Las cosas como deben ser

 Fotografía de  elliberal.com.ar

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Los alumnos de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) comenzaron el 2015 con una gran victoria. Después de años de lucha, los estudiantes lograron que el arancel, que regia en la casa de altos estudios desde 1996, sea optativo y solidario, como debió de ser siempre.  Melina Quintana, Presidente del centro de estudiantes, contó que el triunfo fue recibido con mucha alegría, a pesar que son muy pocos los alumnos que allí militan para mejorar la educación universitaria.  

Según establecía el reglamento de la institución, los estudiantes debían pagar un bono anual solidario de 400 pesos, que de “solidario” no tenia nada. “Si no pagabas, cuando ingresaban los estudiantes al sistema no podían acceder a las reinscripciones o inscripción en las mesas”, denunció Melina. En año 2013, el centro de estudiantes consiguió que se pueda abonar el dinero en cuotas. Sin embargo, si la deuda no estaba cancelada, no se podía rendir en las mesas de exámenes.  

Para el 2014 los alumnos consiguieron que el pago sea anulado mediante una nota que debía presentar cada estudiante en el centro de estudiantes. “Había muchos chicos que terminaban dejando la carrera. Por año se solían presentar hasta 2 mil notas de cancelación de pagos”, contó la presidente del centro. Lejos de ser solución definitiva, este año la medida no fue aceptada y comenzó, nuevamente, la presión de los estudiantes ante el Consejo Directivo de la UNT, para que el arancel sea quitado definitivamente. 

“Se juntaron firmas durante unas semanas en las asambleas estudiantiles. Pero lo fundamental fue ejercer presión en la reunión del consejo directivo, que se celebró hace unos días”, explicó Melina. El tema fue tratado en una sesión privada entre los consejeros y las autoridades. El resultado fue que se cumpla con lo establecido en el reglamento, que el arancel sea optativo y que no interfiera en las oportunidades de cursado de los alumnos. “Hay chicos que están pagando y lo hacen para ayudar a la facultad. El dinero está destinado para mejorar la infraestructura, para el presupuesto de las cátedras que necesitan tizas y borradores, o artículos de limpieza”, sostuvo Quintana.

Al ser una clara contradicción con el modelo de educación pública y gratuita del país, la situación también se repite en otras facultades de la provincia. Es el caso de la Facultad de Derecho de la UNT donde se debe pagar un arancel disfrazado de “optativo”. Quienes pagan este dinero obtienen ciertos privilegios respecto a las personas que no lo hacen. Por ejemplo, tienen la posibilidad de acceder primero a las inscripciones de cursado y elegir las mejores comisiones. 

Conseguir que se cumpla lo reglamentado significa un gran avance en materia de derechos estudiantiles. La figura del centro fue fundamental, al igual que la de los alumnos que se presentaron  en la sesión del Consejo Directivo. Una iniciativa que marca una diferencia y podría replicarse en las facultades públicas en las que aún rigen los aranceles. “Porque se trata de hacer valer nuestros derechos, hacer respetar el reglamento de la universidad para que a los estudiantes no se les quite el derecho de rendir o reinscribirse en la carrera. Porque si no tenían los 400 pesos para pagar, no podían cursar el año”, finalizó la Presidente.