"Encontrar una verdad que nos cure"

 Fotografía de Bruno Cerimele | Agencia Infoto

Fotografía de Bruno Cerimele | Agencia Infoto

En la lista de testigos figura como María de los Ángeles Petra Cantos, ella prefiere que le digan Angeline, así, con la letra ‘g’ pronunciada suavemente. Los ojos claros se le ponen vidriosos cada tanto. Es que habla de su hermano mayor, el que tenía 21 años cuando lo vio por última vez. “Para mí él ha sido alguien que me ha protegido mucho, que me ha cuidado mucho, me ha enseñado mucho”, responde cuando se le pregunta quién era Germán Cantos. “Su ausencia ha atravesado toda mi vida”, dice Angeline sosteniendo la voz. “Para mí ha sido como si hubiera perdido parte de mí”.

Angeline tenía 16 años cuando despareció ese hermano al que describe como una persona entrañable. Su familia, una de las más numerosas de la provincia de Santiago del Estero, tiene cuatro personas desaparecidas. Los testimonios que se escucharon el año pasado durante la megacausa Jefatura II Arsenales señalan que Germán y sus primos Anabel y Luis Antonio estuvieron recluidos en el Centro Clandestino de Detención que funcionó en el ex Arsenal Miguel de Azcuénaga. Allí fue el último lugar donde fueron vistos con vida. “Es un acto tan cruel, que alguien se esfuma... toda la familia expectante, muchos años, soñando con la vuelta”, lamenta Angeline. “Es una muerte que no tiene nombre, que no tiene cuerpo”.

Roberto Cantos era apenas tres años menor que Germán. Con sus 18 años y la misma pasión por la música se adivina la admiración al hermanito mayor. “Él tenía esa sensibilidad a flor de piel”, explica después de haber contado que era músico, poeta, compositor, cantante. “Él era eso: era esa entrega que tenía mucho de romanticismo, de anhelo juvenil. Tenía mucho de coraje, una cosa muy seria de creer realmente que se podía transformar (la realidad)”.

Roberto hoy es un artista reconocido en el ambiente del folclore. “La música, la guitarra ha ocupado un porcentaje muy importante en todo lo que hemos compartido él y yo. Cantábamos juntos, a dúo algunas canciones. La música era un faro muy presente en toda nuestras vivencias”. Cuenta el integrante del Dúo Coplanacu que además siente que los años compartidos con su hermano, su desaparición, los años de búsqueda influyeron en su arte mucho más de lo que él mismo puede imaginar.

Roberto y Angelines serán dos de los testigos que declararán este viernes 1 de agosto. El viernes pasado viajaron desde Santiago del Estero y esperaron afuera del edificio del Tribunal Oral Federal. Adentro estuvieron sus familiares, amigos y compañeros de militancia de la Asociación Civil por la Memoria la Verdad y la Justicia y Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas de Santiago del Estero. Y es a ellos principalmente a quienes más agradecen los hermanos Cantos. “El camino recorrido es muy arduo, recorrido fundamentalmente por las organizaciones de Derechos Humanos que han sabido, a través del trabajo y del corazón, encontrar la forma de no olvidar. Han sabido darle cuerpo a la memoria. Ellos son los grandes artífices y los grandes responsables de toda la luz que se han venido generando con todos estos juicios”, había dicho al principio Roberto. “La familia, los amigos de Germán son la parte más importante porque son los que más han luchado, son los que han estado presos. La asociación, a ellos les debemos”, señala Angelines.

Durante esta primera audiencia se trataron cuestiones preliminares. La defensa presentó una recusación al presidente del tribunal, Juan Carlos Reynaga; un planteo de nulidad a los requerimientos de la fiscalía y la querella y pidió que el tribunal declare su incompetencia territorial. “Es admirable el esfuerzo que ha hecho la defensa por dilatar el debate”, dijo Julia Aignasse que se sumó a los argumentos de la fiscalía a cargo de Leopoldo Peralta Palma y Pablo Camuña. Julia, junto a Inés Lugones y Álvaro Pedro Orieta, son los representantes de la querella de la familia Cantos. Finalmente el tribunal no hizo lugar a los planteos de Adolfo Bertini y Vanessa Lucero (defensores oficiales).

La audiencia del viernes 25 concluyó con la primera parte de la declaración indagatoria del único imputado en esta causa, Jorge Alberto D’Amico, quien fuera Secretario de Seguridad de Santiago del Estero durante el último gobierno de Carlos Juárez. D’Amico estuvo detenido apenas regresara la democracia pero ante el levantamiento ‘carapintada’, en el que participó, fue liberado. Los años de impunidad terminaron en el 2012 cuando fue condenado a 20 años por crímenes de lesa humanidad. A esta condena se sumó la del año 2013 en la que fue penado con 4 años.

“Yo lamento que mis viejos no estén, que no estén vivos, que no pueden ver esto y vivir esto con nosotros”, había dicho Angeline. Para ella haber podido declarar en el juicio anterior fue, de alguna manera, sanador. “Nuestra expectativa, como hermanos, es encontrar una verdad que nos cure lo más posible tanto dolor y que esa verdad traiga consigo la justicia que merecemos todos”, había empezado diciendo Roberto. Y en esas palabras, los hermanos Cantos dan cuenta de la lucha que dejó dolor y que hoy, por fin, abre las puertas a la esperanza.