La otra cara de Monsanto

 Fotografía de Javier Sadir | Colectivo La Palta

Fotografía de Javier Sadir | Colectivo La Palta

El 15 de junio de 2012, la presidente de la Nación Argentina Cristina Fernández de Kirchner anunciaba la inversión de Monsanto por  150 millones de dólares en materia de maíz. Aunque desde el gobierno nacional este asunto se informaba con orgullo, mucho de lo significaba la llegada de esta empresa al país no estaba dicho. Monsanto es una empresa multinacional que se dedica a la transformación genética de semillas para volverlas resistentes al herbicida que ellos mismos venden bajo la marca “Roundup”. Dicho herbicida está compuesto por el glifosato, un agroquímico altamente tóxico causante de alzhéimer, trastornos endócrinos y en sistemas reproductivos, malformaciones, abortos espontáneos y otras graves consecuencias que afecta a la salud de humanos y animales.

Para explicarlo mejor, lo que se hace es cultivar el campo y rociarlo con el herbicida para evitar el crecimiento de malezas y asegurar el desarrollo de cultivos modificados y patentados. Estas semillas artificiales afectan al pequeño agricultor que pierde su derecho sobre los granos que se encuentran patentados y bajo el sello “Monsanto”.

 Fotografía de Javier Sadir | Colectivo La Palta

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Según lo expresado por la Jefa de Gobierno, se instalarán dos centros de investigación y desarrollo en Tucumán y en Córdoba. Es por ello que desde estas provincias se están realizando movilizaciones, manifestaciones y marchas para expresar el rechazo a la llegada de Monsanto. Es así que el pasado sábado 1 de diciembre se llevó a cabo un festival organizado desde el movimiento Indignados Tucumán y en conjunto con organizaciones como la Asamblea de la Plaza, Proeco grupo ecologista y los chicos de la Juventud Socialista para informar y alertar a los ciudadanos con respecto a esta situación. Así, con bandas locales y sketch teatral, estos grupos se manifestaron contra los transgénicos y el glifosato. “Buscamos expresar la preocupación por la instalación de la estación experimental Monsanto acá en Tucumán. Estas acciones son para generar conciencia, lograr que la gente se sume a la causa y se dé cuenta que esto nos afecta a todos” comentó a La Palta Debra Jansen, participante en la organización del evento.

Sin embargo, la imagen que Monsanto tiene para la mayoría de los interesados en la química y la biotecnología es muy positiva, puesto que, al ser una multinacional líder, suele promocionar becas e investigaciones para dichos especialistas. Es esta la mirada, sumado al “incremento de las fuentes de trabajo”, con la que el gobierno nacional justifica y se enorgullece de la llegada de la empresa. “El problema central de Monsanto es que justamente su dinero viene de productos que son altamente tóxicos y que son permitidos en algunas partes del mundo como una manera de acelerar los procesos productivos sin importar el daño a la salud que hagan” expresó a La Palta el Fiscal Federal Dr. Antonio Gustavo Gómez.

 Fotografía de Javier Sadir | Colectivo La Palta

Fotografía de Javier Sadir | Colectivo La Palta

Es importante hacer alusión al alto nivel de impunidad que gira en torno a estos negocios donde grandes sumas de dinero se invierten desde la multinacional para acordar con los gobiernos. “La contaminación de Monsanto y de los agroquímicos están dirigidas a maximizar un negocio. En la República Argentina la gran explosión de la soja ha provocado que Monsanto se instale con una fuerza muy importante y también instale su laboratorio más importante de trabajo en genética. Entonces, eso ha hecho una alianza muy fuerte con el gobierno y en este momento el encargado de controlar que Monsanto no contamine es exactamente el mismo organismo encargado de promocionar la agricultura” comentó el Fiscal Federal Gómez y explicó a nuestro colectivo que “ahora, una cosa son los límites de contaminación administrativos y otra cosa son los delitos ambientales. Hay tanta impunidad en este sentido, especialmente en el norte del país, que la empresa tiene asegurada ‘tranquilidad’ en función de la impunidad. Esto es como la imagen de un tornado: empezás mirando como multinacional cuál es el lugar del mundo donde podés hacer dinero, y en estos momentos el dinero se hace fácil contaminando, entonces la multinacional llega a contaminar para hacer dinero. Ese dinero genera la corrupción porque le permite comprar la voluntad administrativa para obtener todas las patentes y los permisos. Y esa corrupción y ese dinero, a su vez, generan impunidad dentro de lo que es el poder judicial. A mayor impunidad, mayor capital de inversión, mayor contaminación y, otra vez, mayor corrupción e impunidad. Esto es como un huracán hacia arriba que arranca todos nuestros recursos”.

Se espera que para diciembre de 2013 todo esté listo para que Monsanto tome lugar en suelo argentino. Luchar y manifestar el rechazo a este veneno que afecta a la biodiversidad de la naturaleza es una tarea muy importante para todos los que persiguen un país sano, libre de contaminación, libre de impunidad y que le dice sí a la vida.

Javier Sadir

jsadir@colectivolapalta.com.ar