La restitución de la identidad como forma de reparación
/“Una persona que está apropiada es una persona que está desaparecida viva porque todavía es buscada por sus familiares y por la sociedad”, declara Fabiana Rousseaux, presentada como testigo experta en el juicio por la apropiación de Marcos Ramos. Rousseaux es psicóloga e integrante del Centro de Asistencia a víctimas de violaciones de Derechos Humanos Dr. Fernando Ulloa.
Marcos tenía apenas un par de meses cuando, en 1976, fue apropiado y entregado a Víctor Hugo Sánchez, quien se desempeñaba como personal civil de inteligencia. Su hermano, Elías Ismael Suleiman, de ocho años, también fue secuestrado, pero logró escapar y regresar con su familia biológica. En 1977, Marcos fue inscrito falsamente con el nombre de Marcelo Ariel Sánchez. Por 40 años su identidad se mantuvo oculta y estuvo alejado de su verdadera familia. Su infancia estuvo marcada por los golpes e insultos constantes de parte de quienes eran sus apropiadores.
En 2018, Marcos pudo restituir su identidad y reencontrarse con su hermano. Allí supo que era hijo de Rosario del Carmen Ramos y, años más adelante, conoció que su padre era Pastor Dante Campos. Ese año, un grupo de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDi) viajó a Tucumán para encontrarse con Marcos y darle a conocer el informe del Banco Nacional de Datos Genéticos que indicaba que era hijo de Rosario. En ese encuentro también le explicaron cómo continuaría su vida. “Marcos era una persona con un daño evidente. Cuando vino a la fiscalía vimos llegar a alguien que arrastraba los pies, que miraba hacia el piso y que tenía problemas de salud evidentes”, recuerda Manuel Gonçalves Granada, nieto restituido y miembro de la CoNaDi. Allí comenzó un trabajo colectivo de asistencia y contención. Ese camino implicó la presencia de distintos organismos del Estado nacional y provincial, organizaciones sociales y militantes por los derechos humanos que brindaron su apoyo desde lo institucional y lo humano. Un acompañamiento y un cuidado que hoy en día continúa.
Un daño que atraviesa generaciones
“Una relación de dependencia no está dada sólo por la alimentación o condiciones fisiológicas que necesita un bebé, sino también por el amor, el deseo y la presencia de un otro primordial, fundamentalmente la madre, que tiene cualquier niño para sobrevivir”, dice Rousseaux. En los casos de apropiación, esas condiciones no se pueden garantizar. “Todos esos niños son sobrevivientes de una circunstancia que puso muy seriamente en riesgo sus vidas, e implican también un riesgo psíquico a esas personas años después de esos acontecimientos”, sostiene la especialista. Además, explica que cuando un bebé es arrancado de su familia de origen y puesto en otra, se lo obliga a amar y tratar como padres a aquellas personas que, en muchos casos, estuvieron involucradas en el secuestro y desaparición de sus padres biológicos.
La psicóloga explica que el daño que se genera es transgeneracional. Cuando una persona que fue apropiada, aún no restituye su identidad y forma una familia, sus hijos o hijas heredan un apellido falseado. “La magnitud traumática de estos acontecimientos nos hace pensar en la gravedad que esto implica y en la multiplicidad de instancias que tenemos que analizar para poder constituir el derecho de la restitución y la reparación de los daños”, afirma Rousseaux.
Cada testigo que declara menciona la importancia de un Estado presente para la restitución de la identidad de los niños y niñas apropiados durante el terrorismo de Estado. Lo mencionan como una forma de reparación ante el daño que ocasionó al permitir el falseamiento de datos a través de sus mecanismos institucionales. “Que la justicia haga lugar, que escuche lo que ha ocurrido y que garantice estos procesos en donde se pueda acceder o reencontrar esa persona con su verdad, tiene un impacto sobre la memoria de ese sujeto y la sociedad”, sostiene Rousseaux.
“La restitución de la identidad es lo mejor que nos puede pasar porque es la posibilidad de tener la verdad sobre la mesa. Trae un montón de cambios que no son tan fáciles de dominar, pero sí que son mejores que vivir en la mentira. La restitución de la identidad necesita también de otras personas que te acompañen, que te ayuden”, dice Gonçalves Granada. Con la llegada de la verdad a su vida, Marcos recuperó su nombre, encontró a su familia y también a un grupo humano que lo abraza y brinda afecto. Hoy Marcos llega a cada audiencia con la frente en alto, el paso firme y una sonrisa. Se sienta entre los presentes y escucha atentamente a cada testigo.
La próxima audiencia se realizará mañana a las 9.30 en el Tribunal Oral Federal (Chacabuco y Crisóstomo Álvarez), en la que se incorporarán todos los documentos presentados durante el juicio y se dará comienzo a los alegatos.
