Un museo para malvinizar

Foto: Celeste Antonio | La Palta

San Miguel de Tucumán se encuentra a casi 3000 kilómetros de las Islas Malvinas. De sur a norte, los paisajes son distintos, la fauna es distinta, muchos aspectos más diferencian un lugar del otro. Son cientos de años de historia y una bandera lo que une dos lugares tan distintos en algunas cosas como iguales en otras; y, lo que tiende puentes entre pasado y presente, son las acciones del pueblo. Una de esas acciones es el Museo Móvil Malvinas Argentinas. 

Carlos Esteban Marchese es responsable de buscar piezas que nutran el museo, bajo la dirección de José Francisco Zelaya, quien es Veterano de la Guerra de Malvinas. 15 años atrás comenzaron con algunos elementos propios y de otros compañeros, que fueron donados a este espacio. Ambos son conscientes de que no se trata solo de su historia personal, sino que forma parte también de una historia colectiva, y que el museo persigue un objetivo más amplio.

Este trabajo se realiza de manera comprometida y militante. No solo hay una exposición de piezas sino que todo el museo atravesó instancias de curaduría: “Nos preocupamos porque los elementos del museo sean iguales o que sean elementos que hayan estado durante la Guerra de Malvinas. Los documentamos, investigamos y vamos incorporando elementos”, cuentan. 

Con uniformes, fotografías, cartas, réplicas de armamento y otros elementos de quienes combatieron en Malvinas, constantemente surgen disparadores para pensar las islas desde Tucumán: “Nuestra función es la de poder malvinizar el futuro” sostiene Marchese. Con la idea de construir más memoria sobre la historia reciente junto a niños, jóvenes y adultos, desde el Museo visitan escuelas e instituciones que los convocan para hablar de Malvinas, y allí dan cuenta no sólo de lo acontecido durante la guerra, sino también de la importancia que tiene el archipiélago y los demás territorios aledaños ocupados por el Reino Unido. 

Con estos encuentros, avanzan sobre el desafío de abordar Malvinas con nuevas generaciones. “Hay elementos que uno a veces lo tiene muy incorporado y cree que eso está en todas las personas, y no es así”, reconoce Carlos. Las comunicaciones entre Veteranos y sus seres queridos es un punto que llama la atención, por ejemplo. Los más jóvenes, gente nativa-digital, mira y estudia las cartas con particular detenimiento. A pesar de la distancia con ese momento de la historia, hay algo que parece atraparlos. Surgen, entonces,preguntas sobre aquella época, como el rol de las mujeres en la guerra que, en la exhibición del museo, es un tema muy presente.

A través del museo también retoman la disputa histórica sobre las fechas en las que se habla de Malvinas: “No se trata de un 2 de abril, porque si no se encasilla demasiado. Y es una causa de soberanía, no solamente sobre Malvinas, también es sobre la Isla San Pedro, sobre la Isla Teniente Esquivel, sobre la Antártida, sobre el Mar Argentino, las riquezas que tiene y la cuestión económica. Tiene que abarcar todo el año. La soberanía de un país no puede circunscribirse a una fecha en sí”, sostienen desde el Museo. En esta línea, reivindican la fecha del 10 de junio, el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas, Islas del Atlántico Sur y Sector Antártico Argentino, establecido por la Ley 20.561, sancionada y promulgada a fines de 1973.

Con el paso del tiempo fueron incorporando, y planean seguir sumando, elementos que permiten ampliar las visiones que se tienen de Malvinas y lograr, en definitiva, su propósito de malvinizar. Más allá de la cuestión bélica, el Museo Móvil Malvinas Argentinas se sostiene como un espacio de divulgación de historias y reclamos soberanos.