Un sueño más para los voluntarios de "Revolución de Sonrisas"

 Imagen cortesía de  Revolución de Sonrisas .

Imagen cortesía de Revolución de Sonrisas.

La primera parte del sueño llegó al fin. El deseo de los voluntarios de Revolución de Sonrisas y de muchos chicos que reciben su cariño empezó a cumplirse. Con el esfuerzo de todos ellos el “Hogar Revolución de Sonrisas” abrió sus puertas. En la ruta provincial 306, en el Barrio San Antonio de la comuna de San Andrés, se encuentra ubicado el predio que cuenta con siete terrenos, uno donado y los otros prestados, para que la fundación instale la casa tan ansiada. Cuenta con una casa chalet machimbrada, una casita del árbol, una placita y el quincho, todo conseguido mediante donaciones.

“Alrededor de 35 voluntarios trabajamos en el proyecto, pero mi papá y mi hermano nos han ayudado un montón con la donación de la casa y las instalaciones de agua”, aclara Emilia Herrera, voluntaria de la fundación.

El primer objetivo está cumplido. El hogar y sus instalaciones están preparados para recibir  la visita de los chicos de diversas instituciones que albergan niños con discapacidades y de bajos recursos. Ellos podrán realizar campamentos y talleres, festejar sus cumpleaños y, principalmente, disfrutar de un divertido día. Para eso, las actividades en el predio serán de viernes a domingo, mientras que el resto de la semana continuarán con las tareas que los voluntarios desarrollan en las diversas instituciones.

La casa del “Hogar de Revolución de Sonrisas” tiene dos dormitorios, un comedor, un baño y un cuarto más. Como se espera que los niños vivan ahí, la construcción debe ser de material por lo que a partir del 9 de octubre la solidaridad de la gente se demostrará en la colecta de elementos necesarios para la edificación, como así también utensilios de cocina y de baño, pues el objetivo principal es crear una casa que permita albergar a niños discapacitados que no tienen familia. “Nosotros visitamos sobre todo el Hogar San Benito, que es para niños discapacitados que están ahí porque no tienen papás o por una orden judicial; y si bien nuestro hogar es para cualquier nene que necesite, está pensado para nuestros niños del Hogar San Benito que cuando crecen ya no tienen otro lugar en Tucumán para ir”, explica Emilia.

El amor de los voluntarios, las donaciones de la gente y la alegría de los chicos por participar son muy grandes. Así se pudo alcanzar este sueño planteado hace mucho tiempo, acercándoles diversas actividades para que disfruten como cualquier otro chico.

“La idea es que a este lugar ellos lo sientan como propio, que sientan que si bien tienen el hogar donde viven, a este lugar también lo sientan como su propia casa”, con esperanzas concluye Emilia Herrera.

Delfina Campero

dcampero@colectivolapalta.com.ar