Diario público de un desastre

Imagen: twitter.com/susanacactus
Imagen: twitter.com/susanacactus

El martes 2 de abril, Twitter se convirtió en una avenida. De una mano, con el agua hasta las rodillas y el presente ahogado en la imprevisión, los vecinos. En la otra, con las manos llenas de solidaridad, la gente que aunaba esfuerzos y donaciones para ayudar en las zonas afectadas. Y en la platabanda, secos de cinismo, los de siempre. Los que aprovechan para dividir a los muertos en propios y ajenos, en pesar la desgracia en la balanza de la política.

Para los que padecían el resultado trágico de la suma de la desidia y de la naturaleza, Twitter se convirtió en una suerte de diario público, donde los testimonios se apilaban en forma de frases y fotos cargadas de desesperación. Casi segundo a segundo y mientras la batería aguantaba, el registro de la subida del agua daba cuenta desde bien temprano de que la situación era un desastre. Y recién empezaba.

Las culpas, esas que son tan fáciles de adjudicar desde el teclado, variaban según la lectura que el juez ocasional quisiera dar. Así, la inundación tenía nombre propio (llámese Macri, o Scioli, o Fernández de Kirchner) o era simplemente una contingencia de la naturaleza implacable, dependiendo del gusto y la simpatía de cada uno. Y aparecieron también los papelones, como el "error de comunicación" de Pablo Bruera o la diatriba de Luis D'Elía contra los medios que "exageraban" lo que ocurría en La Plata. Ante la evidencia, unos y otros trataron de remediarlo con menor o mayor gracia.

Afortunademente, sin más compromiso que la solidaridad, miles de personas se volcaron a ayudar. Anónimos y famosos encadenaron tuits para organizar donaciones y entregas, para buscar a la gente cuyo paradero se desconocía, para ofrecer un lugar seco donde esperar que bajara el agua.

Son 140 caracteres. Parecen poco pero dicen mucho. Desnudan necesidades y miserias. Multiplican los buenos gestos. Son el archivo de estos tiempos, por más que se los borre. Un archivo al que se puede volver para saber qué se sintió cuando golpeó una crisis y para reclamar hoy en la calle y mañana en las urnas.

Cecilia Morán

cmoran@colectivolapalta.com.ar