Alter ego: el arte siempre encuentra cómo salir
/foto: cortesía verónica Leiva
La música tucumana es de esas cosas que se entienden bajo la premisa de "de nicho”. Es curioso que así sea porque algunos proyectos son completamente autogestivos, lo que, al momento de buscar difusión mediática, deja un margen de criterio muy fino muchas veces marcado por la inaccesibilidad a un tipo de difusión, como propagandas en la tele o pautas en las radios más escuchadas de la provincia. Esta especie de barrera, impuesta por una convención social tácita, también se refleja en la organización de shows y presentaciones en vivo de nuevas propuestas.
Dentro de ese nicho se alojan un montón de artistas tucumanos que generan sus propias comunidades entre pares y con sus seguidores. Esta amplia gama de artistas está fragmentada por el género musical que los ocupa y que convoca a sus admiradores más fieles. En definitiva hay música creada y producida en Tucumán para todos los gustos, desde el tradicional folclore hasta el tan criticado pero convocante indie.
La diversidad de géneros y estilos que florecen en Tucumán es también un reflejo de la autenticidad de sus artistas. Entre tantas propuestas aparece FORTUNA, un proyecto de acid folk y rock alternativo liderado por Verónica Leiva, una cantautora tucumana cuya obra está completamente compuesta e interpretada en inglés.
De dónde sale Fortuna
Sobre la formación de este proyecto, Leiva confiesa que Fortuna nace casualmente de las ganas de querer ‘sacárselo de encima’: “casi como un antideseo, no como ay, quiero sacar la música, sino como la tengo que sacar ya porque si no siempre va a estar ahí’, cuenta.
“Me pasó de que estuve como en un hiato de no escribir nada, de no componer nada, de estar como en stand-by completamente, con los papeles ahí amontonados. Un día, una situación de atracción ambigua me inspiró”, dice y explica cómo empezó a tararear una melodía en su mente, pero luego, al agarrar la guitarra se bloqueaba: “Ahí entendí que el problema no era crear algo nuevo, sino liberar lo viejo. Tenía demasiadas canciones acumuladas. Necesitaba espacio para que fluyera la creatividad. Me di cuenta de que seguía aferrada a una versión anterior de mí misma”.
Verónica es dulce, la melodía de su voz es pacífica al hablar como al cantar, su mirada delata que en sus gestos suaves y la tranquilidad de sus palabras no hay ingenuidad alguna. Cada una de las respuestas tiene la claridad justa para que se entienda de qué está hablando. Fortuna es lo que ella misma denomina como su alter ego, es un personaje ficticio que a lo largo de los años ha ido desarrollando y que tiene la fuerza para cantar sobre los sentimientos que alguna vez experimentó Verónica.
Un alter no existe sin un ego, se necesitan entre sí para fundamentar esa relación negativa, por oposición, son las dos caras de una misma moneda. No se podría saber que Verónica es enamoradiza, trágica y dramática si Fortuna no se hubiese parado frente a un micrófono y lo hubiera contado entre canciones.
La tragedia de ser adolescente
Silente Misfortunes es el primer y único EP en el historial de Fortuna. De acuerdo a lo que cuenta Verónica, escribió las canciones que lo integran durante sus años de adolescencia: aunque el registro no es preciso, sabe que fue entre 2011 y 2015. Compuesto por cinco canciones, el relato de Silente Misfortunes, en palabras de Verónica, tiene esa esencia de un sentir adolescente:
I am on my knees, please
Don’t take this for granted
Roll the dices again, please
We will get the right number
“Farewell”, Fortuna
Hay cientos de producciones en el mundo sobre la experiencia de la adolescencia, de todos los géneros y sobre todos los tipos de adolescentes: buenos, malos, incomprendidos, con exceso de presión, con padres que no ponen suficiente atención, sin padres, sin madres, adolescentes que paternan o maternan y la lista puede seguir y seguir. Si tuviéramos que hablar de un factor común,bastaría mirar algunas películas y escuchar algunas canciones para detectar que un adolescente no puede sentir poco.
