Vale la pena seguir

 Fotografía de Bruno Cerimele

Fotografía de Bruno Cerimele

El viernes 5 de junio tomó estado público la identificación de restos hallados en Pozo de Vargas. Se trata de seis personas cuyos nombres se suman a los de Guillermo Vargas Aignasse, Nilda Zelarrayán y Antonia Esilda Romano, tres que ya habían sido identificados entre 2011 y 2012. “Esto significa la corroboración de lo que nosotros venimos sosteniendo, que nuestros desaparecidos están”, fueron las palabras de Marta Rondoletto respecto a estos nuevos reconocimientos.

Rondoletto comentó que la hipótesis inicial era que el pozo de Vargas había funcionado fundamentalmente durante el Operativo Independencia, que a lo sumo su funcionamiento se había extendido hasta el inicio del golpe cívico militar. Sin embargo, entre los cuerpos reconocidos, se identifica una persona desaparecida en enero de 1977. Este dato, según afirma Marta, da la pauta de que se trató de un segundo centro de exterminio operando simultáneamente con el del Arsenal Miguel de Azcuénaga.

Marta sostiene que estos descubrimientos reafirman la verdad histórica y jurídica y que son el fruto de once años de trabajo y dedicación. Es por eso que esta militante no duda en agradecer no solamente al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), responsables de la identificación, sino que además rescata particularmente el trabajo del Colectivo de Antropología Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT). “A los investigadores, agradecerles profundamente lo que hacen, a la gente del CAMIT que son los recursos humanos especializados de Tucumán que hace años vienen en esto, con una increíble dedicación y paciencia. Es la gente, formada en nuestra universidad, la que durante estos once años ha estado sosteniendo y contribuyendo con esta investigación”, afirmó Marta mientras participaba del acto que se realizaba en conmemoración de la masacre de Palomita, en el monolito que recuerda lo ocurrido el 6 de julio de 1976.

Y es que a pesar de la negación vociferada por años, el esfuerzo por ocultarlos, la intención de enterrar en el olvido las atrocidades cometidas durante el terrorismo de Estado, la verdad se saca a la luz. Sí, se ‘saca’ a la luz. Porque fue la lucha, el compromiso, la convicción de cientos de familiares que decidieron no bajar los brazos y seguir investigando, golpeando puertas, exigiendo que nada quede en el olvido. Tuvieron que soportar que el primer juez que se hizo cargo de las investigaciones en torno al Pozo de Vargas se hiciera eco de esas palabras que duelen e insultan. ‘¿No estarán en España?’, les había dicho según comentó Marta. Tuvieron la paciencia y la entereza de seguir adelante, garantizando investigaciones serias, pidiendo juicios justos, respetando las garantías de los derechos de los genocidas. Y estos son los frutos, otra victoria de una lucha constante y, ante todo, respetuosa de los Derechos Humanos y de la Democracia.

Pero además de confirmar una verdad que fue y será la bandera de quienes luchan por la Verdad y la Memoria, el reconocimiento de los restos les permite a los familiares cerrar una herida, cumplir un duelo que les había sido negado. “La desaparición, como figura central del terrorismo de Estado, significa que no hay duelo porque no hay cadáver. No hay restos funerarios, el rito funerario es un acto público, eso está vedado para los familiares y para la propia sociedad”, había dicho en una audiencia del juicio por la Megacausa Jefatura II-Arsenales, la testigo experta Fabiana Rousseaux*.

“Queremos saber dónde llevar las flores en setiembre, queremos saber dónde derramar lágrimas para mojar un cajón, queremos saber cómo seguir soportando esta tremenda ausencia”. Así había cerrado su declaración Felicidad Carreras, una de las últimas testigos en declarar en la audiencia del viernes 28 de junio. Ese es uno de los pedidos que cientos de familiares vienen haciendo durante los últimos años, esos mismos que antes exigían aparición con vida hoy, además de verdad y justicia, quieren saber dónde están los cuerpos.

Roberto Raimundo Vega, Segundo Bonifacio Arias,  Justina Andrés Carrizo, Luis Lezcano, Raúl Roque Danun y Eduardo Nicanor Giménez. Estos son los seis nombres que hoy confirman, una vez más, que vale la pena seguir en esta búsqueda. Ni olvido, ni perdón. Verdad, Memoria y Justicia.

Gabriela Cruz

gcruz@colectivolapalta.com.ar

* Directora del Centro “Dr. Fernando Ulloa” de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. Declaró en la audiencia del 22 de marzo en el marco del juicio por la Megacausa Jefatura II-Arsenales.