A 8 años de inconciencia... nada cambió

 Imagen: Desde la  Web

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La madrugada del 31 de diciembre de 2004 llegaba con la tragedia que marcó política y socialmente al país en los últimos años: República Cromañón. Esa noche, cientos de jóvenes aficionados al rock nacional quedaron sumergidos en el siniestro que acabó con la vida de 194 personas y provocó 1432 heridos. El hecho tuvo como principales causas la irresponsabilidad, negligencia y mal accionar de los encargados, administradores y coordinadores del local como así también del Jefe de Gobierno de aquel tiempo, Ánibal Ibarra, considerado responsable político de la desgracia. El incendio de República Cromanón se produjo a partir de que uno de los asistentes al espectáculo de "Callejeros" encendiera un elemento de pirotecnia, cuyos proyectiles incandescentes impactaron en una media sombra  inflamable que a su vez apoyaba sobre guata recubierta por planchas de poliuretano. Luego de esto, los desencadenantes de la tragedia fueron la cantidad de personas que concurrieron al recital, que superaba ampliamente la capacidad del local; los gases tóxicos producto de los materiales inflamables que generaron la asfixia de muchas víctimas; la falta de un grupo electrógeno que permitiera la presencia de luz más allá del corte del suministro electrónico, ya que al producirse el incendio la falta de luz incrementó la imposibilidad de escape.

Debido a la cifra de víctimas y el grado de lesiones padecida por el público presente en el evento, la tragedia generó movilizaciones y  replanteos a lo largo del país. Así, los boliches argentinos fueron controlados y evaluados a partir de sus condiciones edilicias y el modo en el que funcionaban al público. A partir de ello, un número impensado de locales bailables fueron clausurados al no contar en los edificios con las condiciones básicas que aseguraran la integridad de los clientes y empleados.

Sin embargo, a ocho años de la tragedia, en los boliches sigue observándose descaradamente las irregularidades. Hoy, por ejemplo, es normal para los jóvenes no encontrar en los baños de los locales bailables algo tan indispensable como agua. Así, también es increíble la cantidad de discotecas que no cuentan con dos o más salidas de emergencia que permitan evacuar de manera eficiente y rápida el lugar en caso de producirse algún accidente. Ni que hablar de la falta de entradas de aire y la ausencia del correcto conteo de la cantidad de personas que ingresan al boliche que permita asegurar que no se supere la capacidad del edificio.

Más allá de los procesamientos judiciales en la causa y de las sentencias de los responsables, todo esto demuestra que la muerte de 194 jóvenes hace ocho años atrás no fue suficiente para concientizar a los "empresarios de la noche" con respecto al funcionamiento lógico y seguro de sus locales. Es vergonzoso pensar que la justicia social para las víctimas de Cromañón aún no se aplique. Y es patético observar que el gobierno de la provincia de Tucumán se enorgullezca por la ley 4AM cuando el descuido de lo que sucede en los lugares  que los jóvenes eligen para pasar un merecido buen rato es explícito. Pensar en las condiciones de los lugares a los cuáles asisten las personas es más importante que cualquier horario de salida.

Javier Sadir

jsadir@colectivolapalta.com.ar