Enfoque de género para hacer justicia

El primer juicio por trata de personas en la provincia de Tucumán ha concluido. Verónica Olivera y Alicia Taviansky fueron condenadas a tres y cinco años de prisión respectivamente por el delito de captación y traslado para la explotación sexual de una menor.

Días de juicio

 Fotografía de Bruno Cerimele | Agencia Infoto

Fotografía de Bruno Cerimele | Agencia Infoto

Durante la audiencia del martes 9 de septiembre se presentaron los testigos de la causa. Dieron declaración las primas de M.C., los policías de Córdoba y de Tucumán, y otras personas vinculadas a la víctima. Olivera lloró durante la audiencia y terminó en el hospital por un cuadro de parálisis facial.

El miércoles comenzó con los pedidos de incorporación de la prueba documental.
La prueba más concreta fueron las escuchas telefónicas realizadas legalmente a la imputada Taviansky en el 2008, registros de las llamadas de Taviansky que daban cuenta de su 'negocio'. Taviansky llamando o siendo llamada por diferentes personas y dando órdenes, dando precios, ofreciendo pasajes. También se incorporaron los mensajes de texto de la víctima a su hermana. Mensajes en los que pedía ayuda para volver a Tucumán.

En los alegatos, comenzó el ministerio público fiscal. La fiscal Valentina García Salemi habló de lo necesario que es tener una mirada nueva para los juicios de este tipo. “Yo hablé de que a la hora de analizar los hechos y valorar la prueba en juicios de trata hay que tener un prisma especial que se llama enfoque de género, que en este caso sería un enfoque de trata. Tener presente todos los condicionamientos, las practicas, los parámetros que se han venido probando y descubriendo en todo el país, Argentina en eso es pionera".

La fiscal se refirió a la vez, al delito de trata de personas como “una violación grave a los derechos humanos”, en tanto atenta en contra de muchas (si no todas) las libertades de un sujeto de derecho. Este ministerio público hizo una apretada síntesis de la historia del caso, poniendo de nuevo sobre la mesa tanto a Olivera como autora del engaño y a Taviansky como facilitadora del ingreso de la víctima a toda la red de los tratantes. 

A la vez, tanto en el alegato como en el pedido de pena, se tuvo en cuenta las diferentes situaciones de las imputadas. Por eso, se pidió 4 años de prisión para Olivera y 10 para Taviansky. Explicó la fiscal que “para Taviansky hemos pedido lo máximo que nos permitía el tipo penal que son diez años de prisión. Estamos hablando de una de las personas que en el sur del país maneja varios lugares de explotación de personas”. Con respecto a Olivera, dijo que “hemos pedido el mínimo de la pena teniendo presente su situación de vulnerabilidad e historia de vida”.

Siguió la defensa, con un alegato centrado en criminalizar y desacreditar a la víctima. Dijeron los defensores que la víctima se había fugado muchas veces de su casa y que en ocasiones había viajado con la imputada Olivera. La defensa alegó en paralelo que esta imputada había ayudado repetidas veces a M.C. y hasta la había “preparado en matemáticas”.  A Taviansky se la intentó desvincular del contacto con las primas, aduciendo que jamás había visto a M.C. y que a Olivera la conoció el día de la primera audiencia.

Enfoque de género

Finalmente se procedió a la sentencia. Las dos imputadas fueron encontradas culpables del delito de captación y traslado para la explotación sexual de una menor. Lo que prueba este juicio no sólo es la actuación de las culpables, sino una red criminal que existe por detrás. Que esta red criminal, además, opera por todos lados: puede estar presente en un aviso en el diario que diga “ganancias siderales”, puede estar presente detrás de un número de teléfono. Esta red se extiende a todo lo largo del país. El NOA y el NEA son probados lugares de captación de personas, explicó la fiscal García Salemi, por eso se hace necesario que la sociedad esté alerta y pueda hacer prevención, que se denuncien los lugares de explotación, que se denuncie a los tratantes, que se denuncien a los cómplices públicos que dan la habilitación para que estos lugares clandestinos funcionen.

Este juicio fue un paso más adelante para la lucha contra la trata de personas no solo porque se condenó a las culpables. Se cuidó a la víctima. Se cuidó su nombre, se cuidó su figura de sujeto de derecho, no se la criminalizó, mas allá de lo que haya intentado la defensa. El tribunal aplicó lo que la querella llamó “enfoque de género”. Por eso también fue una victoria los derechos humanos y la lucha en contra de la violencia de género.