“Tal vez sea cliché. Yo lo presento como canciones de adolescente que pasan un montón de cosas, pero de manera trágica, que no son cosas trágicas en sí, pero es una tragedia para ese momento. La adolescencia propia es una tragedia, digamos, todos los sentimientos están ahí todo el tiempo a flor de piel.” dice Verónica. Y agrega: “Es como que uno va viviendo la vida día a día, pero cuando llegás a tu casa sos un personaje que la está pasando re mal, y tiene que exagerar, y tiene que poner imágenes muy crudas, y poner como, esa tragedia.” Una de sus canciones, “Naufrage”, le sirve de ejemplo: “empieza con esa idea de, me zambullo en el agua, como hasta el fondo del mar a morir, ¿no? y en realidad tiene una melodía súper dulce, o sea, es como también una cosa de transitar con dulzura esas cosas”
Vivir para después componer
El trabajo detrás de Silente Misfortunes, y el proceso que mayormente prima para Verónica, está dividido en tres momentos: un primer momento de vivir, de atravesar situaciones y estar presente como Verónica, experimentar y sentir; un segundo momento de componer, generalmente estos dos son parte de un mismo ciclo y no ocurren en periodos de tiempo muy separados; y, finalmente, un tercer momento que es completamente de Fortuna, cuando se enfrenta a las salas de grabación o al público, cuando expresa todo aquello que alguna vez sintió Verónica.
“Hoy sí estoy escribiendo canciones, y me gustan y todo, pero es como que me cuesta entrar en esa de, tengo una canción nueva, la grabemos ya, ya tengo todo, ya me la imagino, porque capaz que me la imagino y tengo como todos los elementos, pero no me animo a agarrar un micrófono y decir “esta canción escribí ayer. No puedo pensar en una canción que hable de algo muy personal y actual”, confiesa la artista.“.
El tiempo de maduración de las canciones, el tiempo que pasa entre estas y los hechos que las inspiran, recorre de alguna manera el álbum, al punto que, según cuenta Verónica,“en un inicio el EP se iba a llamar Delay, como esta demora de cosas que no pude decir en ese momento, porque muchas cosas son confesiones, muchas cosas son corazón así abierto en dos, como “por favor no te vayas”, como una cosa telenovelesca, dramática, y que no se dijeron, y ahora sí, como esa tardanza, ¿no? Eso también me parece romántico.”
Verónica también comenta que el proceso de creación del EP fue muy introspectivo y solitario, desde el inicio, un poco por elección y un poco porque así se dieron las cosas. Sin embargo hoy ya no se encuentra en la misma posición: “este año quiero sacar como el lado B (de Silente Misfortunes).Un EP, también de cinco canciones, cinco canciones con un espejo. Y este EP, que es como trágicamente romántico o románticamente trágico, no sé, pero también pertenecería a ese periodo. Pero nos uniría a un concepto un poco más existencialista, no tanto relacionado a otro, como al amor, o a la pareja, sino más bien con el yo mismo”.
Lo que se propone la cantautora es poder grabar y estrenar este segundo proyecto hasta fin de año, junto a la banda que conformó en un arrebato de la vida, pero que por experiencia sabía que así estaría bien. Actualmente la banda encabezada por Verónica está integrada por Juan Manuel Pajón (teclados), Juan Hipólito (primera guitarra), Alejo Morton (bajo) y Leo Orellana (segunda guitarra y percusión).
Desde sus inicios en 2022, el proyecto perfiló una identidad sonora que invita a la introspección a través de atmósferas etéreas íntimamente ligadas a la melancolía y a la tristeza. Para Verónica, son emociones que hay que transitar con dulzura. Las opciones no están cerradas, todo es posible si se anima a explorar y deja que una parte suya concrete la misión artística que mira como si fuera ajena.
Actualmente Verónica y Fortuna se prepara para su primera fecha del año como headliner, en La Gesta Cultural, con la participación de Calle Cortada como banda invitada. Para calentar motores, será parte del ciclo acústico de Café creativo, el próximo 11 de abril en la Escuela de Universitaria de Cine, Video y Televisión (Avenida Aconquija 729) desde las 17.30, junto a Loló y Vipisita.