Día del canillita: un oficio en crisis

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“Soy Canillita, gran personaje, con poca guita y muy mal traje; 

sigo travieso, desfachatado, chusco y travieso, gran descarado; 

soy embustero, soy vivaracho, y aunque cuentero no mal muchacho”. 

Así dice un fragmento de la canción que es parte de la obra “Canillita”, del dramaturgo Florencio Sánchez, quien falleció el 7 de noviembre de 1910 y por el cual hoy se conmemora el día del canillita.

El grito de '¡Diario!' en las esquinas de las ciudades fue desapareciendo poco a poco. El diariero o canillita, un oficio que forma parte de nuestra sociedad desde hace casi 200 años, fue mutando y en la actualidad estos trabajadores tuvieron que optar por nuevas estrategias para subsistir. 

Los vendedores de diarios y revistas enfrentan una situación límite debido a la digitalización de los medios de comunicación y el auge de las redes sociales. Esto provocó una caída acelerada en las ventas y puso en peligro la supervivencia de esta práctica que en Argentina tuvo sus inicios en 1868 con el diario La República.

"No hay salida”, dice Juan Álvarez, secretario general del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas de Tucumán. Explica que las redes sociales han cambiado la forma en que la gente consume información. “Este deterioro ya lo veníamos padeciendo y después de la pandemia se ha profundizado".

El representante del sindicato también atribuye tal crisis al gobierno nacional, que redujo la pauta publicitaria, y desde la desesperanza dice: "estamos en una situación límite y no veo cómo puede recuperarse".

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Álvarez comenta que en nuestra provincia los trabajadores tienen un cierto alivio los días viernes con la venta de los números de oro de La Gaceta, y agrega que “todavía queda gente grande que lee diario de papel". Sin embargo, la situación global ha cambiado y las estrategias de venta son otras. Incluso, comenta Álvarez, ya no existen otros sindicatos de este rubro en el país y expone como ejemplo a la vecina provincia de Santiago del Estero, donde “el diario local cuesta $210 y los vendedores ganan solo $90 por ejemplar”. 

Los canillitas intentaron adaptarse a la nueva realidad con la venta de juegos de azar, piezas coleccionables y otros productos, pero la situación sigue siendo crítica. Desde el sindicato intentaron contener la situación de los trabajadores con una panadería cooperativa, que cerró debido a la falta de recursos. 

En su día, valoramos la labor del Canillita y nos preguntamos ¿Qué pasará con esta práctica que se encuentra en una encrucijada?