“Si volviera a nacer, sería trans de nuevo”

Fotografía de Ignacio López Isasmendi | La Palta

Fotografía de Ignacio López Isasmendi | La Palta

Cinthya Moreira es el nombre que refleja la criminalización de la sexualidad. Esa sexualidad que no sigue los patrones ni los estándares de la sociedad hétero patriarcal. Cinthya Moreira es el nombre que da pruebas contundentes del travesticidio. Travas, travestis, trans, cuales quiera sea la acepción, corren los mismos riesgos. Porque no solo se trata de tener el valor para reconocer la identidad tal como cada uno la siente, sino también de tener el valor para reconocerse en una sociedad que margina y mata.

Hace un año, Cinthya desaparecía para ser encontrada desmembrada cinco días después, en el fondo de una casa en Villa Alem. Ese 14 de febrero de 2018 salió con Mahia Amaya, su amiga trans, de quién se sospecha que fue cómplice en el asesinato. “Se ha avanzado bastante en la investigación. Tenemos reconstruidas algunas partes y contamos con algunas certezas como que Mahia Amaya sabe cosas, quien hizo una denuncia por desaparición. Nuestra hipótesis es que encubre o ha participado del crimen. Lo que es evidente es que miente”, dice Carlos Garmendia, abogado de la causa.

Por su parte, el Secretario de Justicia del Ministerio Público Fiscal propuso trabajar la causa desde un protocolo especial para la atención de víctimas y testigos trans. “Nosotros contamos detalles como las horas en que las chicas pueden declarar o las circunstancias para conseguir un testimonio e incorporar pruebas al expediente. En base a eso el Secretario de Justicia propuso trabajar en un protocolo”, explica Garmendia dejando en claro que este protocolo es una manera de visibilizar circunstancias puntuales como la vulnerabilidad de los testigos.

Desde la Fiscalía Especializada en Robos y Hurtos IV, del Ministerio Público Fiscal, se solicitó el pago de una recompensa para aquellas personas que aporten datos la causa que ayudan a esclarecer lo acontecido. Para ello la fiscalía se puso en contacto con el Ministerio de Seguridad de la Nación para que se hagan cargo de la recompensa a través del Programa Nacional de Coordinación para la Búsqueda de Personas.

El jueves pasado familiares y activistas de la comunidad LGBT+ concentraron frente a los tribunales penales para visibilizar la causa y exigir su avance. “Vivimos con mucho dolor a esta pérdida, porque Cinthya no fue una chica trans abandonada por su familia. Siempre la apoyamos en su decisión. Por eso vamos a convertir el dolor en fuerza para hacer justicia”, asegura Laura Moreira, hermana de Cinthya, quien lleva al hombro la causa. Laura recuerda la sonrisa de su hermana con dolor y cariño, intentando que su militancia por la comunidad trans siga en pie. “Yo me siento un pilar para esta lucha en cuanto a mis padres y al colectivo trans en nombre de Cinthya”, afirma Laura y agrega “siempre pensaba en la sociedad, en el odio y en las burlas. Lo hablé una vez con ella y me dijo ‘no lau, vos no te preocupes porque yo soy feliz. Si volviera a nacer sería trans de nuevo’”.