Un espacio para reencontrarse

 Fuente: Escuela de Cultura Popular San Cayetano

— ¿Hasta dónde va?
—  A la diagonal Eugenio Morales al 240.

Así comenzó el viaje para conocer un nuevo proyecto que crece en Tucumán en este 2016 en el que todo cambió. “¿Eso es San Cayetano, no?”, preguntó el chofer como si la aclaración fuera un dato de relevancia. Tenía razón. La dirección a tomar era hacia el barrio San Cayetano, donde un grupo de artistas decidió juntarse para hacerle frente a este cambio, porque los esfuerzos individuales no eran suficientes. 

San Cayetano es uno de los barrios estigmatizados de San Miguel de Tucumán, por eso es que la aclaración del chofer no fue casualidad. Sin embargo, la construcción del “barrio peligroso” se cae cuando se lo camina y se comparten espacios como el que crearon estos artistas tucumanos bajo el nombre de la Escuela de Cultura Popular San Cayetano. La camioneta color naranja estacionada llama la atención, al igual que el pasacalle que cuelga en la entrada. La escuela comenzó a funcionar hace pocos meses y la oferta de talleres es muy amplia: tango, guitarra, hip hop, acrobacias en tela, circo, arte y reciclado, entre otras propuestas. En la puerta hay una larga lista con los horarios. Guitarra, por ejemplo, se puede aprender los lunes y miércoles a las 18. Antes de que sea posible terminar de leer, la puerta se abre y es Natalia Díaz, una de las fundadoras del proyecto.  

“La idea fue crear fuerzas para generar un espacio de trabajo amplio, con distintas formas de trabajo. Por eso decidimos que la primera acción del grupo sea poner en marcha la Escuela de Cultura Popular, un espacio formativo y recreativo donde se pueda compartir con la comunidad las herramientas que nosotros tenemos”, cuenta Natalia al responder la primera pregunta. El grupo del que habla está integrado por diez referentes de distintas ramas culturales, quienes mantienen la escuela de manera autogestionada y con el aporte de los vecinos. Una cuota social es lo que se debe pagar para participar de las actividades. 

La escuela tiene grandes patios y un salón en donde cuelgan telas y trapecios. Las propuestas de aprendizaje se suman cada mes, porque la idea es que aumenten de acuerdo a las sugerencias de los vecinos del barrio. Parte de las inminentes incorporaciones serán los talleres de cocina y electricidad, dictados por gente de la zona. “Los objetivos que tiene la escuela son muy amplios. Si bien favorece la inclusión, el principal es promover la participación y un posicionamiento más activo de los vecinos, donde puedan construir su espacio aquí. La idea es que no sean solo receptores sino también autores y usen esta escuela como un espacio de encuentro de comunidad”, agrega Natalia. Ella y su esposo están a cargo del taller de circo, actividad que realizan desde hace muchos años y por la cual tuvieron grandes reconocimientos. Su propuesta, a diferencia de la de otros talleristas, se ejecuta en dos instancias: dentro y fuera de la escuela. ¿De qué se trata? Del Circo Social, una actividad que utiliza las herramientas del circo para empoderar, abordar problemáticas y fortalecer los lazos en la comunidad. “Un gran problema que tiene San Cayetano es el de la basura, el olor, el descuido en cuando a infraestructura que tiene la zona. Por eso la primera acción que se hizo fue trabajar en el reciclado de bolsas de plástico, pedirle a los chicos que las utilicen para construir pelotas de malabares”, cuenta. 

Para los vecinos, la escuela es bastante nueva y de a poco comienzan a conocerla. El fin de semana los talleres fueron presentados en la plaza del barrio mediante una exposición con entrada libre y a la gorra. “Construir un espacio en conjunto donde todos traigan sus propuestas. La idea es compartir con los profes espacios de debate, promoción y propuestas de una forma más cercana, de llevar las propuestas a la calle”, explica Natalia.

La Escuela de Cultura Popular San Cayetano ya está en marcha con talleres culturales, dentro de poco con capacitaciones de oficio y más adelante, esperan sus fundadores, compartiendo un espacio de encuentro con la comunidad.