La impunidad sigue rondando en las calles de Tucumán

El martes 28 de febrero se realizó, una vez más, la marcha en memoria de Paulina Lebbos y las víctimas de la impunidad en la provincia de Tucumán. A seis años del crimen las respuestas siguen siendo escasas.

Paulina Lebbos, de 24 años de edad, desapareció el 25 de febrero de 2006 al regresar a su casa luego de salir con sus amigas a bailar. Su cuerpo fue encontrado el 11 de marzo de ese mismo año por los hermanos Sergio y Marcelo Goitía, quienes circulaban casualmente por la zona. Con el tiempo Alberto Lebbos, padre de Paulina, descubrió la falta de preocupación en el caso por parte de la policía y la complicidad del poder con los culpables. Desde entonces y hasta el día de hoy, el señor Lebbos no baja los brazos y lucha para que se haga justicia.

A través de los años y a efecto de sus movilizaciones, Alberto Lebbos fue encontrándose con otras familias que también sufrieron la indiferencia. Así es como se conformó la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad. Fueron ellos los organizadores de la marcha del 28 de febrero, quienes dieron a conocer sus casos a la sociedad y denunciaron la falta de preocupación y el encubrimiento del gobierno provincial.

“Aún están impunes los crímenes políticos de Cristian Ferreyra, Mariano Ferreyra y tantos otros. Basta escuchar la lista de crímenes impunes a cada madre, que es vociferada en esta plaza (Independencia) por la comisión de familiares, para tomar conciencia de la magnitud de esta impunidad, estructurada desde el poder político. Basta de impunidad. Juicio y castigo a los responsables de Paulina Lebbos y todas las víctimas de la represión”. Así se expresaron los artistas y trabajadores de la cultura del frente de izquierda en la marcha, mientras que la mamá de Pamela Laime, desaparecida desde octubre de 2000, decía: “A mi hija la secuestraron para prostituirla. Yo soy pobre por eso estoy en la fuerza. No como Susana (Trimarco) que tiene mucha ventaja por su estado económico. El gobernador jamás me ayudo. Mi caso está impune hace 11 años. Mi hija desapareció yendo a trabajar, no a prostituirse. Soy pobre pero tengo dignidad y mis hijos también”. Estos y otros casos fueron los que probaron la realidad de la provincia desde comienzos de siglo. Alberto Lebbos, por su parte, dejó abierto el interrogante “¿Por qué hace 6 años estamos acá? ¿Por qué nos tenemos que juntar todos con tan terribles desgracias?”.

Tucumán año a año avanza en materia de impunidad y pocos son los esfuerzos por parte de los que tienen el poder para combatirla. La provincia deja ver un escenario de terror, suspenso y misterio en la que la ficción queda chica al lado de la realidad que se vive en las calles tucumanas. Y lo peor de todo es que los ciudadanos día a día se acostumbran a conocer la desaparición de un amigo, vecino, conocido o conciudadano, como si el hecho fuera algo natural. Aunque parezca mentira.

Javier Sadir

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