Nina, la enamorada del monte

Fotografía cortesía de Richard Yance

Fotografía cortesía de Richard Yance

Algunos la conocían y otros no. Guardiana de los cerros taficeños, la Nina, Doña Petrona Lucinda Velárdez fue y será leyenda en Tafí Viejo.

Hace unos días la leyenda cerró sus ojos y se convirtió en tierra. Tierra que cuidó con los años y quedó marcada en su rostro, agrietado por viento y el sol. A sus 91 años, “Nina” Velárdez partió a la eternidad pero dejó sembrada su historia.

Nació el 13 de julio de 1922 en Yerba Buena, aunque parientes aseguran que fue en 1920. Su abuelo, Don Toribio Velárdez, cuidaba ganado en lo que llamaban el “Puesto de Velárdez”, ubicado en la cumbre de los cerros de Tafí Viejo. Al enfrenar una fuerte enfermedad, don Toribio encargó el lugar a sus parientes. Esto llevó a que, con tan solo cinco años, La Nina se instale en los cerros taficeños junto a sus padres.

Los años fueron pasando y el destino la dejó en el lugar. Nunca se casó ni tuvo hijos. No fue a la escuela, por lo que apenas leía y escribía su nombre, pero su sabiduría sobre el cerro, su flora, su fauna, el clima, el cuidado de los animales y los remedios caseros fueron un material incomparable para estudiantes universitarios.

Rodeada por el bosque, la Nina pasó su vida cuidando la naturaleza. Una vez al mes solía bajar a la ciudad para comprar provisiones, lo que permitió que grandes y chicos la conocieran. Además, siempre recibía la visita de aventureros que pasaban por el puesto a saludarla, a recibir sus consejos y disfrutar de ricos mates. Como una leyenda, su historia siempre fue contada de generación en generación. De esta manera se originó un fuerte afecto hacia ella.

Dado que no se encontraba bien de salud, Nina se trasladó a la “La Toma”, en el piedemonte. Desde entonces, a pie o a caballo visitaba su antiguo puesto. El mismo fue víctima de violentos arrebatos, por lo que tuvo que dejar definitivamente el lugar que la cobijó durante décadas.

El 28 de setiembre no será una fecha más para los taficeños. Fue el día que la “enamorada del monte” se fue a descansar para siempre. Fue el día que Tafí Viejo quedó huérfano.

Exequiel Reinoso

ereinoso@colectivolapalta.com.ar