Cada encuentro es un triunfo de todas

 Fotografía cortesía de APA (Agencia de Prensa Alternativa)

Fotografía cortesía de APA (Agencia de Prensa Alternativa)

“Que este tipo de campañas no bloqueen la participación”, había dicho una de las militantes de la Plenaria de trabajadoras antes que empiece el segundo día del Encuentro Nacional de Mujeres (ENM). Las campañas a las que se refería fueron los afiches, las pintadas y el constante mensaje en los medios de comunicación que buscaron ‘demonizar’ la realización del encuentro. “Una expectativa central es que participen las mujeres del lugar en donde se realizan los encuentros”, rescató la militante y valoró que haya habido una importante participación de mujeres salteñas. 

Este fue el 29° Encuentro Nacional de Mujeres y la sede fue la ciudad de Salta. Desde diferentes puntos del país, organizaciones feministas, partidos políticos, sindicatos y otras agrupaciones femeninas se organizaron para llegar a la provincia norteña. Los tradicionales talleres se realizaron en torno a las problemáticas que preocupan y afectan a miles de mujeres y que requieren de una profunda discusión. Entre los ejes estuvieron el proyecto de ley de la Campaña sobre el Aborto Seguro y Gratuito; la violencia contra las mujeres que en situaciones extremas, y cada vez más frecuentes, terminan en femicidios; y la efectiva concreción del Programa de Educación Sexual Integral según la Ley 26.150 (sancionada en el año 2006).  “Seguimos exigiendo educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal, seguro y gratuito para no morir”, se sostuvo desde la comisión organizadora en el acto de apertura del encuentro.

Conclusiones y exigencias

Entre las conclusiones que se presentaron el domingo 12, último día del encuentro, está el repudio a la aprobación del artículo 19 del nuevo Código Civil. Según este artículo se considera que la vida de la persona humana comienza con la concepción. Esta definición no hace otra cosa que obstaculizar el camino recorrido en el reclamo de la legalización del aborto como un derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. “Más allá de algunos aspectos en los que avanza en derechos (como el concepto de voluntad procreacional, el régimen de convivencia, el reconocimiento de las uniones convivenciales, la facilitación de los trámites de divorcio, entre otras), es en su conjunto un Código regresivo, que realiza numerosas concesiones a la Iglesia Católica, a las corporaciones transnacionales, a las patronales, a los grandes propietarios y a los funcionarios de los gobiernos de turno”, sostuvo la Manifiesta Feminista que presentaron algunas de las organizaciones en la ‘mesa latinoamericana’ (uno de los espacios de debate en el ENM).

Otro de los puntos de la conclusión del ENM fue la decisión de señalar que tanto el Estado nacional y los Estados provinciales son responsables de los hechos de violencia contra la mujer y de la subsistencia de las redes de trata. Si bien se valora el progreso que significan algunas disposiciones legales, se exige que las prácticas concretas acompañen esas disposiciones. Entre las exigencia en este sentido fueron: “Que se declare la emergencia nacional por la violencia contra las mujeres. La creación de nuevos tipos penales para luchar contra la violencia. Que la Justicia tenga perspectiva de género y actúe en consecuencia. Capacitación en la formación docente. Que la materia ‘violencia de género’ se enseñe desde el nivel inicial hasta el secundario. Que se apliquen sanciones a los medios que reproducen violencia simbólica. La creación de una partida presupuestaria para crear refugios para contener a la mujer y sus hijos víctimas de la violencia en una situación de emergencia".

Un caso particular de violencia contra la mujer es la ‘violencia obstétrica’. En este punto se demandó la inmediata reglamentación de la Ley nacional 25.929 de Parto Humanizado. Se sostuvo que el Estado debe garantizar que la mujer pueda parir en instituciones públicas y privadas o en un domicilio, con las mismas igualdades y condiciones favorables.

Saldo positivo

Las críticas a la comisión organizadora fueron una constante pero las participantes sostuvieron que “no iban a romper el encuentro en una lucha de aparatos”. Desde la Plenaria de Trabajadoras se denunció y se impidió que se concrete las actividades de la comisión ‘Mujeres y Fuerzas de Seguridad’. En esa comisión habían mujeres que son miembros de esas fuerzas. “La incorporación de esa comisión y encima en la escuela donde están funcionando los talleres de ‘Mujeres y Cárceles’ que viven la prepotencia policial y del servicio penitenciario es una provocación”, sostuvieron desde esta organización, y emitieron además un comunicado de denuncia y afirmaron que rechazan que cualquier fuerza de seguridad funcione dentro del marco del ENM.

A pesar de los inconvenientes, las críticas a la Comisión Organizadora, la propaganda desplegada en toda la ciudad de Salta y replicada en los medios de otras provincias e incluso en los nacionales, el ENM culminó con la tradicional marcha el domingo 12. Más de 40.000 mujeres se juntaron, hablaron, discutieron y defendieron sus opiniones. En definitiva, participaron desde sus propias perspectivas. “Por supuesto que acá hay un montón de mujeres con convicciones religiosas que están abiertas al debate y debaten de forma igualitaria en los talleres”, rescataron desde la Plenaria de Trabajadoras diferenciando esa participación de las que fueron organizadas para boicotear el espacio. “La participación o la intromisión de la Iglesia como institución, dentro del encuentro, no son mayores a los que ha ocurrido en la provincia de San Juan (donde se realizara el 28° ENM), lo que muestra que no es que no se lo han propuesto, sino que no encuentran respuesta”, enfatizaron.

“Ninguna mujer vuelve igual a su casa después de haber pasado por el encuentro porque algo en ella se moviliza, algo en ella le queda haciéndole una pregunta, problematizando su realidad”, sostuvo Florencia Maffeo, una de las referentes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal. “La importancia que se mantengan en el tiempo es que cada vez vemos que somos más las mujeres que demostramos que estamos preocupadas por lo que pasa en nuestro país, por lo que pasa en los barrios y que encontrarnos es un hecho político en sí”, valoró la militante, que no dejó lugar a dudas que, a pesar de todo, el encuentro en sí mismo es ya un triunfo.

*Entrevistas y material cortesía de Natalia Mamaní