“A la industria de la cumbia se le recriminan cosas que al rock o al folclore no”

Fotografía: gentileza prensa de la Delio Váldez.

Fotografía: gentileza prensa de la Delio Váldez.

Sucede a veces que algo va mal: algo en el trabajo, en la familia, en la pareja, en el ánimo. Entonces, la Delio. Pablo Fidel Broide -saxofonista- jura que no olvidará aquel show en La Plata en el que una mujer se le acercó para contarle que su padre había muerto hacía poco y que la música de la banda era de los pocos estímulos que lo hacían sonreír en los momentos más duros de la enfermedad. Que ella estaba ahí no sólo por gusto propio sino también en una suerte de homenaje a esos destellos de felicidad que la cumbia le había regalado en su mayor tristeza. Que estaba ahí, fundamentalmente, para agradecerles.

“Nos han llegado varias historias similares: personas que nos escuchan para arrancar bien el día, cerrar bien la semana o enfrentar situaciones duras. Creo que la cumbia, como otras músicas populares, nos es dada -o la creamos- para seguir adelante, para crecer en los momentos difíciles”, reflexiona el músico.

Sucede a veces que hay quienes se encuadran en ciertos consumos. Dicen, por ejemplo: “a mí no me gusta la cumbia, soy rockero”. Entonces, la Delio. Según Broide, el cumbión (como llaman a sus fiestas) reúne a personas de diferentes edades,  estilos y palos. “Va gente muy cumbiera y también otros que escuchan desde Iron Maiden hasta Los Redondos, pero se enganchan con la propuesta que les llevamos”, refiere el saxofonista a la hora de hablar de la versatilidad de la música que hacen.

Y sucede también que, a veces, el camino para consolidar esa banda que cura y que reúne se hace pedregoso, difícil de andar. Entonces, otra vez, la Delio. “Creo que no sería posible un proyecto como el nuestro si no fuéramos una cooperativa: no pasaría lo que pasa en el escenario ni lo que pasa con el público; no sería sostenible. La Delio pudo hacer el recorrido que hizo -un recorrido a pata, en chancleta, en calles de tierra- sólo porque todos estábamos convencidos de ese horizonte. Mientras tanto veíamos que funcionaba musical y laboralmente, y eso nos daba ganas de seguir”.

 

Lujos y búsquedas

Entonces la Delio. Siempre la Delio. Hoy la Delio.

La orquesta Delio Valdez vuelve a Tucumán en la gira con la que está celebrando sus 10 años de carrera. Junto con las bandas tucumanas Plazoleta All Stars y Los Papayas tocarán este sábado, desde las 23, en La Usina (avenida Sarmiento 1.125). El habitual torbellino de música, baile y alegría que despliegan se ve potenciado ahora por la fuerza de su último disco, “Sonido subtropical”, que obtuvo el premio Gardel a Mejor álbum de grupo tropical.

No es ese reconocimiento, sin embargo, lo que destaca Broide cuando habla de este disco, el primero íntegramente hecho de canciones propias. “Con ‘Sonido subtropical’ alcanzamos un nuevo nivel de calidad que nos dejó muy conformes. Siempre teníamos la sensación de que la banda era más de vivo que de estudio, y nos costaba mucho que los álbumes de estudio estuvieran a la altura de lo que sucede en vivo, pero aquí hubo una evolución”.

Para llegar a esa propuesta que tan contentos los tiene, dice el saxofonista, emprendieron varias búsquedas. Por un lado, la de seguir entendiendo e investigando a la cumbia como un movimiento cultural representativo de toda una región. “Con la Delio fueron muchos años de aprender sobre este género: cómo se toca y cómo se vive acá, a la vuelta de la esquina en nuestros barrios, y desde el sur hasta el norte de Latinoamérica”. Por el otro, los músicos debieron habituarse al hecho de trabajar con composiciones propias y de otros integrantes del grupo.

Y un tercer desafío, dice Broide, fue el de domar al ego. “Uno tiene que aprender a poner los deseos individuales al servicio de lo colectivo porque realmente así funciona mejor. Si en estos contextos estás todo el tiempo parándote en la posición individual no llegás a lugares muy copados, que si alcanzás desde lo colectivo”.

Bien superados esos retos, “Sonido subtropical” se da lujos como el de incluir la voz de Taty Almeida, referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. En “Santa Leona”, una canción del propio Broide que homenajea la lucha de las mujeres, Almeida interviene para recitar un poema escrito a la activista brasileña Marielle Franco el día después de su asesinato. “Teníamos claro que esa voz debía ser la de una mujer con años encima, pero no nos decidíamos por quién. Hasta que una noche fui a ver una obra de teatro acerca de la última dictadura tras la cual disertaba Taty y me di cuenta claramente de que era ella -recuerda Pablo-. Fue hermoso cuando vino a grabar: se emocionó mucho leyendo el texto”.

Con tantas búsquedas y mixturas, ¿todavía hay sectores que tienen prejuicios con la cumbia? “Nosotros tenemos la suerte de viajar por todo el país y la cumbia se escucha desde Ushuaia hasta La Quiaca, incluso en lugares donde hay folclores muy fuertes, como en Santiago del Estero o Corrientes. En ese sentido es súper constitutiva de la identidad argentina -contesta Broide-. Aún así, al ser parte de la cultura popular, muchas veces es un ritmo mirado con desprecio. A la industria musical de la cumbia se le recriminan cosas que al rock o al folclore nunca se le habían recriminado. Sí vemos que con los años los prejuicios se fueron rompiendo y la cumbia empezó a entrar en todos los barrios, las clases sociales y a mezclarse con otros géneros. La gente tiene una mirada cada vez menos limitada, aunque siempre habrá sectores que tengan prejuicios para con cualquier cosa”.

¿Y entonces? Entonces, la Delio.