La justicia a paso lento

 Imagen:  Diodoro  bajo licencia CC.

Imagen: Diodoro bajo licencia CC.

En 1976 seis integrantes de la familia de Marta Rondoletto fueron secuestrados por el último gobierno militar.  Se sumaron así a las 30.000 personas desaparecidas que, más de tres décadas después, lentamente van consiguiendo justicia.

Marta es la única que se salvó aquel día. Tenía 28 años y era dirigente del gremio de prensa. Sus vecinos le contaron que los represores habían llegado buscándola. No la encontraron. Pero sí encontraron a sus padres Pedro y María,a sus hermanos Silvia y Jorge, y a su cuñada Azucena, la mujer de Jorge, que estaba embarazada de cinco meses. No los volvió a ver.

Después de 30 años de lucha e investigación Marta, junto a otros familiares de desaparecidos, logró que se elevara a jucio la megacausa Arsenales II, conocida también como causa Arsenal Miguel de Azcuénaga.

Fue un proceso largo que, además de estar acompañado por la lentitud común de la justicia, tuvo su tiempo muerto, judicialmente hablando, con las leyes de punto final y obediencia debida (1986 y 1987 respectivamente). Sin embargo, los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado no bajaron los brazos y se siguió avanzando, como en el caso de Tucumán, con diferentes estrategias jurídicas llevadas a cabo por los abogados de derechos humanos. "Mientras en algunos lugares se seguían planteando los juicios por la verdad, donde se hace lo mismo pero sin que haya condena (...) en Tucumán decidimos que la íbamos a seguir peleando para poder abrir puertas en relación a lo que era causa penal específica tradicional", relató Marta, quien hoy es integrante de FADETUC (Familiares de desaparecidos de Tucumán).

La investigación por parte de los familiares de las víctimas continuó, pero no sin trabas. Según comentó Marta, después de la causa de Vargas Aignasse (por la que se condenó a Antonio Bussi, Benjamín Menendez, Roberto Albornoz, entre otros) se suponía que debía empezar la causa Arsenal, ya que estaba todo listo. Sin embargo Bussi, que era uno de los acusados, terminó siendo separado por su estado de salud, mientras que para Menéndez "había que hacer cola para poder tenerlo sentado en el banco de los acusados" (esto porque había que esperar a que terminaran los demás juicios que se estaban llevando a cabo en el país).

Para que se pudiera avanzar sobre la causa, los familiares hicieron una propuesta, que fue atendida por la fiscalía, para que se empezaran a investigar a otras cadenas de mando, trabajo que llevó casi dos años puesto que se debió seguir investigando e incorporando acusados. Después de tantos años consiguieron que se elevara a juicio la causa Arsenales II. Paralelamente se descubrieron en el Arsenal Miguel de Azcuénaga las fosas comunes con los restos de al menos 15 personas, a fines del año 2011.

Para llegar a la instancia de juicio habrá que esperar entre 9 y 12 meses. Entre los acusados se encuentran Roberto "el tuerto" Albornoz y Juan Carlos Benedicto, quien se encuentra prófugo desde fines del año pasado.

"Como familiar y como organismo de derechos humanos implica, de alguna manera, ver concretados uno de los objetivos que teníamos (...) es un paso muy importante, la concreción de años, de años de lucha", concluyó Marta.

La justicia es lenta, a veces demasiado. Muchos no llegaron a recibir condena y, por eso, otros miles no llegarán a tener justicia.

Marianella Triunfetti

mtriunfetti@colectivolapalta.com.ar