A 11 años de Ni Una Menos, la organización colectiva sigue siendo indispensable

Foto: Marcha 8M 2025 - Marianela Jerez | La Palta

Este año, como cada 3 de junio desde 2015, el colectivo Ni Una Menos (NUM) convoca a volver a ocupar los espacios públicos en todo el país. En Tucumán, la plaza Independencia será el epicentro de una jornada de lucha que incluirá una radio abierta, intervenciones artísticas y un acto central seguido de la marcha alrededor de la plaza.

La jornada se realizará en medio de una fuerte preocupación por los recientes femicidios de adolescentes que conmocionaron al país. En los últimos días fueron hallados los cuerpos de Agostina Vega, de 14 años, en Córdoba, y de Dulce María Beatriz Candia, de 17, en Misiones. Ambas habían sido reportadas como desaparecidas.

“La conmoción de los femicidios de Agostina y Dulce requiere una respuesta contundente este 3 de junio en las calles”, advierte Alejandra del Castillo, militante feminista integrante de Política Obrera y del colectivo Ni Una Menos Tucumán. “Pero también plantea la necesidad de retomar la organización y lucha independiente del Estado y los gobiernos para enfrentar a este régimen femicida y de barbarie en unidad con la clase trabajadora”, remata.

En Tucumán, la consigna acordada por el movimiento feminista es clara: ‘Vivas, libres y desendeudadas nos queremos’. “Entendemos que resume lo que nos moviliza hace 11 años” comenta Adriana Guerrero, militante feminista que también forma parte de NUM. Con una mezcla de impotencia, dolor y mucho enojo, Adriana desarma cada palabra de esa consigna. “Vivas, algo que parece tan natural y sin embargo cada 30 horas, en este país, algún varón se encarga de recordarnos que estar vivas es un privilegio que nos pueden arrebatar cuando se les ocurra”, sostiene al tiempo que advierte que solo está citando los casos de femicidios y no de los intentos registrados que los superan en número. 

“Libres: porque nadie puede ser libre con el miedo permanente de que te maten o te violen. Eso de estar compartiendo en tiempo real nuestro recorrido, preguntar a las amigas, hijas, hermanas si llegaron bien, no poder caminar tranquila por la calle, pensar mil veces antes de ponernos algo que nos gusta por temor a que piensen que estamos provocando, no estar tranquilas ni en nuestras propias casas, escuelas, facultades, clubes etc no es libertad, es opresión permanente”, puntualiza.

Y el reclamo va más allá. Desendeudadas, sostiene la consigna y Guerrero explica: “Porque las crisis económicas nos afectan de manera diferencial. Los presupuestos para garantizar nuestros derechos son los primeros que se recortan o eliminan; pero también somos las primeras precarizadas y despedidas en el mercado de trabajo. Somos las que nos endeudamos para sostener la comida en los hogares y las que recortamos al máximo nuestras necesidades para cubrir las de hijes y familia”. 

Ajuste, justicia y derechos

Foto: Marcha 8M 2025 - Marianela Jerez | La Palta

"Venimos denunciando el ajuste y el desfinanciamiento de programas destinados a la atención y asistencia de mujeres y diversidades en situación de violencia. No existe una política de prevención y además hay un discurso permanente que busca desacreditar las luchas feministas y los derechos conquistados", afirma Laura Sánchez, militante feminista integrante de Ni Una Menos Tucumán..

Entre los reclamos que estarán presentes en la movilización aparecen la implementación efectiva de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, el fortalecimiento de la Educación Sexual Integral, el acceso a la salud pública y el acompañamiento estatal a personas en situación de violencia.

La referente también destacó que durante la radio abierta participarán familiares de víctimas para compartir el estado de distintas causas judiciales y reclamar avances en las investigaciones. "Cuando el Estado se retira, son las organizaciones, las militantes y las redes comunitarias las que siguen acompañando a las familias. Este 3 de junio también es una oportunidad para fortalecer esos vínculos y sostener colectivamente los reclamos de justicia", expresó.

Once años después

El primer Ni Una Menos surgió en 2015 tras el femicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años asesinada en Santa Fe. Aquel crimen impulsó una movilización masiva que modificó la agenda pública argentina y convirtió la denuncia de las violencias machistas en una demanda social permanente. Sin embargo, once años después, los nombres de nuevas adolescentes asesinadas vuelven a atravesar la convocatoria.

"El asesinato de Chiara nos sacó a las calles hace 11 años. Desde entonces no dejamos de movilizarnos, pero tampoco dejamos de contar mujeres, niñas y adolescentes asesinadas. Es difícil reflexionar con tanto dolor y tanta indignación. Por eso este 3 de junio es imprescindible llenar las calles y las plazas para que todas sepamos que no estamos solas y para seguir organizándonos contra un sistema que nos sigue violentando", reflexiona Guerrero.

Por su parte, Laura Sánchez coincide en que los casos recientes vuelven a poner en evidencia la necesidad de políticas de prevención y protección. "No queremos seguir perdiendo a nuestras hijas, hermanas y amigas. No queremos acostumbrarnos a verlas convertidas en una foto de búsqueda o en un afiche reclamando justicia. Queremos vivir libres y sin miedo. Por eso vamos a estar en las calles exigiendo justicia y el cumplimiento efectivo de todas las leyes vigentes", sostiene.

“El brutal femicidio de Agostina evidencia, una vez más, que las instituciones estatales protegen a los femicidas o liberan el terreno para que actúen. Lo denunciamos hace 11 años, pero bajo el gobierno de Milei —con sus discursos de odio y negacionismo — jueces, fiscales y policías actúan con total impunidad”, agrega Del Castillo.

A once años de aquella primera movilización, Ni Una Menos volverá a reunirse en plaza Independencia con una agenda que combina memoria, demandas urgentes y organización colectiva. Porque, como advierte Guerrero, "endeudadas y agotadas, sin salud y sin recursos, es muy complicado organizar y participar en las luchas por nuestros derechos". Frente a ese escenario, el movimiento feminista volverá a las calles con una certeza construida durante más de una década:  frente a la violencia, el ajuste y la impunidad, la organización colectiva sigue siendo una herramienta indispensable.