El día que a tu hijo lo condenaron a muerte

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“Esta fecha duele más porque sabes que fue el día que a tu hijo lo condenaron a muerte sin saber por qué”, dice Noemí Chabán al cumplirse 3 años de que su hijo, Emanuel Gallardo, muriera en una celda de la Brigada Norte de Tucumán. Ella está en los Tribunales Penales y más tarde irá al cementerio. Está esperando junto a Paula Villagrán que el fiscal Washington Navarro Dávila les dé detalles sobre la causa y les explique por qué aún no entró al juzgado. Paula es cuñada de Ariano Biza, que también murió el 29 de junio del 2015 cuando se incendió la brigada.

“Estamos acá porque se cumplen tres años de la muerte de Emanuel y Ariano. Exigimos, aparte de justicia, un juicio. Los tiempos procesales ya están a término y no tenemos ninguna respuesta; es más, la causa no está ni siquiera en el juzgado, está en fiscalía. En vez de avanzar vamos para atrás”, sostiene Paula. Después de tanto tiempo lo recuerda a Ariano sonriente, alegre, pero su ausencia se siente igual que el dolor que “nunca se va a ir”, dicen, pero que a veces es la fuerza que no las deja bajar los brazos.

Ambas recuerdan la tarde en la que partes de sus vidas se esfumaron. Paula lo vio a Ariano la noche anterior al incendio, cuando fue a dejarle la cena. Ese día le llamó la atención ver cómo los policías lo regañaban y, al verla, la tensión fue evidente. Era la última vez que lo vería con vida. Noemí ese día habló por teléfono con Emanuel, solía hacerlo hasta 5 veces por día. “Quedate tranquilo” fue lo último que le dijo esa mañana. Jamás imaginó que la próxima llamada que recibiría sería para reportar el incendio.

16 jóvenes compartían la celda ese día con los chicos, lo que dejó al descubierto la crisis carcelaria que existe en Tucumán y provocó que la Justicia determinara, a fines del 2015, que los presos que están en dependencias policiales sean trasladados a la cárcel de Villa Urquiza. “Ese día podrían haber muerto todos, pero les tocó a ellos dos. El dolor no se va a ir nunca, pero es necesaria la justicia para que ellos puedan descansar en paz. Es lo único que les debemos, porque ese día nadie los ayudó”, agrega Paula.

La causa está caratulada como abandono de persona y tiene como acusados al subcomisario Daniel Cuellar y otros cuatro policías: Diego Alejandro Paz, Luis Alberto González, Néstor Raúl Ruiz y Sergio Elio González. “Nada es casualidad, ni lo que le pasó a los chicos, ni la serie de hechos que nos pasaron a ‘Mimi’ y a nosotros. Que la causa esté parada tampoco es casualidad, no hay que olvidar que estamos luchando por algo que es muy difícil, que es la Policía”, explica Paula y asegura que, a pesar de que el fiscal cumplió con sus promesas en la investigación, el proceso está estancado.

“Jamás voy a bajar los brazos y dejar que se cajonee la causa, no voy a permitirlo. He caminado por tres años estos pasillos y no voy a dejar que convierta en un laberinto”, afirma Noemí. Pasaron 30 minutos y el fiscal no llega. Si es así, esta semana vendrá de nuevo a esperarlo en los pasillos de Tribunales.