“Invisible Interior”, fotografiar lo que cuesta decir

Foto: Atilio Orellana

“Pospandemia empecé a leer mucho sobre cómo se habían acrecentado los problemas de salud mental y cómo se repetía constantemente la frase ‘hablemos de salud mental’”, relata Atilio Orellana. Sin embargo, esa consigna también le despertó una serie de preguntas: “Bueno, hablemos, pero ¿cómo hablamos? ¿Con quién? ¿Dónde?”. De esas inquietudes nace Invisible Interior, el proyecto artístico y documental que impulsa desde el año pasado junto a Rodrigo Salinas, ambos fotógrafos tucumanos.

“Este proyecto nace de la necesidad de mirar de frente lo que muchas veces permanece en silencio. A través de la fotografía, buscamos acercarnos a la salud mental desde un lugar íntimo y humano”, plantea el texto que acompaña las imágenes del trabajo colaborativo en la web de Agencia Zur, que funciona como soporte para proyectos documentales realizados por distintos fotógrafos que integran el espacio.

La idea comenzó a tomar forma cuando los fotógrafos, ambos con trayectorias ligadas a la fotografía documental, el fotoperiodismo y la exploración artística de la imagen, empezaron a compartir búsquedas e inquietudes y fueron construyendo un lenguaje que continúa transformándose.

“Todavía no tenemos bien en claro cuál es el destino o la estética, y no es algo que nos preocupe”, sostiene Salinas. “Cuando uno aborda un proyecto deposita expectativas y, de repente, como si tuviera vida propia, este te obliga a ir por otro lado. Y me parece que, a veces, hay que ceder ante eso”.

Del cliché a la construcción colectiva

“Buscamos trabajos sobre salud mental y eran todos muy cliché”, señala Rodrigo. “La típica imagen en blanco y negro, alguien abrazándose en un rincón, etcétera. Sabíamos que no queríamos caer ahí”.

Orellana refuerza esa idea y explica que tampoco quieren abordar la temática desde hospitales psiquiátricos o desde representaciones evidentes del padecimiento. Él explica que el foco está puesto en “esa salud mental más cotidiana y silenciosa que le puede estar pasando a un amigo”, pero que muchas veces permanece oculta porque todavía resulta difícil hablar de ello.

Lejos de buscar únicamente retratar personas atravesadas por distintas situaciones emocionales, Invisible Interior intenta construir junto a ellas una imagen posible. Allí aparece uno de los elementos centrales del proyecto, la fotografía deja de ser una decisión exclusiva del fotógrafo para convertirse en una construcción colectiva.

Orellana reconoce que “salir del lugar de ‘yo fotógrafo decido todo’” fue una necesidad. “Empezamos a construir las imágenes con la persona fotografiada. Probar cosas, pensar juntos”, describe. De hecho, el proceso comienza mucho antes de sacar la cámara. Hay encuentros previos, charlas extensas, cafés compartidos y una premisa que se repite casi como un ritual, “nos juntemos a hablar”. 

Foto: Rodrigo Salinas

En ese intercambio pueden aparecer objetos, poses o espacios significativos; otras veces surgen textos, dibujos o simplemente conversaciones. La fotografía puede suceder o no. “Si se da, se da. Y si no, no pasa nada, o se da en otro momento”, explica Rodrigo. 

La propuesta intenta correrse de la lógica individualista y apuesta a construir una narrativa respetuosa para quienes participan. Por la naturaleza misma del proyecto, los fotógrafos trabajan junto a la psicóloga Agostina Tosi, integrante del Centro de Estudios y Acciones en Salud Mental y Derechos Humanos (CEA)

“Ella nos ayudó muchísimo a entender ciertos límites y formas de abordar las situaciones”, reconoce Orellana. Tosi aportó herramientas para trabajar las historias desde una perspectiva ética y cuidadosa. Además, les permitió revisar decisiones y reflexionar sobre los efectos que pueden tener estos encuentros en ellos o en las personas que comparten sus experiencias.

A futuro imaginan una gran pared con cientos de imágenes, muchas historias juntas, “que alguien se pare ahí enfrente y encuentre personas que conoce”, dice Atilio.

Porque si algo deja entrever el proyecto es que aquello que solemos vivir como una experiencia individual también atraviesa silenciosamente a quienes tenemos alrededor. Y que hablar de salud mental, tal vez, empiece justamente por reconocer que nadie está solo.

Imágenes del proyecto (hacer clic para agrandar)