Un guiño a la obediencia debida

 Fotografía cortesía de Enfoque Rojo

Fotografía cortesía de Enfoque Rojo

Lear es una fábrica productora de cables, exclusivamente para la automotriz Ford, en la que recientemente despidieron a 200 obreros. Se estableció en Lear un proceso de lucha a partir de los despidos, logrando hasta el momento la reincorporación de 60 de los trabajadores. La lucha en Lear no solo es fáctica sino que aparece como un ejemplo para todos los despedidos y suspendidos de los últimos tiempos. “Lear es como una fábrica donde se visibiliza el problema que hay de suspensiones y de despidos a nivel nacional. Son miles y miles y miles. La diferencia es que toma trascendencia porque justamente la fábrica se organiza y dice 'acá no nos van a dejar sin laburo así nomás', eso es lo que hace que sea distinta. Pero en realidad esto está pasando en toda la industria”, dice Alejandra Arreguez, dirigente de la rama estudiantil del Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) en Tucumán. Ella, además, ha estado presente en diferentes conflictos en la provincia, como el paro docente de este año y las tomas de facultades del 2013. Alejandra agrega que en Lear están tratando de sofocar la lucha a la vez que intentar sentar un ejemplo para que nadie más luche, no solo criminalizando la protesta sino culpando a quienes se organizan. De la misma forma que en Tucumán se acusó a los docentes de “irracionales” por no querer aceptar las migajas que se les ofrecía. O cuando se los señaló como los culpables de la pérdida de clases.

Lucha ejemplificadora

Mientras una caravana de autos avanzaba por Panamericana, un grupo de gendarmes se acercó a uno que circulaba lento. De este grupo se desprendió uno que, literalmente, se tiró encima del auto. Sus compañeros increparon al conductor a los gritos, diciéndole “Bajate”, “Bajate, bajate ya”. “¡Bajalo a palos!”, gritaba un canoso, atrás. Y como no se bajaba, lo bajaron. Mientras tanto, el gendarme 'víctima' ya se había parado. El auto tenía el parabrisas roto por el golpe. Cuando bajaron al conductor del auto, el gendarme 'víctima' lo puso en el piso y le apoyó la rodilla en la cabeza, mientras el chico gritaba “Ayúdenme, compañeros” y su acompañante le gritaba al gendarme “Se tiró, se tiró”.

Estas son las imágenes del video titulado “Gendarme Carancho” difundido por el PTS. Está filmado en el marco de una protesta que adoptó la forma de 'caravana'. La caravana es una nueva modalidad que pretende impedir la represión. Son autos que se suben simultáneamente a la autopista y avanzan lentamente, lo cual también impide que se embotelle el tránsito.

Los actores de esta puesta en escena fueron varios: el gendarme López Torrales, quien se tiró encima del auto; Roberto Galeano, el sujeto canoso que gritaba, jefe del operativo y exjefe de Inteligencia en Córdoba y del área de Contrainteligencia en la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército durante la última dictadura militar; y Sergio Berni, secretario de seguridad de la Nación que, si bien no apareció en escena, es el director de la obra, el responsable de las fuerzas de gendarmería. El escenario de la caravana aparecía como parte del conjunto de una lucha. La lucha es la de los trabajadores y trabajadoras de Lear. 

“El gendarme actuó bien”, fue lo que dijo Berni sobre López Torrales. Las imágenes hablan por sí solas. Son claras las intenciones de generar un 'accidente' para poder armar una causa a los militantes. “El compañero que maneja, Cristian Romero está procesado por desacato a la autoridad, atentado y lesiones culposas”, cuenta Alejandra. Más allá de estas intenciones concretas, pretenden desacreditar el proceso político que viene ocurriendo. Porque además de apuntar en contra de una persona en particular, apunta a criminalizar la protesta, actitud que apareció más fuerte desde marzo, cuando Cristina Fernández de Kirchner declaró que era necesaria una ley que regule las manifestaciones sociales. “Es muy importante el salto que da el discurso macartista del gobierno que es una cosa que nosotros relacionamos mucho con el lopez-reguismo. A nivel que intenta responsabilizar a la izquierda de los despidos, de las suspensiones. Como hay comisiones internas combativas que pelean por mejores condiciones de trabajo, que paran la planta cuando pasa algo, lo que terminan haciendo es obligando a estas empresas a dejar de invertir. Obligando a tener que despedir. Es como que por culpa de la izquierda se le merman los niveles productivos. Ya no es tan rentable para las patronales que vienen a generar trabajo. Eso te dicen los tipos”, agrega Alejandra.

Berni dio declaraciones un día después diciendo que la justicia iba a determinar si se había tirado o si se había tropezado. Además dijo que López Torales actuaba en el marco de la ley y bajo órdenes. Casi un guiño a la obediencia debida. A la vez se emitió un comunicado desde el ministerio de seguridad apoyando el accionar del gendarme. Entre otras cosas el comunicado dice:

La iniciativa del comandante Juan Alberto López Torales fue consecuencia de la negativa a acatar la orden impartida por la fuerza de seguridad federal dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación, ante el riesgo de generación de un accidente contra otro vehículo o contra el conjunto de gendarmes apostados en la autopista.

El comandante López Torales actuó en acuerdo con la ley y en cumplimiento de un procedimiento policial dispuesto para liberar las arterias vehiculares interrumpidas por un grupo de personas empeñadas en entorpecer el normal desarrollo del tránsito de todos los ciudadanos.

Y si bien López Torales no fue removido de su cargo, el Ministerio de Seguridad terminó su relación con Roberto Galeano "por hallar que su comportamiento en un operativo de control de cortes de rutas fue incompatible con los principios de profesionalidad necesarios para la supervisión del desempeño de los efectivos policiales", según un comunicado oficial. Mientras tanto, Cristian Romero sigue procesado hasta la fecha.

Fin de escena

Esto demuestra una vez más del material que están hechas las fuerzas represivas del estado. Capaces de montar escenas para armar causas a los militantes, estos hombres se mueven con los mismos procedimientos sucios con los que se movían sus compañeros durante la última dictadura militar. De cualquier manera, tampoco está de más mencionar que muchos de los hombres que integran a estas fuerzas represivas son hombres que siguen en función desde la dictadura. Y si bien los juicios de lesa humanidad son un avance, hay un largo camino por recorrer todavía. Porque los Berni y los Milani siguen estando de la mano de un gobierno que pretende lavarles la cara, que pretende limpiar el nombre de una institución que está hecha para cometer delitos en contra de los derechos humanos. Como dice Alejandra, “pretenden sacar las manzanas podridas y entregar el cajón de gendarmes limpios”.