La Historia de un país en sus tribunales

Juicios que inician

  Fotografía de Bruno Cerimele

Fotografía de Bruno Cerimele

Dos de los 11 juicios por delitos de lesa humanidad previstos para que empiecen este año, dieron inicio la semana pasada. El que juzga los delitos cometidos en el centro clandestino conocido como ‘El Vesubio’ en Buenos Aires, contra más de 204 víctimas y que tiene cinco imputados, tuvo su primera audiencia el jueves 13 de febrero y se reanudará el próximo jueves 20. El viernes 14, en Rosario de Santa Fe, con más de 150 testigos ofrecidos y con 43 víctimas, comenzó el juicio contra 9 imputados.

Para esta semana se esperaba que sean dos también los juicios que empezaran, uno en la provincia de Tucumán por la causa ‘De Benedetti, Osvaldo Sigfrido’ y el otro en Mendoza. En Tucumán, el jueves 13, el Tribunal integrado por Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Juan Carlos Reynaga, resolvió que la fecha de inicio sea pospuesta para el 15 de abril. Esta resolución se debió tomar por problemas de agenda de los magistrados que intervienen en otros debates y que, además, tienen a su cargo el proceso judicial de la megacausa Jefatura II Arsenales II. Sobre esto último, la resolución del tribunal argumenta que “se encuentran avocados a la explicitación, desarrollo y redacción de los fundamentos del veredicto que fuera dictado el viernes 13 de diciembre de 2013 y que deben darse a conocer el miércoles 19 de marzo de 2014”.

En lo que respecta a la provincia de Mendoza, las expectativas están puestas sobre el inicio de las audiencias en el día de la fecha. En este caso se habla de 207 víctimas y de más de 40 imputados. La particularidad, más allá de estos números, está dada por el hecho que entre los imputados se encuentran los ex jueces federales Luis Miret, Guillermo Max Petra Recabarren, Rolando Evaristo Carrizo, Gabriel Guzzo y Otilio Romano.

Juicios que se reanudaron

Esos nuevos juicios se suman a los que ya vienen desarrollándose desde el año pasado en diferentes provincias del país y que se reanudaron pasada la feria judicial. En Buenos Aires se realizan dos juicios (‘Operación Cóndor’ y por los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada - ESMA); en La Plata, por los delitos cometidos en el centro clandestino de detención conocido como "La Cacha", que funcionó en la localidad de Olmos; en La Rioja, donde se investiga el homicidio del obispo Enrique Angelelli ; en Neuquén, por delitos cometidos en esa provincia y en Río Negro; en San Luis, del que fue apartado Luciano Benjamín Menéndez por afrontar otros dos procesos por crímenes de lesa humanidad; en Córdoba, por crímenes cometidos en los centros clandestinos de detención 'La Perla' y 'La Ribera'; en Comodoro Rivadavia, por el secuestro y homicidio del conscripto José Luis Rodríguez Diéguez; y en la provincia de Jujuy*.

Pensar en la cantidad de juicios que se están llevando adelante en todo el país permite, de alguna manera, dimensionar la importancia y el impacto que estos hechos tuvieron y tienen en la sociedad argentina. Sin lugar a dudas, los medios de comunicación se convierten en una de las herramientas fundamentales para la difusión de estos juicios, para que los procesos orales y públicos sean verdaderamente públicos y, más aún, masivos. “Es sumamente importante que los juicios se hagan públicos, que eventualmente se televisen, que se pasen por radio, me parece sumamente importante la discusión pública de los juicios de lesa humanidad”, dice Carolina Frangoullis, militante de H.I.J.O.S –Hijos e Hijas por la Identidad la Justicia contra el Olvido y el Silencio-.

¿Por qué son importantes los juicios?

