"Lo llevaba en mi regazo": el relato de la apropiación del nieto 128
/Foto: declaración elías Suleiman juicio por apropiación - Celeste Antonio | La Palta
Elías Ismael Suleiman entró con un cartel en la mano. “Casos resueltos”, decía, con grandes letras rojas. Abajo le seguía la imagen de Marcos Eduardo Ramos, el nieto recuperado 128. Se acomodó, con dificultad, en medio de la sala de audiencias. Juró decir la verdad, toda la verdad. Llegó como testigo y como víctima. Declaró por la apropiación de su hermano Marcos Eduardo Ramos y por el secuestro que él mismo sufrió cuando tenía ocho años.
En sus primeras respuestas contó que en 1976 vivía con su mamá, Rosario del Carmen Ramos y que tiene otro hermano (Camilo) que se quedaba con su papá, el hombre del que Rosario se había separado hacía ya un tiempo. Dijo que su mamá era militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores del Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT - ERP); y contó que, debido a la militancia de Rosario y su entonces pareja, Pastor Dante Campos, se mudaban constantemente a distintas casas en diferentes puntos de la ciudad.
Rosario estaba embarazada cuando la secuestraron por primera vez, en 1975. “Cuando volvió, ella no se dejaba ver mucho conmigo. Tenía la cabeza como vendada, tapada con un pañuelo y parte de su cuerpo quemado. Yo era muy chiquito”, recordó Elías. En junio del año siguiente nació ese bebé en la Maternidad Nuestra Señora de las Mercedes. Fue anotado con el apellido de Rosario porque Pastor se encontraba en la clandestinidad. Fue anotado como Marcos Eduardo, aunque no conoció ese nombre hasta 2018.
De tener a Marcos en los brazos a no verlo más
“Vivíamos en el barrio San Cayetano”, contó Elías. Allí, la familia de Hugo Castro y Aida Nieva les daba asilo. Cuando Rosario debía ausentarse, los niños quedaban al cuidado de Aida. Esa era la situación la noche en la que cuatro hombres, en un Ford Falcon verde, subieron a los niños al asiento de atrás. “¿Qué edad tenía Marcos?” le preguntó Patricio Rovira, en representación de la Fiscalía. “Pocos meses. Era un bebé de brazos. Lo llevaba a Marcos en mi regazo”, respondió Elías que en ese momento tenía ocho años.
Durante varios minutos no habló solamente el hombre que hoy tiene delante al Tribunal. También habló el niño que cargó a su hermano por última vez. “Entraron a la casa, saquearon todo y a las otras personas las ponían contra la pared y a nosotros nos subieron al auto”. Elías vio por la ventanilla cómo subieron a los vecinos y a la familia Castro a un camión del ejército. No supo a dónde se los llevaron, pero a él y a su hermano los dejaron unos días en una casa en Tafí Viejo. Luego los separaron y de Marcos no tuvo más noticias. A Elías lo volvieron a traer a la capital tucumana, a una casa en la calle San Juan donde vivían tres mujeres y otros niños. “Ahí me pegaban mucho para que aprenda a rezar, a escribir con la mano derecha. Me pegaban con un bastón. Me hacían dormir en un pozo afuera en el patio”, relató.
“Me quisieron cambiar el nombre, decían que yo me llamaba Juan y yo respondía que no, que mi nombre es Elías Ismael. Me decían que ya no tenía familia, que nadie me iba a buscar”, contó el hombre haciendo un enorme esfuerzo por mantener la voz clara. Elías se escapó y por más de 20 cuadras caminó solo. Fue hasta la terminal de ómnibus donde sabía que trabajaba un tío. Recuperó su libertad, su identidad y su familia. Pero no volvió a ver a su hermano sino hasta más de 30 años después.
El reencuentro y los ciclos que nunca se cierran
Foto: juicio por apropiación - Celeste Antonio | La Palta
Elías llegó como testigo y como víctima, pero también como un buscador de la verdad. Presentó la denuncia por el secuestro de su hermano en 2001. Dejó su muestra de sangre para la identificación pero recién en 2013, por una denuncia anónima, se supo que había una persona apropiada por Víctor Sánchez que podría ser su hermano. En 2018 el cotejo de las muestras confirmó la noticia y el reencuentro fue posible.
El 9 de junio pasado se informó que los estudios del Banco Nacional de Datos Genéticos confirmaron la identidad completa de Marcos. Ocurre que en 2018 se había confirmado que era hijo de Rosario al igual que Ismael, pero no fue sino hasta este año que se pudo establecer que Pastor Campos, desaparecido por la última dictadura, era su padre. Su identidad se pudo establecer a partir de la muestra aportada por Ilda del Valle Campos, hermana de Pastor.
La audiencia debió interrumpirse durante algunos minutos por una descompensación de Elías. Tras ser asistido por personal de salud el hombre pudo terminar su testimonio. “Marcos ya está aquí, ya está entre nosotros. Y todo es verdad”, sostuvo al finalizar su declaración. Antes de retirarse abrazando el cartel con el rostro de su hermano miró al Tribunal integrado por Ana Carina Farías, Cristina Edith Giordano y Federico Bothamley y les dijo: “Gracias por escucharme, gracias por creerme”.
La audiencia continuará mañana miércoles, a las 9.30 en la sede del Tribunal Oral Federal (Chacabuco y Crisóstomo Álvarez) y puede asistir cualquier persona con su documento nacional de identidad.
