17 años trabajando por los derechos de niños, niñas y adolescentes

 Fotografía cortesía de Fundación Manos Abiertas

Fotografía cortesía de Fundación Manos Abiertas

Su historia se inició en 1996 con el objetivo de ayudar a los chicos en situación de calle. Hoy, con sus 17 años de vida, la Fundación Manos Abiertas trabaja en una nueva misión: promover los derechos de niños, niñas y adolescentes, tanto de manera directa e indirecta. Para cumplir esta meta la institución cuenta con diversos proyectos, a través de los cuales se trabaja en diferentes comunidades de la provincia, principalmente en los barrios El Sifón, Los Vázquez y Antena. Asimismo, la fundación cogestiona proyectos junto al Estado, como el denominado “Reconversión de Comedores Infantiles y Comunitarios”. Este proyecto busca dejar de lado la perspectiva asistencial hacia personas para dar lugar a la formación de las cocinas comunitarias, donde los padres, organizados de manera cooperativa, administran los recursos democráticamente. De este modo, se logra que los chicos coman en sus casas, al lado de sus padres, dejando de lado ese lugar neutral donde nadie los puede atender y consolidando los vínculos familiares. A través de este proyecto, la institución no trabaja de manera concreta sobre los niños sino mediante el trabajo colectivo de sus padres.

Por otro lado, la fundación cuenta con actividades de menor envergadura, pero con las que se establece un mayor contacto con los niños, como los talleres artísticos que se desarrollan en los barrios antes mencionados. “Creemos que ésta es la manera de abrirnos paso a generar espacios para trabajar desde los niños y hacia su familia. Principalmente desarrollamos talleres literario/prácticos, donde el libro es considerado un elemento de conocimiento y formación, a partir del cual los niños generan diversos mecanismos de expresión”, comentó Néstor Ramos, miembro del Concejo Directivo de la institución.

Este tipo de actividad resulta fundamental para los sectores donde trabajan ya que, al ser comunidades con altos niveles de vulnerabilidad social, existe un elevado grado de niños no escolarizados. De este modo, los talleres generan espacios de educación no formal en los que los niños pueden tener un contacto con la educación.

En lo que respeta a la participación de los padres en la actividades, Néstor explicó que la misma es relativa, teniendo en cuenta que no se parte de la premisa “los padres no están porque no les importa”, sino que considera que los chicos se encuentran en un entorno de vulnerabilidad, lo que genera nuevas estructuras y formas de organización de la familia. “Nosotros entendemos que se puede mejorar la participación comunitaria, en la medida en la que no ha habido históricamente ejercicio de participación en los barrios. Por eso siempre decimos que generar espacios de participación es generar un ejercicio, a partir del cual el papá puede ir acercándose, conociendo que él puede implicarse de otra manera”.

Como base primordial a la hora de tratar las diversas problemáticas y establecer un abordaje, la fundación busca mostrar a los chicos sus posibilidades reales a partir de sus capacidades, es decir lo que representa el niño hoy, lo que es. En este sentido, la institución tiene en cuenta la realidad social del niño, que puede ser carente de situaciones materiales, pero por la cual no deja de representar alegría, creatividad, ingenio y fuerza.

A largo de los años Manos Abierta cosechó una gran cantidad de experiencias y proyectos exitosos. Asimismo, como contó Néstor desde su experiencia personal, se encontraron con diversas situaciones y realidades. “La más preocupante con lo que me encontré fue el hecho de que chicos no están en la escuela, lo que resulta preocupante dado que la institución educativa marca y forma a las personas. Encontrarnos con este tipo de situaciones es recurrente pero, desde nuestra experiencia, el porcentaje bajó en los últimos años. Así también nos hemos encontrado con situaciones de prostitución infantil, drogas, que no son cuestiones marcadamente visibles pero con las que nos topamos.”

Entre las experiencias vividas a los largo de los años se encuentra aquella que se logró a través de la “La redonda” - Red Argentina por los niños y niñas de la cual Manos Abiertas forma parte y con la que se pudo desarrollar un proyecto propio denominado “Participación Infantil”. Este trabajo, que se realizó en 15 provincias argentinas, tiene como premisa que el niño tiene todas las condiciones para poder discernir sobre su propia situación, la de sus pares y, como consecuencia, puede decidir. A través de este proyecto se logró promocionar uno de los derechos más importantes de los pequeños y se buscó contribuir en la implementación de políticas públicas desde un enfoque de derechos, que promuevan y fortalezcan la ciudadanía activa de niños y niñas.

17 años ayudando a los niños marcaron la historia de la fundación. Hoy, con un equipo de más de 50 profesionales y voluntarios, las manos siguen abiertas para promover el desarrollo humano y pleno de niños, niñas y adolescentes.

Exequiel Reinoso

ereinoso@colectivolapalta.com.ar