“Son importantes como instrumento que intenta reparar. Si lo logra o no, es otro cantar”, empieza a responder Carolina a lo que ella misma señala como algo demasiado amplio. “Me parece que la importancia es histórica, que hace a la construcción de un futuro que es lo que yo necesito definitivamente seguir formando”, dirá más adelante cuando haya vuelto a reflexionar sobre el sentido de justicia a partir de las condenas obtenidas a lo largo de estos años. Y claramente lo que queda es el mensaje, el mensaje a una sociedad que no permanece ajena, aunque muchas veces quiera, porque el horror y el espanto forman parte de su historia.

Las contradicciones propias de la necesidad de justicia y la sensación de que nunca alcanza porque no devuelve lo no vivido, porque no desaparecen el dolor y las heridas, será una constante en esta búsqueda. Una búsqueda que no va a terminar por que la memoria colectiva se construye todos los días y se seguirá construyendo siempre.

“Son fundamentales por lo que ha significado el terrorismo de Estado. No ha afectado solamente a las que se consideran víctimas directas, sino a la sociedad en su conjunto”, afirma Silvia Sandoval ante la misma pregunta. Silvia es coordinadora del equipo de acompañamiento psicológico a testigos víctimas del terrorismo de Estado. Ella habla de la implementación de las prácticas genocidas que han tratado de eliminar los lazos sociales, lazos como la solidaridad que han sido, cuanto menos, debilitados. Lazos que en la mayoría de los casos todavía hay que reconstruir. Y hay que reconstruirlos porque la persistencia de la impunidad durante más de 30 años, ha extendido sus efectos a las generaciones siguientes.

Los juicios son importantes desde lo social, desde lo colectivo, pero también desde lo individual. Por un lado, las víctimas, los sobrevivientes, aquellos que han sido silenciados a lo largo de tantos años, que han permanecido con miedo porque un genocida gobernaba la provincia y cientos de ellos seguían teniendo el poder. “Porque la impunidad los ha obligado a permanecer en silencio”, sostiene Silvia, y rescata que hoy “pueden estar frente a sus torturadores pero ya no en la posición de víctimas sino siendo quien está acusando y hay una justicia que atiende eso”. Por ellos, por esa necesidad de seguir adelante a pesar de las heridas.

“El día que aparezca el nieto 500 yo voy a seguir peleando y poniendo sobre la mesa que estos hijos de puta se robaron 500 pibes, que se robaron durante años la posibilidad que vivan con la verdad y que me robaron a mí esa verdad. No porque yo sea una nieta apropiada sino porque yo también tengo el derecho de esa verdad, yo como sociedad”, sostiene Frangoullis con la vehemencia que la caracteriza. Silvia Sandoval mantiene fresco el recuerdo de una de las personas a las que acompañó en su declaración testimonial y que desde lo subjetivo puede ayudar a dimensionar la importancia de los juicios: “Yo quiero poder sentarme solo frente a ellos y decir: ‘esto me han hecho ustedes y deben pagarlo’".

No solo es importante, es imprescindible que se lleven adelante estos juicios tantos años postergados. Es imprescindible su difusión y publicidad. Para reconstruir los lazos sociales, para reparar lo que todavía se pueda reparar, para que la sociedad y las nuevas generaciones sepan de qué se habla cuando se habla de terrorismo de Estado y de dictadura. “Que se haga público acerca al común de la gente un montón de cuestiones que tienen que ver con mitos creados por estos genocidas. Como si yo fuera mala, muy mala que los estoy juzgando a ellos que son viejos, muy viejos. Y yo los estoy juzgando porque no nos olvidemos que esa gente destruyó una generación, los mataron por la espalda. Los juzgo de acuerdo a la Constitución por crímenes que cometieron ellos, que son los únicos responsables”, cierra Carolina, que cada vez que habla de la sociedad, lo hace en primera persona. Dejando claro que no se puede ser sujeto sin ser social, que no se puede construir sin lo colectivo, que no se puede hacer el futuro sin la historia y la memoria.

Gabriela Cruz

gcruz@colectivolapalta.com.ar

*http://colectivolapalta.com.ar/2014/02/10/jujuy-en-busca-de-memoria-verdad-y-justicia/