"Este juicio es por muchos pero también por todos"

 Fotografía de Delfina Campero | Colectivo La Palta

Fotografía de Delfina Campero | Colectivo La Palta

El 12 de noviembre del 2012 quedará marcado en la historia del país. Después de 36 años de tristeza, incertidumbre, lucha y volver a empezar, llegó al fin al Tribunal Oral Federal de la provincia, el juicio por la “Megacausa Arsenales- Jefatura”. Aquí se intentará descubrir lo que pasó en el centro clandestino de detención y exterminio Arsenal Miguel de Azcuénaga, por donde pasaron centenares de personas de todo el norte del país. Además, este juicio es histórico por la cantidad de involucrados. Hay 235 víctimas del terrorismo de Estado y 44 imputados, entre ellos dos civiles y un sacerdote, lo que refleja que la ultima dictadura fue cívico-militar. A su vez, alrededor de 400 testigos que harán su aporte para saber lo que pasó. Llegar a juicio oral no solo es importante para los familiares de las víctimas que impulsaron durante muchos años que se llegue a esta instancia, sino también para toda una sociedad que está sedienta de justicia.

La agrupación H.I.J.O.S Tucumán es una de las protagonistas en esta lucha que lleva tantos años recorridos. Una de sus integrantes desde hace ya 15 años, Natalia Ariñez, explica que el camino transitado con todos sus compañeros militantes fue muy complejo, cuando la mayoría eran solo adolescentes que habían perdido a sus familiares. La organización comenzó a funcionar cuando la provincia vivía una coyuntura político-social muy compleja, pues el gobernador de la provincia, elegido democráticamente, era el genocida Antonio Domingo Bussi. “Quedarse en la casa no era el plan, había muchas cosas por hacer. Nosotros inventamos la modalidad del escrache porque en ese momento era impensado una orden jurídica, hablábamos de que no podía existir una condena legal, pero sí una social”, comenta Natalia, hija de un desaparecido tras el “Operativo Independencia”.

Sin embargo, no solo se trataba de que Bussi estuviera en el poder, sino también que muchos torturadores y colaboradores del terrorismo de Estado permanecían ocultos detrás de un manto de impunidad. Los jóvenes de aquel entonces y la sociedad en general desconocían que aquél que les vendía el pan todos los días podía ser un protagonista del genocidio.

Por otro lado, HIJOS también se caracterizó por tener otra manera de entender la militancia y llevar adelante la búsqueda de justicia. “Nosotros también tenemos acciones, participamos e impulsamos los sitios de memoria. No creemos que de ninguna manera la justicia sea solamente una justicia penal y legal. Aspiramos y creemos en ella, impulsamos los juicios, pero también consideramos que la justicia se construye de una base de memoria que tiene que ver con un piso de ausencia e impunidad que trasciende el mero hecho jurídico. Esto es un debate y una fusión que tiene que estar en cada uno”, remarca Ariñez.

Se espera que este juicio dure alrededor de un año, debido a la cantidad de personas participantes, y este último tramo del camino se vive con mucha emoción, ansiedad y esperanza. Natalia considera “es una mezcla extraña como cuando se identifican los restos de un familiar, alegría de ver la posibilidad de justicia que llega, pero mezclado con eso de decir 'llega pero después de 36 años' y eso no es algo que pase desapercibido, no solo para nosotros sino para la sociedad”. Y concluye, “pero llega 36 años después, quizás porque es el momento que tenemos como sociedad la posibilidad de entender y dimensionar este horror. Creo que llega porque es el momento en que tenemos que empezar a construir para adelante, basándonos en un pasado con justicia y no con impunidad”.

Lograr que la megacausa haya sido elevada a juicio oral y público implicó la participación de todos, no solo involucra a los familiares y amigos de las víctimas del terrorismo de Estado. Es por los compañeros de la facultad, los amigos de la infancia, el papá de un amigo, los vecinos del frente; todos ellos desaparecidos y que merecen, así sea 36 años después, justicia y que los que provocaron sus sufrimientos tengan el castigo que corresponde.

Delfina Campero

dcampero@colectivolapalta.com.ar