Fue justicia

 Fotografía de Paloma Cortes Ayusa | Agencia INFOTO

Fotografía de Paloma Cortes Ayusa | Agencia INFOTO

Dos días intensos. Una sentencia que hizo justicia. El llanto recordando la lucha y el dolor. La alegría. Esa que ninguno quería perder. Esa con la que todos recuerdan al 'Tordo', el cordobés que fue secuestrado y asesinado en Tucumán.

“Ya van a ser 36 años que asesinaron a mi hermano y nosotros habíamos perdido las esperanzas de llegar a ‘mañana’”, había dicho Emma De Benedetti el miércoles en la antesala del Tribunal Oral Federal. ‘Mañana’ era el jueves 29, el día de la sentencia, el aniversario del ‘Cordobazo’. “Creíamos que el juicio no se iba a hacer nunca”, sostuvo recordando los intercambios de correos con su sobrino Pablo Montanaro, hijo del 'Tordo'. Ella declaró por videoconferencia desde Santa Fe, hace un par de semanas. Para escuchar la sentencia atravesó los más de 700 kilómetros y estuvo presente las dos últimas audiencias.

Emma y Miguel, sentados, juntitos los dos, aplaudieron a los fiscales cuando estos terminaron con su exposición final. Acompañados por amigos que fueron ganando en la búsqueda de justicia, se levantaron cuando fue el turno de los alegatos de la defensa. Al grito de “genocidas”, se retiraron de la sala. “Espero que haya verdadera justicia porque los asesinos aprovecharon de la vida hasta ahora”, dijo Miguel De Benedetti, que recién pudo ponerles rostro a los asesinos de su hermano. “Para mí haber visto a los culpables me ha traído alivio. No me podía imaginar cómo eran”.

Alegatos, pedidos de penas y sentencia

“Hoy con un pacto de silencio, igual de macabro, siguen demostrando que son torturadores”, dijo sobre el final de su alegato el fiscal ad hoc Gustavo Gimena. “Porque hasta el día de hoy, con esa ausencia de información y con esa postura con la que han llegado inclusive a negar una firma porque tiene o no una 'colita de chancho', demuestran que esta gente sigue torturando”, sentenció aludiendo al intento de Ariel Valdiviezo por desacreditar la pericia caligráfica que determinó que la rúbrica, en un 'acta entrega', le pertenecía–el imputado repitió una y otra vez que el 'firulete' en cuestión era prueba irrefutable de que la firma no era suya. “Su especialidad es perversamente torturar y no hacerse cargo del 'mal absoluto' que han desplegado en nuestro país”, concluyó Gimena.

Leopoldo Peralta Palta (fiscal subrogante) y Gustavo Gimena solicitaron al tribunal la pena de prisión perpetua por considerar coautor mediato a Jorge Gorleri, Alberto Lucena, Héctor Chilo y Jorge González Navarro; como coautor material a Camilo Colotti; y como autor material a Ariel Valdiviezo. La misma pena había sido pedida para los dos últimos, la semana anterior, por Bernardo Lobo Bugeau y Pablo Gargiulo, querellantes por los familiares de De Benedetti y por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

El jueves, apenas pasadas las doce del mediodía, empezó la lectura de la sentencia cuyos fundamentos se conocerán el 5 de junio. El tribunal, conformado por Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Juan Carlos Reynaga, resolvió condenar a prisión perpetua a los seis imputados. Además se revocó la prisión preventiva domiciliaria de Lucena, Gorleri, González Navarro y Chilo; por lo que fueron trasladados al penal de Ezeiza–los dos primeros–y a Bouwer (Córdoba)–los dos últimos. Cabe recordar que tanto Valdiviezo como Colotti cumplen las condenas, uno en el penal de Ezeiza y el otro en el de Villa Urquiza, desde que se dictara sentencia en la megacausa 'Jefatura II – Arsenales'.

 De reencuentros y recuerdos

“Hoy es un día de gran alegría. Hoy ha habido una sentencia justa. Los que estaban en prisión domiciliaria han ido a parar a cárceles comunes. A los que están presentes quiero decirles que los ausentes están acá”. Así abrió Emma el acto homenaje que compañeros de militancia, amigos, familiares y allegados realizaron en el Cementerio del Norte. Ahí, en el lugar donde fueron enterrados los restos de Osvaldo Sigfrido 'Tordo' De Benedetti, se reunieron todos para recordarlo. Una bandera argentina con una estrella roja pegada al lado del sol dorado cubrió la lápida. El día estaba despejado y frente a esa tumba la alegría había logrado imponerse al dolor.

