Ecosolidaridad: cuidar el planeta y ayudar a una familia

Fotografía de Exequiel Reinoso
Fotografía de Exequiel Reinoso

¿Qué pasa cuando se junta una banda de locos solidarios? Te dan un abrazo y te construyen una casa con botellas, como le pasó a Mirian Chaile. Ella vive hace 25 años en Lamadrid 3098 de San Miguel de Tucumán, lugar donde hoy reconstruye su hogar. Resulta ser que las vueltas de la vida llevaron a que su casa, aquella en la que vivía con sus dos hijas y su marido, se quemara un 11 de agosto de 2013.

Aquel día Mirian estaba en el velorio de su mamá. A las tres de la madrugada, la llamada de un vecino le alertó sobre el incendio y de inmediato salió al rescate de su esposo y de Silvana, una de sus hijas. Al llegar Mirian todo estaba destruido por el fuego producto de un cortocircuito.

En menos de una hora la familia perdió su vivienda y su fuente de trabajo. En el lugar funcionaba la panadería que les permitía poner un plato de comida sobre la mesa. Todo se quemó, no solo lo material sino también la esperanza de recuperar su hogar. “De golpe te quedas sin nada, solo con la desesperación que esto implica. Sin una cama, sin tu dinero, sin ropa. Sin nada”, reflexionó Mirian.

En medio de la desesperación e intranquilidad, los vecinos del barrio comenzaron a ayudar a la familia, que solo quedó con una habitación para vivir. Algunos con una mesa o una silla, otros con una cama o un colchón. Pero un día llegó Bruno Busnelli con un amigo. Bruno es parte del grupo “Tucumán Renacer Solidario”, formado en 2013 a raíz de los saqueos, y se enteró por una prima que había una familia que necesitaba su ayuda. Al llegar al lugar y ver todo destruido, llegaron a la conclusión de que algo había que hacer. Al igual que él, varios tucumanos fueron acercándose a Mirian con su corazón solidario y con el propósito de reconstruir su casa.

En un primer momento se trató de buscar materiales y mano de obra accesible para realizar los trabajos de albañilería. Pero los presupuestos eran altos para una familia que lo perdió todo. Un día apareció un presupuesto mucho más bajo y la idea de construir la vivienda con ecoladrillos.

Los ecoladrillos forman un innovador sistema de construcción que cuida el medio ambiente con el reciclado de materiales. Se construyen con botellas descartables, tanto de vidrio como plásticas, rellenas con papeles, plásticos y hasta cáscaras de huevo deshidratadas. Lo importante es que los materiales estén secos. “El sistema es antisísmico y tiene una resistencia mayor. Las botellas están en todos lados porque la gente las termina tirando, uno va al cerro y las encuentra por entero”, explicó Busnelli

Cuando Bruno propuso trabajar con el sistema ecológico la idea generó dudas, pero él logró convencerlos. Inmediatamente comenzó la campaña para conseguir la mayor cantidad de botellas, residuos secos y todos los materiales que puedan ser reciclados. Con esta idea se recuperó gran parte de los ladrillos que formaban la vieja construcción y fueron reutilizados para construir la estructura externa de la casa.

La convocatoria comenzó por Facebook y, como dijo Mirian, la gente los sorprendió. “Por momento nos superan porque no tenemos mucho espacio para acomodar el material donado. La gente nos acercó muchas cosas y hay cosas que todavía tenemos que buscar, entre ellas mil botellas. De repente esto, que era una necesidad, se convirtió en una movida solidaria y ecológica, que me permitió conocer muchas personas. Por eso digo que esta casa ya no es nuestra sino de todos”, sostuvo.

La vivienda ya está planificada y establecidos los ambientes que no solo serán para la familia sino para la comunidad. Resulta que en el lugar funcionará un centro cultural donde se brindarán talleres de reciclado y construcción ecológica. Además, cada sector será intervenido por los grupos de artistas que participan en la cruzada solidaria. Así, por ejemplo, los chicos de Acción Poética Tucumán y la Facultad de Artes de la UNT pintarán los murales exteriores, mientras que artistas plásticos se encargarán de la cocina y las habitaciones.

Además, la casa será autosustentable ya que se construirá una huerta orgánica vertical, un horno y cocina ecológicos–que funcionarán con biogás–y se implementará un sistema de recuperación de agua de lluvia. Todo lo que se utilice será reciclado, desde las paredes hasta la pintura, muebles y cielorraso.

“Uno de los mensajes que quiero dejar es que todo pasa por algo. En esta vida todos tenemos que dejar una huella y si a nosotros nos tocó ser el puntal para que muchas familias tengan de dónde agarrarse, es perfecto. A nosotros nos faltó mucho la esperanza, en momentos nos hemos sentido desfallecer porque estábamos solos. Hoy tememos muchas personas a nuestro lado que nos han tomado, nos abrazaron y nos rescataron”, reflexionó Mirian.

En un futuro, Mirian y el grupo de colaboradores pretenden formar una fundación que brinde asistencia a las personas que perdieron sus cosas, como le pasó a ella. “Lamentablemente estas cosas suceden más de lo que uno cree. A raíz de mi desgracia me enteré que hay más de 10 incendios por mes en la provincia y, a partir de lo que me pasó, puedo ver la desprotección que hay a nivel institucional ante estas situaciones. No le podemos echar la culpa al Estado cuando nosotros podemos hacer algo. Desde ese lugar es que queremos la fundación, para poder contener en todos los aspectos a otras familias”, explicó.

La gente que aporta con la iniciativa está haciendo dos cosas. Por un lado ayuda a disminuir la contaminación del planeta. Por el otro, ayuda a una persona a reconstruir su vida. Y es así como interpreta Mirian la llegada de los seres humanos que lograron sacarla del subsuelo en el que se encontraba. “Hoy lloro de alegría porque meses atrás jamás pensé en que vuelva a levantar mi casa. Y hoy hay gente trabajando y ayudándonos. Sentís como que te acarician el alma”.

A partir de ahora, la prioridad de Mirian y su familia es ser felices, y levantar nuevamente su casa. Para que eso sea posible necesitan manos solidarias que ayuden a armar los ecoladrillos, botellas, chapas y cemento. Los interesados en donar materiales pueden llegarse todos los días a Lamadrid 3098 o llamar al 3074459. Los que quieran colaborar con mano de obra pueden hacerlo los sábados y domingos, días en los que se juntan en la casa a trabajar y compartir mates con ricos bollos.

“Hoy nos toca recibir y después tendremos que devolver. Y es a lo que dedicaré, a partir de ahora, en mi vida”, finalizó Mirian.

Exequiel Reinoso

ereinoso@colectivolapalta.com.ar