Memorias de Rezabaile, danza y ritual para volver al encuentro
/Foto: Gentileza Juan Pablo Diaz
Memorias de tiempos de ritual. Imágenes bailadas. Un puente entre el mundo de abajo y el mundo de arriba. Así describe Emilse Villalba el universo de Memorias de Rezabaile, un espectáculo que se presentará el 12 y 13 de junio en el Teatro Orestes Caviglia.
La obra surge de una experiencia que comenzó como muestra de cierre de Zamba Negra, el Taller/Laboratorio de Danzas Argentinas y Latinoamericanas que dirige Emilse Villalba.
Zamba Negra nació como un espacio de formación e investigación en folklore y con los años se transformó en un colectivo artístico. "Es un espacio de clases, talleres, laboratorios y puestas en escena. También es un colectivo artístico de trabajo y una filosofía, una forma de vivir la danza", explica su directora.
Aquella muestra de fin de año creció hasta convertirse en una propuesta escénica más amplia. La incorporación de música en vivo, nuevas intérpretes y nuevas búsquedas de investigación corporal, ampliaron la experiencia inicial y dieron forma a la obra. "Con el elenco fue maravilloso ver el crecimiento artístico desde aquella muestra realizada en noviembre hasta ahora. También se sumaron propuestas de investigación en los cuerpos, lo que hizo que esta obra se consolide y tome características de una experiencia sensorial para el espectador", cuenta Villalba.
Memorias de Rezabaile se inspira en una tradición popular todavía vigente en distintas comunidades del norte argentino, especialmente en Santiago del Estero. Los rezabailes son celebraciones ligadas a promesas, pedidos o agradecimientos a algún santo o virgen, donde la oración convive con la música, la danza, la comida y la bebida compartidas y el encuentro comunitario. Según explica la directora, en estos rituales "la música y los bombos tienen el poder de rescatar la memoria rítmica y emocional. Estas fiestas como experiencias de comunidad son parte del tiempo sagrado. Implican salir del orden de la vida cotidiana para encontrarse con un otro en celebración y arte".
Para Florencia Lencina, integrante del elenco, la potencia de la práctica reside justamente en esta dimensión colectiva. "No es una sola persona la que agradece o hace una promesa. Se va en comunidad porque el pedido también toma fuerza de ese modo", señala.
Esa búsqueda también atraviesa el trabajo cotidiano de Zamba Negra. Además del aprendizaje técnico, el laboratorio propone reflexionar sobre los territorios, las historias y las experiencias que dieron origen a las distintas danzas folklóricas. La investigación, la deconstrucción y el cuestionamiento de ciertas formas establecidas de entender y hacer folklore forman parte de ese recorrido.
"Sabemos que hay lugares donde lo negro está mucho más abrazado e incorporado a la cultura, y también sabemos que en Argentina lo negro está blanqueado. Blanqueado en términos de que está negado, marginado, muchas veces fuera de los manuales", reflexiona Lencina. Desde esa perspectiva, el colectivo busca ampliar la mirada sobre las tradiciones folklóricas y recuperar aspectos que suelen quedar relegados en los relatos y las prácticas más conocidas.
La bailarina destaca además la importancia de pensar las danzas en relación con los territorios donde nacieron. "La danza no está ahí puesta porque sí, para bailarla en un salón; viene del trabajo, de los oficios, del contacto con la tierra", explica. Esa mirada, ligada a lo comunitario y a lo expresivo, atraviesa también la construcción de Memorias de Rezabaile.
El vestuario, diseñado por Alexia Díaz a través de su proyecto Inyectina, fue realizado mediante procesos de macrorreciclaje y combina blancos, tonos naturales y colores tierra. Cada integrante del elenco viste una pieza única, creada especialmente a partir de la observación de los cuerpos, los movimientos y el universo escénico de la obra.
"La danza como el arte salva. Son herramientas poderosas que nos pueden rescatar en estos tiempos de tanto individualismo. Es urgente el encuentro", sostiene Villalba. Y agrega: "Es urgente que nuestro folklore narre el momento actual, sea contado por cuerpos actuales y deseos actuales. Volver a sentirnos parte de un folklore vivo".
Además, Memorias de Rezabaile está dedicada a la memoria de Gabi Dos Santos. Recuerdos, letras y emociones atraviesan la puesta como una forma de homenaje a su vida y a su arte.
Por todo eso, la invitación final de la obra no es solamente asistir a un espectáculo, sino participar, aunque sea por un instante, de un ritual compartido.
Ficha técnica
Dirección: Emise Villalba
Técnica y puesta en escena: María José Stefanni
Asistencia de dirección y audiovisuales: Vanessa Pedraza
Vestuario: Alexia Díaz
Banda: Lauti Corres, Juan Cruz Torres, Romy Méndez, Felipe Villalba, Noelia Antelo y Belén Sappia
En escena: Gabriela Legname, Silvina Pereda, Oscar Ulises Preciado, Lourdes Giroud, Emilse Galván, Florencia Lencina, Federico Grande y Lucila Gómez Proto
Bailarinas invitadas: Anto Guerriero y Juliana Pérez Navarro
Memorias de Rezabaile se presentará los días 12 y 13 de junio a las 21 horas en el Teatro Orestes Caviglia. Las entradas anticipadas pueden adquirirse a través de las redes de Zamba Negra @zamba_negra y en la boletería del teatro.
