Un mensaje de vida, sobre ruedas

 Donar órganos es donar vida. Elegí ser donante.

 

 Héctor Manca

Héctor Manca

Así reza el “trapo”  que lo acompaña desde los últimos años. Héctor “Etín” Manca, un tucumano trasplantado, se convirtió en un ejemplo para todos.

Su vida le presentó una enorme cantidad de desafíos, pero él nunca bajó los brazos y siguió adelante. Cuando tenía tan solo 11 años, su historia quedó a media luz al perder la visión en uno de sus ojos. En el año 1996 otro tropiezo golpeó su existencia, al detectarse una fuerte enfermedad hepática que ponía en peligro su vida. Este mal denominado Enfermedad de Wilson (trastorno en el metabolismo del cobre, con la consiguiente acumulación de este metal en el organismo, que no solo daña al hígado, sino que también afecta al sistema nervioso), le produjo un decaimiento profundo pero al pasar los años lo terminó aceptando. El único remedio era realizar un trasplante de hígado.

Luego de permanecer en lista de espera durante seis años y someterse a una variedad de estudios médicos, la gran noticia golpeó su puerta. El 30 de junio del año 2003 le comunicaron que el órgano tan esperado había llegado. Y en la madrugada del 1 de julio una nueva etapa comenzaba para Héctor.

Desde aquel momento su vida gira bajo dos ejes; el deporte y la concientización sobre la donación de órganos. Tiempo después de recuperarse de la intervención quirúrgica, los médicos le dijeron que por el desgaste que le producían los medicamentos que consume, debía dedicarse a una actividad deportiva. Y “Etín” realizó su elección: una bicicleta. A partir de ese instante las dos ruedas han acompañado su recorrido por las diferentes competencias ciclísticas. A pesar de no haber ganado en ninguna categoría, para él terminar las pruebas que exceden los 40 kilómetros es igual que un triunfo.

Aparte de su bicicleta hay otro elemento clave que lo acompaña: una bandera que con grandes letras promueve la donación de órganos y adorna el puesto que “Etín” monta en cada evento, colegios e instituciones, con el objetivo de ayudar a los más de 6.000 pacientes que se encuentran en lista de espera en todo el país y agradecer a la persona que le permitió ver crecer a sus hijos.

Ahora una nueva aventura se ha metido en su cabeza: unir el monumento más importante de Tucumán, “La Casa Histórica”,  con el Cabildo de Buenos Aires. Para él es el homenaje más grande hacia quién no conoce: su donante. Y, además, es demostrar que si la sociedad toma conciencia de la importancia de la donación de órganos, todos aquellos que están en lista de espera tendrán la oportunidad de seguir viviendo.

Realizará este recurrido en su bicicleta y al atravesar el país visitará diferentes instituciones educativas, contando su historia, concientizando a los jóvenes y pensando que cada palabra que forma su relato llegará al corazón de los presentes y en un futuro salvará la vida de una persona.

Exequiel Reinoso

ereinoso@colectivolapalta.com.ar