Una escuela construida por los chicos

Fotografía cortesía de Fernanda Coronel.

Fotografía cortesía de Fernanda Coronel.

¿Quién dice que construir una escuela en donde se valore la participación colectiva no es posible? ¿Quién sostiene aún que los estudiantes no son capaces de sostener un proyecto propio? ¿Quién considera que los contenidos de la escuela no pueden ser generados por los propios protagonistas del aprendizaje? Si todavía hay gente que cree que la educación se imparte desde un profesor a un alumno sin objeción, está invitada a conocer la Escuela Maestro Arancibia.

A primera vista parece una institución escolar como cualquier otra, pero en la Escuela Maestro Arancibia existe algo que muy pocas instituciones tienen en cuenta: construcción colectiva. Desde el nombre de la escuela hasta los carteles que la adornan, muchos elementos fueron elegidos por los chicos que asisten a clases. “A partir de la idea de lo que significa la escuela, los chicos han ido pensando cosas y a partir de eso hemos hecho una composición grupal”, cuenta la docente Fernanda Coronel, coordinadora del proyecto junto a la profesora María Emilia Montenegro.

El proyecto para la selección del nombre de la escuela se llamó “Tienes el nombre”. Los chicos eligieron a partir de un concurso en el cual se presentaron cinco propuestas destacadas, entre las que se encontraba Atahualpa Yupanqui. La actividad fue acompañada de talleres que dieron a conocer los fundamentos de cada propuesta, para votar de acuerdo a sus gustos y criterios. Los docentes, por su parte, dieron su opinión pero no votaron. Así surgió el nombre ganador: "Escuela Secundaria Maestro Arancibia", en honor al gremialista y docente tucumano asesinado el 24 de marzo de 1976.

“Son prácticas que están buenas para los chicos”, comenta Fernanda sobre la participación de los chicos en actividades como el armado de los carteles que embellecen la escuela y el logotipo de la institución.

Un proyecto donde los chicos tienen la palabra

Fotografía cortesía de Fernanda Coronel.

Fotografía cortesía de Fernanda Coronel.

Es en esta misma escuela donde surge, desde los propios estudiantes, la idea de hacer radio. Sin ninguna materia que las apoye, un grupo de chicas presenta el proyecto en la dirección por primera vez. “A la directora le encanta y empiezan con el programa de radio. Pero imaginate sostener algo sin un espacio curricular que les haga el aguante. Sobre todo con el problema de organización que tienen los chicos, sin una guía adulta”, explica Fernanda dejando en claro por qué en primera instancia el proyecto no prosperó. “Este año yo tengo la materia ‘Proyecto de producción y gestión comunicacional’ y entonces ellos me plantean de hacer radio, sobre todo este grupito, y me traen el proyecto escrito que ellas tenían”, relata la profesora Coronel respecto a la manera en la que se dio pie a la radio abierta que hoy sostienen los chicos de sexto año de la Escuela Arancibia.

De esta iniciativa participa todo el curso. Los jóvenes se organizan y a partir de eso surgen temas de debate. Incluyendo elementos pedagógicos y comunicacionales, se generan los modelos de programa. Los chicos se dividieron los roles de locutores, operadores y noteros. “Además se van incorporando algunas cosas que tienen que ver con la realidad de la escuela”, dice Coronel dando como ejemplo el tema de las elecciones estudiantiles.

La posibilidad de que todos puedan tener una función hizo que cada uno supere sus miedos y se anime a participar. “Esta historia de estar mostrándose a partir de un proyecto ante toda la escuela los motiva un montón a los chicos. El decir ‘aquí estamos nosotros y esto queremos’, agrega Fernanda, a partir de que esos chicos que no se animaban a levantar la mano en clase, hoy tiene su lugar en una radio que escucha toda la escuela. El día del programa de radio, la escuela se predispone de otra manera. Los chicos se ubican cerca de los locutores y se interesan. “Esto pasa porque el hecho de que se haga y que los chicos sepan que tienen este espacio, ya empieza a instalar otra historia en la escuela”, afirma Fernanda. La idea es que los estudiantes de toda la escuela se apropien de la radio.

El programa se titula “Actualidad 12.6”, ante el hecho de que está integrado por doce chicos de sexto año. Además cuentan con separadores, institucionales y música propia gracias a las herramientas de inclusión digital. “Hemos grabado una introducción, dos cortinas y con los chicos de quinto hicimos un radioteatro para que se pasen en el programa”, cuenta la docente a cargo.

A esto se incorporan elementos externos, como por ejemplo coberturas de eventos. Los contenidos varían de acuerdo a las problemáticas que los chicos consideran interesantes. “Por ejemplo el planteo de uno de los grupos era que en la educación sexual se tome el tema de la masturbación. La masturbación es un tema difícil para tocar por los adultos o a veces son reacios para darlo en clase, entonces está buenísimo que ese tipo de temas, que les interesa, puedan encararlo desde este medio”, expresa Fernanda.

Este tipo de experiencias dejan ver cuánto queda por hacer en la educación. La necesidad de dar lugar a nuevas formas de aprender y enseñar en un mundo interconectado. A la vez que muestran el uso de herramientas que ayudan a la motivación y la expresión de los chicos, y que muchas escuelas no tienen en cuenta. 

“Uno de los grandes problemas que tenemos hoy es la falta de oportunidades para la organización y la gestión. Darles una herramienta, en ese sentido, a los chicos los prepara totalmente, no solo para la vida después de la escuela, sino para la vida en la escuela”, dice Fernanda rescatando el hecho de que la posibilidad de tener que hablar para otro lleva a los chicos a pararse desde otro lugar. Un espacio que los hace preparar un discurso para que lo recepcione otro. Un proyecto para tomar la palabra.