El CONICET en la línea del ajuste
/Foto: Archivo La Palta (Mayo 2025) - Mariela de Haro | La Palta
Las bajas en la obra social, los despidos masivos, el desfinanciamiento del sistema científico y las respuestas de las autoridades que no llegan, dejan al CONICET en una situación crítica que continúa agravándose.
En Tucumán, la sede de la obra social Unión Personal se encuentra cerrada hace casi cuatro meses. Así, sin mayores explicaciones, cientos de becarios e investigadores que pertenecen al Centro Científico Tecnológico (CCT) NOA Sur —integrado por Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero—, quedaron sin cobertura médica. Además, el Colectivo de Becarias y Becarios Posdoctorales (Cohorte 2023-2026) denuncia que, desde hace un tiempo, la obra social presenta problemas de atención en sus servicios. Como respuesta, el directorio del CONICET ofreció un bono de $90.000 para que trabajadores y trabajadoras gestionen su propia cobertura médica. El sector considera que este monto resulta insuficiente, ya que no cubre el costo real de las prestaciones y tampoco contempla las necesidades de las personas con enfermedades preexistentes o con familiares a cargo.
Desde 2023, el CONICET perdió casi ocho puestos de trabajo por día. Para el colectivo esto se trata de un cientificidio. Tras la crisis de 2001, el país invirtió el 0,17% de su Producto Bruto Interno (PBI) en ciencia y tecnología. En la actualidad esa inversión cayó al 0,14%. A esto se suma la falta de efectivización de más de 900 cargos de los concursos de la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico (CICyT) de 2022 y 2023. Además, en 2024 no se abrió una nueva convocatoria, pese a que la Ley 20.464 establece que debe realizarse anualmente. “La ausencia de dicha convocatoria ha generado un desfasaje en sus trayectorias académicas y laborales, colocándolos en una situación de discontinuidad en sus actividades científicas”, sostienen desde el colectivo.
Actualmente un becario doctoral percibe un estipendio de $1.300.000. Gran parte de ese ingreso es destinado a cursos, investigaciones y viajes para capacitaciones. La situación se agrava ante el desmantelamiento de entidades de financiamiento para proyectos de investigación como la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación. “Esto erosionó la posibilidad de que el personal de CONICET pueda cubrir el pago de insumos, equipamiento, servicios y costos básicos que implican las tareas diarias para el sostenimiento de las investigaciones”, afirman en un comunicado de prensa del colectivo de becarios. Por otro lado, también se suspendió la extensión de la beca que se les otorgaba a investigadores para cubrir los costos de los meses de transición entre la finalización de una beca y el ingreso a un puesto formal.
Solo en la regional CCT NOA Sur, son más de 700 las y los becarios e investigadores de carrera afectados por estas medidas. Desde la Academia Nacional de Ciencias, advierten que este escenario puede provocar una grave fuga de cerebros. Mientras continúa la falta de respuestas y el desfinanciamiento en la investigación argentina, las voces de miles de científicos y científicas en defensa de sus derechos se levantan cada vez más.

