Alegatos finales en el juicio por Matías Juárez

Foto: María Luna, mamá de Matías Juárez audiencia de alegatos - Marianela JerEz | La Palta

“Justicia por Matías Juárez”, se escuchó en la sala de audiencias de los Tribunales Penales. Así comenzó la tercera semana del juicio por el niño de ocho años que murió luego de una cirugía de amígdalas en el sanatorio San Lucas. Durante el lunes y martes, desarrollaron sus alegatos finales la fiscalía, la querella y los abogados defensores de los tres médicos imputados: Álvaro Páez, Florencia Jeréz y Federica Castro. La palabra justicia se escucharía muchas veces más a través del megáfono de las organizaciones sociales que se encontraban afuera del tribunal.  

“Es una operación sencilla”, fue la información que Páez le dio a María Luna —mamá de Matías—, previo a la operación de amígdalas. El 20 de octubre de 2016, el niño ingresó al quirófano luego de que sus análisis prequirúrgicos indicaran que estaba en condiciones de ser operado. “¿Cómo puede ser que a un niño sano lo entreguen muerto?”, se preguntó Silvia Furque, abogada querellante, en el desarrollo de sus alegatos. La operación tardó más de lo previsto y cuando Matías salió, lo hizo sin poder abrir los ojos y llorando. Fue llevado a una habitación del sanatorio. Una hora después, la terapista Castro le dijo a María que debían trasladarlo a terapia intensiva por un cuadro de broncoespasmo. También le informaron que durante la cirugía se había producido un sangrado. La abogada sostuvo que una de las primeras faltas de Páez fue no anotar en la historia clínica los detalles de la intervención. “El deber de Páez era detallar de dónde salió esa sangre y por qué se produjo. ¿Por qué no hizo constar que hubo un sangrado en la amígdala derecha? Lugar donde después se producen todos los problemas neurológicos”, cuestionó Furque. 

Foto: Silvia Furque alega en el Juicio por Matías Juárez - Marianela JerEz | La Palta

Los resultados de los análisis postquirúrgicos de Matías llegaron a manos de los médicos a las 7 de la tarde y mostraban que sus glóbulos rojos estaban bajos. “Eso pasó porque no fueron solicitados de urgencia”, dijo Furque. La primera transfusión de sangre se realizó recién a las 9 de la noche. “Páez dijo que todo estaba bien. Lo que hicieron puede estar bien, pero a nosotros nos entregaron un niño muerto. No decimos que lo hicieron mal, decimos que hicieron poco”, expresó. Durante la noche del 20 y la madrugada del 21, Matías tuvo dos sangrados más por lo que se le realizó una tomografía. El estudio determinó que tenía la mitad del cerebro infartado como consecuencia de un ACV isquémico. La querella sostuvo que, en ese momento, se podría haber realizado una angiotomografía computarizada (AngioTAC) para determinar si había alguna obstrucción. “Llamaron a los demás médicos a las seis de la mañana. Si Páez hubiera estado ahí, los hubiera llamado urgente. Hubo una ventana de cuatro horas para poder hacer maniobras para corregir el ACV isquémico”, afirmó la abogada querellante. El 25 de octubre Matías falleció tras un paro cardíaco. “Ellos tenían la responsabilidad de que no llegue a la muerte”, dijo. 

“Hubo una limitación en el uso de medios para determinar de dónde venía el sangrado. Se vio la carencia del sanatorio”, alegó Gerónimo Martínez Molina, abogado en representación de la acción civil. Martínez argumentó que el lugar no contaba con un fibroscopio, instrumento que hubiera permitido observar con mayor claridad la zona de la cirugía. También señaló que en la unidad de terapia intensiva se encontraban solo una terapista y dos enfermeras para atender a siete niños. “Esto nos demuestra que había una UTI colapsada en la que no se podía brindar calidad”, afirmó. El sanatorio tampoco contaba con los programas necesarios para realizar una AngioTAC. Además, manifestó que cuando, ante el tribunal, se le consultó a Páez si le dio una explicación a los padres de Matías, este dijo que no. “Eso demuestra desatención del mismo por una situación que hace más a la humanidad, ya que por lo menos debía explicarles a los padres cuál era la situación del niño”. 

Foto: MPF audiencia de alegatos - Marianela Jerez | La Palta

Desde el inicio del debate, la fiscalía sostuvo que los médicos imputados actuaron de forma negligente. Sin embargo, durante sus alegatos, la fiscal Marta Jeréz consideró que su accionar fue correcto y que se desarrolló de acuerdo a los protocolos establecidos. Además, afirmó que la muerte de Matías se produjo por una contingencia médica y que, al no realizarse la autopsia, no se pudo determinar la causa hemodinámica de su muerte. “No fue una contingencia médica. Matías entró sonriendo, caminando y confiando en el doctor Páez. Era una cirugía sencilla”, disintió Furque. Los abogados defensores mantuvieron el mismo planteo del Ministerio Público Fiscal y consideraron inocentes a sus defendidos. 

La querella solicitó tres años de prisión condicional para Páez y siete años de inhabilitación para ejercer su profesión por ser autor de homicidio culposo. Para Florencia Jeréz y Federica Castro pidió un año de prisión en suspenso y cinco años de inhabilitación por ser partícipes necesarias del delito. Además, la acción civil solicitó una indemnización económica para la familia de Matías por los daños morales y psicológicos causados. Tanto la fiscalía como los abogados defensores pidieron la absolución de los tres imputados. 

“Que se haga justicia. Que no haya más Matías Juárez”, concluyó la abogada querellante. Este viernes los imputados darán sus últimas palabras y se conocerá la sentencia.

La historia de Matías Juárez: