Correr por el mundo para salvar vidas

Fotografía cortesía de María de los Ángeles Musumeci

Fotografía cortesía de María de los Ángeles Musumeci

María de los Ángeles Musumeci jamás imaginó que llegaría adonde está hoy. Hace tres años comenzó a llevar una bandera por todo el país. Una bandera que reza “Doná vida en vida. Regístrate como donante de médula osea”. Contenta por todo lo que logró y espera seguir logrando, abrió las puertas de su casa y contó cómo comenzó su lucha para promover la donación de médula.

Su historia comenzó a escribirse en el año 2011, cuando su sobrino Fabricio esperaba un transplante de hígado. Fue entonces que, ante la desesperación de perder a ese joven de 32 años, decidió realizar un abrazo simbólico en Plaza Independencia del que participaron más de 500 personas. La iniciativa logró que al día siguiente el órgano llegue pero fue demasiado tarde. Si bien el organismo de Fabricio recibió con éxito el hígado, los años de espera le jugaron en contra y, meses después, la muerte golpeó su puerta.

Durante ese camino lleno de tristeza e incertidumbre, María de los Ángeles conoció mucha gente. Entre ellos, a cinco niños que tenían leucemia. Al recordarlos un día, vio la necesidad de seguir adelante pero no sabía cómo. Fue así que se sentó frente a una computadora y pensó “¿cómo seguir?”. La respuesta fue la creación del grupo “Espera por la vida”, que acompaña a las familias en esa cruda realidad que es la leucemia. El proyecto comenzó como un grupo de oración–que hasta hoy se mantiene–del que participan personas de diferentes credos. Ante este nuevo comienzo, dentro de María surgió una nueva pregunta. ¿Cómo hacer para difundir la donación de médula? Y fue ahí cuándo unió deporte y salud. Ella encontró en el atletismo la posibilidad de recorrer el país y el mundo con dos propósitos: llevar información y que la gente se registre como donante.

Competitivamente, María de los Ángeles nunca había corrido en su vida. El corazón de los cientos de niños con leucemia la acompañaron en los 7 kilómetros de su primera maratón, en Chile. Allí encontró el apoyo que le permitió dejar esta aventura como una marca constante en su vida. Al llegar al país, las invitaciones para participar de las maratones fueron numerosas y, junto a ellas, la oportunidad de llegar con su mensaje a más personas.

Al cumplirse un nuevo año de su lucha no le caben dudas de que la información es fundamental para aumentar el número de donantes. En cada lugar a los que llegó las preguntas eran varias: "¿Cómo debo registrarme? Adónde tengo que ir? ¿Qué es la médula?". Esa experiencia es la que le permite hoy decir que “la gente no se registra no porque no quiere sino porque no sabe. Una vez que las personas reciben la información correspondiente sabe que sólo se trata de donar un poco de sangre”.

En los años que lleva promoviendo la causa, recorrió todo el país y fue huésped de honor y visitante ilustre en varios lugares. Más allá de ser un triunfo personal, fueron estos pequeños reconocimientos los que posibilitaron llegar a una mayor cantidad de ciudadanos. “Si vos lo destacas, a mí me ayuda que este mensaje llegue a la gente y se informe. Yo llevo un mensaje de esperanza para cada lugar que visito pero hay una realidad muy cruel, y es que son muchos los niños que mueren porque no tienen su donante compatible. Entonces, esa es mi responsabilidad, mi función y meta. Mi carrera no termina en el arco de llegada sino que continúa a lo largo de mi vida”, sostuvo.

Lleno de logros y reconocimientos, el grupo “Espera por la vida” se formó como fundación en el 2013. Gracias a la ayuda de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNT –Universidad Nacional de Tucumán–lograron institucionalizar el trabajo, lo que les permitió constituirse como persona jurídica. Sin embargo, hasta la fecha, el grupo no recibe ningún subsidio y se mantiene con el pulmón de cada uno de los integrantes, y con la ayuda de la familia de Ángeles, que dejó todo para ponerse la camiseta de la donación de médula.

Actualmente, “Espera por la vida” tiene delegaciones en toda la Argentina y en países como Israel, Chile e Italia. En estos lugares, María de los Ángeles encontró personas que ayudan a difundir su mensaje, día a día. “Personas incondicionales que siempre están y llevan el mensaje de “Espera por la vida”. Hay mucho que se puede hacer y hay tantos lugares donde intentamos llegar y no se puede. Proyectos tenemos muchos y las expectativas son concretarlos con total éxito”, explicó.

Como lo viene haciendo, María seguirá adelante junto a los príncipes y princesas, como ella los llama, que están esperando encontrar su donante compatible. Un solo pinchazo hoy puede salvar la vida de una persona. Un “sí” puede convertirte en donante. A pensarlo, que todos pueden donar vida en vida.

¿Dónde me registro como donante de médula ósea?

• Institución Banco Central de Sangre - martes, miércoles y jueves – Domicilio Av. Mitre Nº 236 / Tel (0381) 4311841
• Institución Hemobanco - Av. Mate de Luna Nº 1780 – S. M. de Tucumán / Tel (0381) 423-9316/423-2470
• Institución Hospital del Niño Jesús - Servicio Hemoterapia - Domicilio Pasaje Hungría Nº 750 / Tel (0381) 424-7083/452-5000 (Int. 119)
• Hospital del Este - Banda del Rio Sali

Exequiel Reinoso
ereinoso@colectivolapalta.com.ar