Barrio pobre, talento rico: la desigualdad puede hacerse canción

Fotografìas: Alejandro Sarmiento.

Fotografìas: Alejandro Sarmiento.

- ¿A quién están esperando?- pregunta, simpática, una vecina del barrio El Sifón.

- A Miguel Páez

- ¿Y quién es?

- Sí lo conoces, es “Turbo” - responde otra que está a su lado.

- Ahhh, el cantante.

Por un pasaje angosto viene caminando un muchacho joven, delgado y de mirada seria. Dicen que se hizo conocido por rapear en el barrio. Lleva unas zapatillas blancas relucientes y una remera que hace juego con ellas. Llega, saluda con timidez y conduce hacia una plaza que está a una cuadra de distancia.

Páez es también conocido como “Turbo”. Su interés por la música comenzó a sus siete años, y a los 10 escribió sus primeras letras: “eran más que nada poéticas; lo que sentía, lo escribía”. No duda en mencionar que quienes más lo apoyan en su recorrido musical son su madre y amigos. Ocurre que hoy, con 16 años, se encuentra grabando su primer disco, con letras propias que hablan de desigualdad.

Miguel_03.jpg

La plaza en la que cuenta su historia es pequeña: la rodea un paredón graffiteado lleno de colores que luego se convertirá en el fondo de su sesión fotográfica. Hace un año ese mismo espacio fue el escenario donde grabó un video sobre diversidad de género con letra propia.

Miguel asiste a la Escuela Técnica 4 Juan XXIII, en el barrio homónimo conocido como La Bombilla. Vive con sus hermanos, madre y padrastro en El Sifón. “Vivo en un barrio humilde y me crié en un barrio humilde, viendo todo tipo de situaciones”. Su pasión por la música lo llevó a escribir letras sobre lo que lo molesta y lo esperanza.

Cuenta que sus primeras experiencias fueron las “riñas de gallo”: no son batallas clandestinas entre aves de corral sino peleas ficticias entre raperos, en las que se expresan espontáneamente y con mucha creatividad. De ahí viene él, del arte de comunicarse mediante la improvisación, más conocido como “freestyle”. 

Su popularidad fue creciendo a tal punto que es solicitado en los actos escolares, fiestas de los estudiantes, en algunas radios y en los festivales barriales. “Me despierto pensando en música y me duermo pensando en música. Voy por la calle y ya voy haciendo improvisación”, dice entusiasmado.

Barrio, política y música 

Miguel_04.jpg

Una frontera invisible divide El Sifón de la ciudad: es un lugar atravesado por la pobreza y la vulnerabilidad social. En él intervienen algunos grupos sociales y estatales que trabajan por la inclusión y la producción de herramientas para fortalecer la cultura de los barrios. Miguel ha participado de varias de las propuestas que ofrecen estos espacios, una de ellas ha sido un taller de la Secretaría de Adicciones del Ministerio de Desarrollo Social. En él potenció sus letras, rimas y música, y también fue reforzando su conciencia crítica. “Cada objetivo que poníamos, él los iba a superando”, comenta Gonzalo Roldán, uno de los técnicos del ministerio que intervienen en El Sifón. Y agrega: “a Miguel lo conozco desde los 13, hoy tiene 16 y su crecimiento es enorme. Es muy talentoso e inteligente”.

Retratar a “Turbo” es conjugar su personalidad de adolescente y músico al que le preocupa el entorno social que lo rodea. Tiene mucha conciencia sobre su barrio y su identidad. Sabe que El Sifón es un lugar de muchas carencias y que allí vive mucha gente trabajadora. Es esa disconformidad con la desigualdad la que lo ha hecho componer una de sus canciones, “Relato de barrio”. En ella manifiesta “la verdad sobre las cosas que pasan en el barrio, la falta de recursos y de política”.

Modesto, trata de no extenderse en sus contestaciones. Acepta las adulaciones en un silencio que podría traducirse como gesto de humildad. Y así como es capaz de hablar sobre sus descontentos sociales, deja entrever también otra faceta, el gusto por los videojuegos. Está muy compenetrado con uno que a veces lo deja sin datos en el celular, pero dice que pasa niveles con rapidez. 

Otro espacio en el que ha sido importante la participación musical de Páez fue en un taller audiovisual dictado por la producción “Corto con soda”, en una convocatoria de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar) para Proyectos con Abordajes en Territorios con problemáticas de consumo. En esa oportunidad, junto con los y las vecinas del barrio, crearon un videoclip, cuya letra y música son de la autoría del adolescente y que habla de la diversidad de género. “En el otro cuerpo” ganó el 2° premio de un concurso organizado por el Ente Cultural:

Inclusión, 

te invito a hablar de eso

Todos tenemos corazón

no solo carne y huesos

¿Qué ganas? Reacciona

siempre digo lo que creo

no vale de nada discriminar a una persona

por sentir otro deseo

Sin embargo, el gran acontecimiento para Miguel fue sin dudas cuando Roldán le preguntó si quería grabar su propio álbum de canciones. El adolescente no se lo esperaba, pero la alegría no tardó en manifestarse: “me emocioné, me puse a escribir más letras y ya las estoy ensayando. Estoy muy agradecido con esta oportunidad”.

Ahora practica diariamente, y asiste con Roldán al estudio en el Ingenio Cultural (Avenida Sáenz Peña y Las Piedras). Allí primero ensaya y luego graba sus canciones por fragmentos: dos, cuatro, ocho, 10 veces hasta que la mejor versión de cada parte es la que se elige. Después registra los detalles por encima y, finalmente, las canciones son masterizadas. “Nosotros hemos podido aportar las herramientas al talento innato que tiene él. Por eso son importantes las políticas públicas y la presencia del Estado en general -comenta Roldán-. Hay Migueles en todas partes”.

El disco tendrá entre cinco y siete canciones. Turbo se encuentra preparándolas. El tiempo que tarda en escribir una canción y trabajarla junto con el técnico puede extenderse entre dos y tres semanas. Su rutina es esa: pensar un tema, escribir la letra y retocarla junto a Roldán. “Me tengo que pulir más, esa es la cosa: superarme a mí mismo en vez de a otras personas”, dice con seguridad el joven. Roldán lo busca en el barrio y lo traslada hasta el estudio, donde pasan todo un día entre ensayo y grabación.

Miguel reflexiona y expresa que hay música actual con la que no se siente cómodo “solo hablan de alcohol y drogas, yo no le encuentro sentido. La vida no es así. La vida se define por el carácter, los sentimientos y un montón de otras cosas más.”

“Me gustaría que más gente escuche mi música, que me apoyen. Tengo pensado subir el contenido a un canal de Youtube”.

Pelea por lo que quieres

no dejes que te frenen

no dejes que sus palabras te envenenen

Comprende, solo de ti depende

de los errores se aprende