Operativo Independencia: la casa de los recuerdos

Fotografía de Ignacio López Isasmendi

El viernes de 3 de febrero, Manuela Sotelo esperaba sentada en la cocina de su casa a los jueces del Tribunal Federal Oral de Tucumán. Su hija Patricia recibió a la comitiva que iba a tomarle declaración a la mujer de 78 años. El 27 de febrero se cumplirán 41 años de los hechos que Manuela recuerda hasta en los detalles más pequeños. “Era la madrugada del 27 de febrero de 1976 a las cinco y media de la mañana”, precisó la mujer que vio cómo se llevaban al ‘Flaco’, el tercero de sus seis hijos. Estaba casada con Emilio Reyes Romero. Rolando Agustín ‘el Flaco’ Romero trabajaba con don Emilio ayudándolo como obrero de construcción. “¿Ve? Porque era muy alto no quería ir a la primaria, entonces él terminó la escuela en la noche”, comentó Manuela al tiempo que mostraba la foto de Rolando Agustín.

En la sencilla casa de Manuela conviven construcciones de hace 40 años con otras notablemente más nuevas. “Toda la casa que ve está hecha con las manos de él”, dijo al referirse al oficio de su esposo ya fallecido. “Toda esta parte de aquí no estaba”, señaló cuando describió el momento en que los policías entraron a su casa a los gritos e intentando tirar abajo la puerta. Le preguntaron si ella tenía un hijo al que le decían ‘el Flaco’ y cuando respondió que sí entraron hasta la habitación a buscarlo. “Y lo veo que lo sacan”, contó Manuela sin poder impedir que la voz se le corte atravesada por el llanto. “Lo sacan esposado con las manos así”, agregó apenas pudo reponerse un poco. “Mamá, no te aflijás yo ya vuelvo”, le dijo el muchacho que había cumplido, hacía muy poco tiempo, sus 16 años.

A Rolando se lo llevaron descalzo, con el torso desnudo, los ojos vendados y esposado con las manos hacia adelante. Antes de salir le revisaron los bolsillos y le encontraron el documento, se lo sacaron y lo arrojaron a los pies de Manuela. “Yo le decía a mi hijo: ‘tratá de sacar el documento y andá con el documento porque dicen que andan levantando en la calle. No andés sin documentos’”, pero de nada sirvieron las recomendaciones de Manuela. “De ahí es que tengo esta foto. Esta es la foto de él ampliada. Es lo único que me queda de él”, y volvió a mostrarla para que los presentes se la pasaran de mano en mano, como intentando que lo conozcan a través de esa única imagen del chico que no volvió a ver más.

Fotografía de Ignacio López Isasmendi

Fotografía de Ignacio López Isasmendi

La búsqueda de Manuela lleva casi 41 años. Empezó yendo a la comisaría y de allí la mandaron a hacer un hábeas corpus. Al día siguiente la visitó una mujer llamada Marta López, que le contó que a ella la llevaron esa misma noche junto a Rolando. Le describió las torturas que recibió y la manera en que fue liberada. Fue por esta vecina que Manuela supo que su hijo estuvo en la Jefatura de Policía. También supo que fueron varios los integrantes de la familia López que habían sido secuestrados aquel 27 de febrero. “En el radio de dos manzanas contó por lo menos de siete secuestros”, destacó la fiscal ad hoc Julia Vitar, “lo cual da cuenta de cómo fue victimizada la sociedad tucumana durante el Operativo Independencia”.

El testimonio de Manuela aportó nombres de otras víctimas que conforman el universo procesal de esta megacausa. “Al señor Paz también lo secuestraron y volvió con un pedazo de la oreja menos y él también vino a consolarme y a decirme que seguramente ya lo iban a liberar (a Rolando) como a él”, contó refiriéndose a Ricardo Benjamín Paz. Mencionó, además de Marta López, a otros miembros de esa familia entre los que identificó a Ricardo Ernesto López, que al igual que Ricardo Paz es víctima en este juicio.

Con el testimonio de Manuela se dieron por reiniciadas las audiencias de la megacausa Operativo Independencia. Este jueves 9 a las 9.30 horas se reanudará el debate oral y público en la sala del Tribunal Oral Federal de Tucumán que se encuentra en la esquina de calles Chacabuco y Crisóstomo Álvarez. La megacausa que reúne 271 casos de delitos de lesa humanidad y cuenta con 18 imputados todavía no tiene fecha aproximada de finalización, pero avanza por un camino que tantos sobrevivientes como familiares y militantes esperan conduzca a alcanzar algo de una justicia por tantos años negada.