Érase una vez un festival

 Fotografía cortesía de Teatro de Barrios

Fotografía cortesía de Teatro de Barrios

Hace 41 años, un grupo teatral se reunía en la Biblioteca Belgrano para hacer lo que más les gustaba: actuar. El lugar contaba con una sala de cine que no se utilizaba, y fue en ella donde los actores del Belgrano probaron el escenario por primera vez. En ese universo de emociones, el grupo descubrió que su teatro no era el mismo que el de las grandes carteleras del centro o aquel en el que ponían el ojo los críticos. Era un teatro más próximo, más de acá. Un teatro del barrio. 

De a poco, los integrantes de ese grupo entraron en contacto con otros grupos que hacían lo mismo. Elencos que actuaban para los suyos y por amor al barrio. Así surgió el entusiasmo de este grupo de la Biblioteca Belgrano por hacer 'algo'. Al principio, ese algo surgió como un encuentro de teatro de barrios, con la meta de mostrar lo que hacían. Sin embargo, la palabra 'encuentro' fue puesta en discusión. "Era una época en que estaba la situación política candente y si vos hablabas de encuentro se pensaba siempre en la política", cuenta Jorge Salvatierra, integrante del grupo que organizó el Primer Festival de Teatro de Barrios. 

Ese primer festival surgió como una cuestión del momento, para que el elenco del Belgrano se diera un gusto. "Por eso es que al año siguiente no lo hicimos y al siguiente, cuando pensábamos retomar la actividad de organizar el festival, ya se puso picante la cosa. Paramos un poco y en el 76 pasó lo que pasó. Nos tuvimos que movilizar en distintas direcciones para poder sobrevivir", relata Salvatierra.

El tiempo trascurrió y aquel primer festival fue quedando cada vez más lejos. Como un recuerdo difuso. Hasta el año 2009, cuando se retomó el evento, como dice Jorge, "en homenaje a los compañeros que no estaban ni físicamente ni presentes". Al año siguiente se concretó el tercer festival, donde participaron 14 grupos teatrales y 140 personas de toda la provincia. "Fue bastante entusiasta la cuestión. Vinieron gente de casi todo el sur de la provincia", comenta Jorge respecto al evento realizado en 2010. En esa oportunidad fueron tres días de actividad total, desde la mañana hasta la tarde. "Llegaban, se les servía el desayuno y comenzaban los talleres. Luego se almorzaba y después comenzaban las funciones. Fue hermoso. De ahí en más no paramos hasta hoy", dice Salvatierra dejando en claro que desde esa vez el festival no paró de crecer.

El objetivo del festival, por un lado, es mostrar a la comunidad que en los barrios hay teatro que se puede y se debe ver. En segunda instancia, el evento busca que la misma gente que está haciendo teatro en los barrios vea lo que está haciendo su compañero en otro barrio, "porque en el teatro se aprende de lo que se ve", según Jorge.

Este año se llevó a cabo el Sexto Festival de Teatro de Barrios. Con una duración de casi un mes, el festival contó con la participación de elencos de diferentes provincias como Mendoza, Santiago del Estero y Buenos Aires. Además, las obras que se presentaron tuvieron como tema en común la violencia de género y la trata de personas.

La base del festival se realizó en la sala teatral La Colorida. "Es un teatro que le sirve a la gente que vive en una comunidad barrial para poder canalizar necesidades, decirlas, comunicarlas y transformarlas. El teatro de barrio cumple un función muy distinta al otro tipo de teatro", comenta Máximo Gómez, encargado de la Sala Teatral La Colorida, respecto al Festival de Teatro de Barrios. También se presentaron obras en la Casa del Bicentenario de Yerba Buena, el teatro de la plaza del barrio El Sifón, el Club Instituto Oeste y Patio Lorca. A las obras se suman los talleres de actuación, expresión corporal y vocal, dictado por profesionales. El grupo que en la actualidad organiza el festival de teatro se llama "Debut-artes", compuesto por amigos y familiares de Jorge Salvatierra.

De la catarsis a la intervención social

Jorge cree en el teatro como un arte que brinda oportunidades. Y ejemplos de esto tiene muchos. Tal fue así cuando en el año 2001 comenzó a trabajar junto con la gente del barrio El Sifón, haciendo actividades artística de teatro, plástica, literatura y hasta la creación de una biblioteca. De todo eso salieron tres grupos de teatro y dos grupos musicales, "no porque nosotros lo hemos impuesto, sino porque ellos mismos vieron que tenían vocación y la posibilidad de hacerlo", explica Jorge.

Hoy en día, la plaza del barrio cuenta con un escenario techado en el que los grupos teatrales exponen sus obras a sus vecinos. Esto era impensado unos años atrás, cuando Jorge asistía al barrio bajo el sol y la lluvia. "Cada vez que hablo sobre esto le pongo cierto énfasis", reflexiona con gracia Jorge Salvatierra. 

"Veo los trabajos y me da la sensación que las personas encuentran en el teatro una manera de expresar necesidades que son muy profundas que tienen que ver con la realidad que les toca vivir. El teatro es una herramienta para poder decir y liberar", dice el encargado de la Sala Teatral La Colorida, respecto al Teatro de Barrios y agrega que "Jorge es una persona muy sensible y con mucho compromiso. Brinda una herramienta teatral y abre un espacio para que las comunidades barriales se puedan expresar".

La posibilidad de denunciar a través del arte y encontrar un medio para decir y hacer es el motor que impulsa este evento. Un evento que nació en 1973 pero que se encuentra vigente en los barrios de la provincia. La historia de un festival que empezó como una sueño de aficionados y hoy es herramienta de cambio e intervención. Una historia que continúa.