“Hoy seguimos no solo reivindicando nuestros muertos, sino luchando por la vida”, dijo una de las integrantes de la Asociación de Ex Presos Políticos de Tucumán. Y entre todos hubo un natural consenso de que la vida era lo que se había abierto paso, incluso después de 36 años. Uno a uno los claveles rojos fueron cayendo. Esos seis claveles que Pablo Gargiulo se detuvo a comprar a la entrada del cementerio y que le ofreció al 'Tordo' por cada imputado que habían logrado condenar. Los nombró. Y al finalizar agregó: “ojalá que esta justicia sirva”.

“Lo imposible tarda un poco más”, dijo uno de sus amigos con el que habían compartido la militancia y los ideales. “Ese era su lema”, recordó para todos los presentes. “Tu muerte, producto de la gigantesca cobardía de tus verdugos, comienza a ser reparada. Nos queda para siempre tu imagen, tu entrega y tu convencimiento. Ojalá estemos a la altura de seguir tu ejemplo revolucionario”, agregó hablándole ya a su compañero. Previendo que la emoción no lo traicione había llevado escrito eso que le quería decir ahí, delante de todos. “Me quedo con un sabor agridulce en la boca y tengo el nudo en la garganta. Yo adivino tu mirada pícara, tu sonrisa socarrona, tu encoger de hombros, porque seguramente compartirás conmigo que es bien pobre el triunfo ante semejante tributo que es tu vida”. Es que para todos la sentencia es justa. Lo que no es justo es que todo esto haya sucedido. Que lo hayan matado, que hayan negado el asesinato, que se haya hablado de fuga y se haya divulgado ese relato inverosímil. “Sé claramente que es más que importante que la justicia del sistema, encima tardía,  haya confirmado que sí, que era cierto lo que todos sabíamos”, dijo este amigo entre la resignación y la esperanza.

“Los compañeros no dieron sus vidas", afirmó mirando a los presentes uno de los miembros de la Asociación de Ex Presos Políticos de Córdoba que vino a Tucumán a presenciar la sentencia. “Los compañeros renunciaron a una vida a veces de privilegios, a veces a su propia realización personal, a su estudio, a su trabajo, a su bienestar, para tratar de cambiar un sistema injusto, para tratar de construir una sociedad mejor, una sociedad más igualitaria, un mundo más justo”, explicó mientras todos asentían con las cabezas y entre susurros. “La vida les fue arrebatada”, afirmó dejando claro que ninguno quería morir. “Los compañeros combatieron por la vida y por la alegría”.

Cada persona que salió de la sala de audiencias el jueves pasada las 12.30 tenía una sonrisa en los labios y los ojos llenos de lágrimas. La postal se repitió esa misma tarde entre los nichos. Todos expresaron de una u otra manera que recordar al 'Tordo' tenía que ser un acto de alegría y compromiso. Las anécdotas no faltaron. En todas había una ocurrencia que hacía que la risa se haga carcajada. Al finalizar el acto homenaje, algo parecía que faltaba. Hasta que alguno se animó e invitó a los otros a cantar una zamba. “A los cerros tucumanos, me llevaron los caminos, y me trajeron de vuelta sentires que nunca se harán olvido”, entonaron con fuerza las voces tucumanas, santafesinas, cordobesas, santiagueñas y hasta unas salteñas y jujeñas que acompañaron el acto. Abrazos, besos, despedidas.

“Lo imposible solo tarda un poco más”. Como no creer en eso que dicen fue su lema cuando después de 36 años la vida del Tordo se reivindica y algo de justicia llega para una familia atravesada por el dolor y la pérdida. Cuando dos hermanos se abrazan y de pronto son cuatro y son cientos, y son todos. Cuando un grupo de jóvenes de cabezas grises y rostros curtidos se juntan y con el puño en alto reivindican sus ideales.

Gabriela Cruz
gcruz@colectivolapalta.com.ar