Una jubilación que aporta impunidad

 Fotografía de Marianella Triunfetti | Colectivo La Palta

Fotografía de Marianella Triunfetti | Colectivo La Palta

Paulina Lebbos fue asesinada en 2006. La joven, estudiante de Ciencias de la Comunicación, desapareció el 26 de febrero cuando regresaba a la casa de su pareja después de haber estado en un boliche bailable del ex Mercado de Abasto. Su cuerpo fue encontrado el 11 de marzo en la localidad de Tapia. La investigación por el crimen estuvo atravesada desde el principio por la corrupción y el encubrimiento. Alberto Lebbos, padre de la víctima, sostiene que esto es así porque quienes están involucrados son "hijos del poder" que están protegidos por el poder político y judicial.

Durante siete años el fiscal Carlos Albaca, de la Fiscalía de Instrucción Penal N° 2, tuvo paralizada la causa. Durante mucho tiempo Alberto Lebbos denunció esta situación, pero no fue hasta febrero de 2013 que tuvo una respuesta concreta. En ese momento el Poder Ejecutivo Nacional, a través del Programa Nacional de Lucha contra la Impunidad, designó al abogado Bernardo Lobo Bugeau para que examinara el expediente del caso Lebbos. El informe que emitió el letrado fue determinante para que, en diciembre de 2013, Albaca se apartara de la causa. El fiscal Diego López Ávila fue quien tomó las riendas y, después de siete años, la causa se reactivó.

Dos pedidos de juicio político recayeron sobre Carlos Albaca. Los mismos no podrán concretarse ya que la semana pasada el ANSES  autorizó su jubilación. “El juicio político lo tendrían que haber hecho a principios de este año pero este otro lacayo del poder político que es el presidente de la Comisión de Juicio Político, Sisto Terán, ha dicho que estaba en condiciones de jubilarse este hombre”, dijo Alberto Lebbos, quien ahora espera que se avance hacia una causa penal para que Albaca vaya a juicio por los delitos que, sostiene, cometió.

En paralelo, la causa por el crimen de Paulina avanza. El fiscal López Ávila está trabajando en diferentes líneas investigativas. Según contó Alberto Lebbos se dispusieron las medidas correspondientes a fin de que se hagan las pruebas de ADN de cabellos encontrados en el cuerpo de Paulina. Una acción que debería haberse realizado hace más de siete años atrás, pero que la corrupción y los oscuros entramados del poder político en connivencia con el poder judicial no lo permitieron.

Alberto Lebbos seguirá marchando cada martes con los familiares de víctimas de la impunidad en Tucumán. El paso de los años no impedirá que este padre siga exigiendo justicia por su hija porque como siempre dice no permitirá que Paulina se convierta en un expediente.

Marianella Triunfetti
mtriunfetti@colectivolapalta.com.ar