“Siempre hay un camino cuando tenés un anhelo”

Fotografía: cortesía prensa del Personas.

Fotografía: cortesía prensa del Personas.

Así, a secas: personas.

Ni un show compuesto netamente por mujeres ni un muestrario de las temáticas femeninas: el stand up “Persona” lleva un nombre que pretende distanciarse de cualquier etiqueta. Cuatro personas que salen al escenario, una detrás de otra, y que cuentan historias con las que intentan hacer reír. Y un poco también despotricar contra algunos absurdos e injusticias. Y si se puede (todo un propósito) cambiar el mundo.

“Con los hombres nunca se repara en si son todos hombres ni se les pregunta por el humor masculino: simplemente se les pregunta por el humor”, resalta Ana Carolina, uno de los cuatro pilares del espectáculo junto con Malena Pichot, Charo López y Vanesa Strauch. Y dice, sin embargo, que aunque vienen señalando este contraste desde 2014 -cuando surgió el show- no han podido zafar de los rótulos: ahora se les consulta por el humor feminista.

“Seguramente en estos cinco años cambiaron muchas cosas. Pero específicamente en cuanto a cómo nos ven nos pasa que ya no nos preguntan tanto por el humor femenino y sí por el humor feminista: nunca podemos ser sencillamente humoristas. Y un poco  me da bronca. Igual lo entiendo y para nada reniego de mi feminismo, lo abrazo plenamente; de hecho, a través del feminismo queremos que algún día sólo nos pregunten por el humor -explica la comediante, y después se permite reírse de sí misma-. O tal vez suceda que no somos tan graciosas, por ahí somos más feministas que graciosas”.

Esa inquietud se despeja nada más atendiendo al tiempo de permanencia de “Persona”, a las giras que han emprendido (sólo como ejemplo, el próximo mes actuarán en México) y a la cantidad de gente que convocan en cada presentación. Aunque también es justo decir que sus nombres y sus trayectorias están directamente asociados con la militancia feminista, tanto en sus proyectos individuales como en los que hicieron en conjunto.

 

Redes y caminos

¿Cómo describir entonces el show que se verá este jueves, desde las 21, en el teatro Alberdi? Cada comediante sale al escenario y da cuenta de su universo, su impronta y su ideología. Pero el todo es más que la suma de las partes: otro de los efectos de “Persona” es la celebración de las diferencias entre sus cuatro integrantes y en la sociedad en general.

“Decimos cosas diferentes porque tenemos devenires diferentes. Yo soy una lesbiana que quiere vivir en el campo”, dice Ana Carolina al hablar de su monólogo, y añade que de su vida personal expone todo lo que le parece que puede causar risa. “Está bueno armar redes porque se genera ese cruce, esa mezcla; si estoy yo todo el rato puede ser un embole porque se vuelve un acto de activismo pesimista (risas). En cambio, si estamos todas es un poquito y un poquito, y lo que tengo para decir resuena de otra forma al estar rodeado de lo que dicen las chicas, y viceversa”.

Ese sentido de comunidad también se ve en el camarín, cuenta, cuando antes de salir al escenario se consultan entre sí por la efectividad de ciertos gags. “Nos preguntamos si es gracioso decir tal cosa o hacer tal gesto. También si voy última digo ‘tengo pensado decir esto’ para que no nos repitamos y sea la mejor experiencia para todas. Estas personas son unas profesionales del humor y a mí me conviene consultarles”, dice, y se ríe.

No hay lugar para esa modestia de la comediante, que lleva 16 años en el terreno del stand up (con experiencias en Nueva York, México y España) y otros tantos como titiritera, malabarista e improvisadora. Aún así vacila a la hora de responder si se considera una referente en el mundo del humor: “si no trabajara con Malena creo que mucha gente no me habría escuchado. No tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas”.

A la vez, sobre sus propios referentes destaca a Batato Barea y aún recuerda cierta oportunidad en que, siendo adolescente, fue a ver al grupo humorístico Las gambas al ajillo (también compuesto por cuatro mujeres) y pensó que alguna vez le gustaría hacer reír así.

 

- Es decir que en su momento tenías un camino.

- Sí, siempre hay un camino cuando hay un anhelo. No será una autopista o una carrera de medicina, pero al camino te lo vas haciendo.