Una experiencia ejemplar

Por obra de la lectura los jóvenes pueden estar mejor armados para participar activamente en su propio destino, aún en contextos sociales muy desfavorables; que pueden estar mejor armados para resistir a ciertos procesos de marginación y para elaborar o reconquistar una posición de sujeto, en vez de ser solamente objeto en los discursos de otros. La literatura ayuda a la vida y alimenta.

Michèle Petit.

Fotografía de Javier Sadir | Colectivo La Palta

Fotografía de Javier Sadir | Colectivo La Palta

Cuando Silvia Camuña obtuvo su primer trabajo como docente en la escuela Juan XXIII, jamás imaginó lo que sucedería. Un proyecto estudiantil que nació como un plan de inclusión en el año 2003 llevó a esta joven docente a concretar un sueño. Para aquel entonces, los docentes que participaban en proyectos sociales trabajaban de manera improvisada, buscando a los chicos para que regresen a la escuela y haciendo trabajo social.

Silvia inició su trabajo con los chicos explorando revistas. Fue en ese contacto con publicaciones escolares, de arte, arquitectura y otras áreas, cuando los chicos plantearon: ¿por qué nosotros no podemos tener una revista?. Y sí, claro que podían.

Un afiche publicitario colgado en la pared de la escuela inspiró a uno de los chicos para proponer el nombre. "Billabong", la famosa marca de ropa, repetida una y otra vez daba origen a la palabra "Bombilla", el nombre con el que se lo conoce al barrio. Así nace VillaBom, con la idea de mostrar el revés del barrio, ese lugar de gente buena, honesta, trabajadora y estudiosa. Y quedó: VillaBom, el barrio al revés.

Se empezó a trabajar con talleres de literatura creativa y tradicional, se armaron cuadernos con chistes y adivinanzas, se recolectaron artículos de los alumnos y profesores. "Ha sido una experiencia muy linda para los chicos sentirse autores, sentirse en roles distintos a los que la sociedad tucumana esta acostumbrada a situarlos", dice Silvia, coordinadora del proyecto, en relación a la estigmatización a la que se enfrentan los chicos del barrio. A través de la literatura, de la escritura, de la edición de la revista, los chicos se ubican en otro lugar que mejora su autoestima y los reinserta en la sociedad como sujetos de derechos. De esta manera se construye identidad, ya que "la identidad no tiene por que ser la que me da el otro que me estigmatiza", como explica Silvia, quien afirma que "yo construyo mi identidad, mi subjetividad y puedo mirarme desde otro lugar".

La revista fue premiada y reconocida con premios como "Escuela y Medios 2007" y "1°premio Vivalectura 2009". En el año 2008, VillaBom pasa de ser un proyecto estudiantil a un proyecto barrial, luego de que la revista se prohibiera ante el cambio de autoridades de la escuela. "Entonces dijimos que no porque no se la pueda hacer ahí se la va a dejar de hacer", cuenta Silvia. Así, consiguieron el lugar para reunirse gracias a un vecino, quien posee un templo que cede para actividades culturales. Una vez a la semana se reunían con los talleristas voluntarios que rondaban entre escritores, abogados, psicólogos y otras profesiones. "Cuando se hizo barrial bajó el nivel de edad", comenta Silva y agrega que así buscaron democratizar los bienes culturales y formar escritores desde pequeños.

Sin embargo, siempre fue una cuestión a pulmón. "Nunca dependimos de nadie", afirma Silvia en relación al cierre de la revista, puesto que se agotaron los recursos para la sostenibilidad y sustentabilidad del proyecto. Esto llevó a que VillaBom culmine y hoy sea un proyecto ejemplar para futuros trabajos de este tipo.

"Para mí ha sido muy importante empezar ahí por la formación que he llegado a tener", comenta Silvia y agrega que "ha sido muy importante para los chicos poder construir identidad a través de su propio lenguaje". Por eso se plantea la posibilidad de tomar esta experiencia, que introduce las herramientas didácticas adquiridas en la universidad dentro de situaciones comunicativas reales. Al mismo tiempo, ayuda a los chicos a despertar vocaciones y nuevas miradas sobre el mundo.

Una experiencia que brindó herramientas a los chicos y a los docentes para el desarrollo social. Esa retroalimentación que se generaba desde los talleres de escritura y lectura. Actividades planteadas desde lo lúdico y lo poético, saliéndose de un lugar tradicional. "Ese encuentro con el otro es muy impactante", dice Silvia en referencia a la potencialidad poética que hallaban en los chicos y a las experiencias de vida que compartían entre docentes y estudiantes. Lo que lleva a que Silvia considere a VillaBom como "una experiencia inolvidable que ojalá en algún momento se pueda retomar. Por ellos y por nosotros".

Javier Sadir

jsadir@colectivolapalta.com.ar