Hoy Marita somos todos

Fotografía cortesía de Bruno Cerimele

Fotografía cortesía de Bruno Cerimele

El final del juicio por la desaparición de María de los Ángeles Verón llegó cargado de injusticia y decepción. El fallo que absolvió a los 13 imputados generó malestar e impotencia no sólo a nivel nacional sino también internacional. Las repercusiones alcanzaron tal magnitud que esta altura se hace imposible esconder el error de los jueces. Así, los medios de comunicación del mundo dieron su apoyo a la “madre coraje” develando las falencias y los trasfondos oscuros de la justicia tucumana. En Tucumán, el martes por la tarde, el vergonzoso proceder de la justicia se inició con un retraso de cuatro horas en la lectura del fallo. Si bien la sentencia había sido anunciada por la secretaria en la última jornada del debate oral y público para las 17 h, las puertas se abrieron a las 20:30 h y fue recién a las 21h que se permitió el acceso a la querella. Con un calor agobiante y sin respuestas concretas, Susana Trimarco y sus abogados esperaron en la puerta de Tribunales mientras los imputados ya se encontraban en el interior del edificio con aire acondicionado.

Todo esto fue provocando el fastidio de parte de periodistas y organizaciones que acompañaban a la “madre coraje” en su lucha contra la trata de personas. Por ello, cuando las puertas se abrieron fue inevitable la queja. Sin embargo, poco importó a los encargados de organizar la jornada, quienes instalaron un cordón de policías en la entrada del Palacio de Tribunales primero y en el hall después. “Esto es una vergüenza. Ustedes son testigos de que la Justicia siempre me cerró las puertas” reclamaba Susana Trimarco indignada. Como si eso fuera poco, la tensión entre los periodistas y público acreditado que lograron ingresar al edificio, creció al punto que el abogado de Susana, el doctor D’antona, discutió con un fotógrafo y con el jefe de policía ante la imposibilidad de ingresar al recinto.

Luego de los conflictos, la sentencia fue promulgada por la secretaria. El repudiable fallo absolvía a todos los acusados por “faltas de pruebas”. El presidente del tribunal, el juez Alberto Piedrabuena, argumentaba que “el estado de inocencia de los acusados no ha sido vencido”.

En la conferencia de prensa, brindada minutos después de conocer el fallo en la Fundación María de los Ángeles, Susana Trimarco manifestó que esta situación la llenaba de fortaleza y que no iba a parar con su lucha. Así, acompañada por sus abogados, la madre de Marita anunció que reclamaría juicio político a los jueces para que paguen su error con el cargo.

En una provincia universitaria que año a año forma a cientos de abogados, la justicia fue pisoteada por el poder y la política sucia. La mediatización del caso permitió que esta vez el bochornoso actuar del poder judicial tucumano sea repudiado por la sociedad. Es por eso que el miércoles se llevaron a cabo varias marchas y protestas en diferentes puntos del país exigiendo justicia por Marita.

En Tucumán la marcha se inició en la plaza Yrigoyen, frente al Palacio de Tribunales, y culminó en la plaza independencia con la concurrencia de muchos tucumanos familizarizados con la causa. Con velas, antorchas y cánticos de apoyo a Micaela y Susana, la emotiva manifestación formó parte del repudio nacional al fallo. No faltaron la violencia y la bronca desenfrenada que arrasó con la casa de Tucumán en la Capital Federal. Un hecho que superó todo sentido de protesta y que generó más impotencia ante los acontecimientos.

Desde la presidencia de la Nación se manifestó la amargura por el final del juicio, a través de las palabras de Cristina Fernández “No tengo pruebas, pero no tengo dudas, de que cuando hay dinero de por medio puede estar el mundo tocando trompetas y no les importa nada. Y no les importa nada porque, ¿qué otro poder del estado tiene un cargo asegurado para toda la vida y si hay que juzgarlo, lo juzgan únicamente los pares de él y lo abogados que son los que dependen de ellos?”. A lo que se sumó la declaración de apoyo al repudio por parte del gobernador de la provincia José Alperovich y su mujer.

Desde los medios de comunicación y las redes sociales, el fallo se vivió con mucha adrenalina. Bronca, decepción y conmoción fueron las palabras que más rondaron por la televisión, radio, diarios y la web.

Evidentemente este caso representó un punto y aparte para el poder judicial. Tanto que fue la misma presidente la que dijo “Así como el caso Carrasco sirvió para que reviéramos una forma de organización que teníamos en el país en materia de servicio militar, este caso nos sirva también para repensar en una democratización y en un control republicano de uno de los tres poderes del estado, porque son del estado”. Entender que este caso como muchos otros es representativo de una realidad que afecta a todos los que conviven en esta sociedad es muy importante para cambiar aquello que el poder usa y abusa. La participación y la organización de la sociedad tucumana en pos de una lucha es más fuerte y puede ganar más que cualquier jucio mafioso e ingrato.

Javier Sadir

jsadir@colectivolapalta.com.ar