Voto a la carta

Las elecciones primarias de este fin de semana señalan el comienzo del desfile electoral que deberán transitar los tucumanos en los próximos meses. Si bien esta primera instancia es algo particular, no hay dudas de que a la hora de emitir su voto, los tucumanos (y el resto del país) lo harán según alguno de los siguientes patrones.

Hereditario

Vota según lo hará (o lo haría) su padre o su abuelo. Es lo que aprendió y, por lo general, no lo cuestiona. Sus principios sólidamente arraigados superan cualquier crítica.

Solidario

Vota por el que no va a votar nadie (o por el que cree que nadie va a votar). No importa si la propuesta electoral le agrada o no, lo que vale es salirse del sistema y darle apoyo a los que menos chance tienen.

Desilusionado

También vota por los que tienen menos chances, pero sus motivaciones son distintas. Está harto de los nombres de siempre y de las promesas incumplidas.

Opositor

Vota en contra del oficialismo por deporte. Se ubica sistemáticamente en la vereda del frente para sentir que contribuye con algo al sistema democrático.

Adoctrinado

Lo que le dijeron que vote. Esta vez no es herencia familiar sino presión del entorno. El voto puede estar empujado, además, por una promesa de premio o una amenaza de castigo.

Vergonzoso

Vota por quien se siente identificado, pero no lo reconocerá jamás en público. Mentirá, negará, no contestará. Y después de unos años será de esos que dicen "Ah, pero yo no lo voté", cuando en realidad sí lo hizo.

Convencido

Los menos. Los genuinos. Los que realmente creen en su candidato y en lo que pueden lograr. No median recompensas ni herencias ni amenazas. Quién como ellos.

Resignado

Vota por quien cree que va a ganar porque siente que no le queda otra o porque considera que no tiene el poder de torcer el destino. Una pena.

Jocoso

Pone cualquier cosa en el sobre. Un aviso clasificado, una feta de salame, una estampita de San Cayetano. Deja claro que para él las elecciones (o los candidatos) no tienen ningún valor.

Impulsivo

Entra al cuarto oscuro sin saber qué hará y se deja llevar por el momento. Después, probablemente, se arrepienta.

Castigo

El voto de moda. El que más que expresar a quién se vota dice bien claro a quién no. Arma de doble filo si las hay.

Ausente

Vota en blanco o no concurre. No le importa, no cree, no espera. Una de las consecuencias más penosas del manoseo de la democracia.

Pensado

Vota después de analizar propuestas, sopesar antecedentes y considerar todas las opciones. El nivel de convencimiento va desde el popular "mal menor" hasta la certeza absoluta. Se diferencia del convencido porque se basa en hechos, no en mística.

Todos tienen derecho a votar como mejor les parezca, como lo sientan, como lo crean. Pero la historia se escribe en unos minutos, los que demora el voto en entrar al sobre y el sobre en caer dentro de la urna. Después de eso de nada sirve el bolsón, el auto que llevó a votar, la promesa de un puesto, la rabia guardada por lo que no cumplieron. Después no hay que se vayan todos que valga, no hay reclamos ni devoluciones. Esos minutos definen los cuatro años que vendrán. Vale la pena entonces ser responsables, documento en mano, aunque sea por unos minutos.

Cecilia Morán

cmoran@colectivolapalta.com.ar