Mariano Ferreyra, 16 años de memoria y lucha
/Mariano Ferreyra vivía en Sarandí, partido de Avellaneda, y tenía 23 años. Era estudiante de historia, dirigente estudiantil de la Federación Universitaria en Buenos Aires y militante del Partido Obrero (PO). Trabajaba de tornero, quería estudiar cine y desde chico se interesó por la política. El 20 de octubre de 2010, hace 16 años, fue asesinado de un disparo mientras acompañaba una marcha de los trabajadores tercerizados del ferrocarril Roca.
Por entonces, los trabajadores tercerizados atravesaban una situación marcada por despidos, bajos salarios y precarización laboral. Frente a estas condiciones, comenzaron a reclamar la reincorporación de los despidos y el pase a planta permanente de más de 1000 trabajadores. Luego de meses de organización y asambleas, realizaron una primera movilización en julio de ese mismo año. Más de 400 trabajadores de diferentes empresas tercerizadas realizaron un corte de vías en la estación Avellaneda. Esta medida hizo que el reclamo tomara relevancia nacional.
Tres meses después, el 20 de octubre, los trabajadores se organizaron nuevamente para reclamar por sus derechos. Ese día se realizó una multitudinaria marcha y ocuparon las vías del ferrocarril Roca. Mariano se había organizado junto a otras organizaciones para apoyar el reclamo de los trabajadores. Cerca del mediodía, una patota de la Unión Ferroviaria, dirigida por José Pedraza, se hizo presente y atacó a quienes se encontraban en el lugar. Mariano recibió un disparo en el abdomen que le ocasionó la muerte. También fueron gravemente heridos Elsa Rodríguez, militante del PO, Nelson Aguirre y Ariel Pintos.
Dos juicios y más de diez condenas
En 2013 se realizó el primer juicio por el asesinato de Mariano, en el que se condenaron a 14 personas. Tras 75 audiencias, el debate logró comprobar que aquel 20 de octubre la patota disparó a matar. El Tribunal Oral en lo Criminal 21 encontró culpables del homicidio a Cristian Favale, Gabriel Sánchez y Pablo Díaz. Los tres fueron condenados a 18 años de prisión. También fueron condenados, a 15 años, el secretario general de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, y su mano derecha, Juan Carlos Fernández, por ser instigadores del crimen de Mariano. Otros integrantes de la patota y policías involucrados también recibieron condenas. Los fiscales que llevaron adelante la causa denunciaron que, durante la investigación, recibieron constantes amenazas y hostigamiento. Sin embargo, eso no fue impedimento para elevar la causa a juicio oral y público.
El segundo juicio comenzó en agosto de 2025. El mismo tuvo como imputados a Octavio Aráoz de Lamadrid (ex secretario de la Cámara Nacional de Casación Penal), Ángel Stafforini (contador de la Unión Ferroviaria), Susana Planas (directiva de Belgrano Cargas) y Luis Ameghino Escobar (encargado del sistema informático de asignación de jueces de Casación Penal). Todos estaban acusados de encubrir el crimen. Según la investigación, meses después del asesinato de Mariano, parte de los imputados participaron de una maniobra que buscaba direccionar el sorteo judicial para que la causa cayera en manos de la Sala III de la Cámara de Casación Penal, además de intentar sobornar a Eduardo Riggi, integrante de dicha sala. El objetivo era garantizar la impunidad de Pedraza. El juicio finalizó en mayo de 2026: Aráoz de Lamadrid fue condenado a cinco años de prisión y Ameghino Escobar a tres, por encubrir el crimen del joven de 23 años. Stafforini y Planas fueron absueltos. José Pedraza también debía ser juzgado por estas maniobras, pero murió en 2018. Este segundo proceso judicial tardó 14 años en llegar a esta instancia y fueron 14 los jueces que, durante todo ese tiempo,se negaron a intervenir.
La muerte de Mariano causó un gran repudio en la sociedad. Se realizaron marchas, actos y festivales en su homenaje, mientras la problemática que atravesaban los trabajadores tercerizados cobraba cada vez más visibilidad. Aquella lucha permitió que, a fines de 2010, más de 2000 trabajadores tercerizados del ferrocarril Roca pasaran a planta permanente.
A 16 años de aquel 20 de octubre, Mariano continúa siendo una referencia para las organizaciones sociales y un símbolo de militancia y lucha.
