Excavaciones en el Cementerio del Norte, un trabajo por la memoria, la verdad y la justicia
/Foto: excavaciones - gentileza eaaf
La búsqueda se inició a partir de testimonios que hablaban de camiones y hasta de helicópteros que bajaban con cuerpos para luego ser enterrados en el Cementerio del Norte. La investigación comenzó en 2005, a partir de una causa impulsada por la justicia federal. La tarea de búsqueda e identificación de personas desaparecidas durante el terrorismo de Estado fue emprendida por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en la provincia, con la colaboración, en una primera etapa, de estudiantes del Grupo Interdisciplinario Arqueológico Antropológico de la Universidad Nacional de Tucumán (GIAAT).
Los testimonios indicaban que en el cementerio se habían realizado inhumaciones clandestinas. Los registros en los libros de ingresos del lugar reafirmaron esta hipótesis: entre junio de 1975 y diciembre de 1983, alrededor de 200 cuerpos fueron enterrados sin identificar, es decir, fueron registrados como NN. El análisis de esos registros comenzó en 2005. “Por lo general, nosotros tratamos de ver esas variaciones del número de NN. Vemos si justo en los meses que estamos analizando, hay diferencias. Por ejemplo, si en vez de haber cinco por semestre tenemos cuatro en un día. Observamos si las fechas coinciden con hallazgos de cuerpos en vía pública o con el secuestro de personas”, explica Diego Argañaraz Fochi, investigador y representante del EAAF en Tucumán.
En septiembre de 2006 se dio paso a las excavaciones arqueológicas. Las fuentes judiciales y las entrevistas permitieron determinar que los sectores 50, 54, 56 y 58 del cementerio concentraban enterramientos irregulares. “Lo que nosotros teníamos que hacer en ese momento era tratar de ubicarnos dentro del sector, ver cómo estaban orientadas y numeradas las sepulturas. El problema fue que no había un registro sobre cómo se numeraban, entonces la tuvimos que poner nosotros”, recuerda Argañaraz. Las exhumaciones se extendieron hasta fines de 2008. Durante esos años se excavaron 436 fosas, muchas de las cuales habían sido utilizadas para inhumar a varias personas juntas. A partir de ese trabajo, se lograron ocho identificaciones a través de la genética y, más adelante, cuatro por huellas dactilares. También se encontraron 61 restos de interés pericial que continúan sin identificar por falta de muestras genéticas.
El trabajo de exhumación se reactivó en 2025 en el cuadro 58 y se extendió durante dos meses. En julio de 2026 las tareas volvieron a retomarse, luego de la presentación de un proyecto, en conjunto con el Ministerio Público Fiscal y el Juzgado Federal, destinado a terminar el trabajo en ese sector. Diego cuenta que, por lo general, en el lugar trabajan unas siete horas, desde la mañana hasta la siesta. El procedimiento consiste en realizar registros escritos y fotográficos de cada sepultura y excavar los primeros centímetros del terreno. Si se encuentra un cajón o restos se hace una descripción detallada de la edad, sexo, tipo de cajón, ropa, y otros elementos que puedan aportar información. Luego, esos restos son embolsados y colocados en cajas con códigos. “¿Qué buscamos nosotros? Entierros, restos de personas que no están en un cajón, que no tienen ropa, que salen de un entierro normal, y también buscamos que tengan algún tipo de patología, algún trauma. Un entierro normal siempre va a tener un cajón, la persona no va a ser enterrada sin ropa, siempre va a tener calzado, pantalón, camisa. Entonces nosotros le prestamos atención a eso, y, eventualmente, si se determina, se los levanta para que sean analizados en el laboratorio”, explica Argañaraz.
Un trabajo conjunto de búsqueda e identificación
El EAAF es una organización no gubernamental que, desde hace cuatro décadas, lleva adelante tareas de búsqueda, recuperación, identificación y restitución de personas desaparecidas en todo el país. En Tucumán, uno de sus primeros trabajos fue en el Cementerio del Norte hace 20 años. Luego, el equipo fue convocado para trabajar en el ex centro clandestino de detención Arsenal Miguel de Azcuénaga. Allí se encontraron cinco fosas de inhumación clandestina y se lograron 13 identificaciones. También participó en causas como el Pozo de Vargas, en conjunto con el Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT), en el que realizó tareas de laboratorio. A esto se suman los trabajos en los cementerios de Choromoro y Tacanas.
Además, el EAAF tiene a su cargo el banco de sangre de familiares de personas detenidas y desaparecidas. “Somos los encargados, en muchos casos, de tomar la muestra, y hacer la comparación de los perfiles genéticos de los familiares con los perfiles genéticos de los restos óseos hallados en Tucumán, y en toda Argentina, para ver si se logra una identificación”, sostiene el investigador.
Argañaraz explica que para lograr una identificación se necesitan dos pilares fundamentales: los restos óseos y la muestra de sangre de las familias. “Si hay familiares que tienen alguna duda de cómo se toma la muestra, qué se hace con los perfiles genéticos, se pueden acercar para que nosotros les expliquemos. Después si quieren darla o no ya es una decisión personal y familiar”, dice Diego. La toma de muestra es gratuita y confidencial.
El trabajo del EAAF constituye una labor colectiva, ya que se realiza en conjunto con el Estado, a través de la justicia, quien los convoca para intervenir en las distintas causas, y con organizaciones de derechos humanos y familiares de las víctimas, quienes movilizan las causas y permiten que las búsquedas tengan continuidad. “Nos parece muy importante que el Estado, como responsable en su momento de desapariciones, sea el responsable de que los trabajos se realicen y que acompañen también a los organismos y a los familiares en su pedido de memoria, verdad y justicia. Aparte de necesario, nos parece que es una obligación del mismo”, dice Argañaraz.
En la actualidad, Tucumán cuenta con 151 personas identificadas y la búsqueda continúa. “Es fundamental que tanto los trabajos de nosotros, como los de los otros equipos, puedan continuar, porque si bien se han obtenido muchísimas identificaciones, nos faltan muchos todavía por encontrar”, concluye Diego.
Si tenés un familiar desaparecido entre 1974 y 1983 podés comunicarte con el EAAF para dar tu muestra de sangre al 0800-3453236 o al mail iniciativa@eaaf.org.
