La Toma: Semana dos

 Fotografía de Javier Sadir | Colectivo La Palta

Fotografía de Javier Sadir | Colectivo La Palta

Aires de cambio se sienten. El ambiente se respira distinto en el predio Prebisch. Solidaridad, decisión y, sobre todo, organización. Comisiones de limpieza, de comedor, de prensa. Estudiantes organizados en pos de conseguir objetivos comunes. ¿Por qué se lucha?, siguen preguntándose algunos. Pues estas líneas tratarán de dilucidar esa duda.

La toma de la facultad de Filosofía y Letras fue la consecuencia, o la reacción, por dos casos de violencia de género ocurridos en los alrededores del predio. En el primer caso, la víctima fue encontrada por una compañera, en uno de los baños de la facultad. En el segundo caso, una estudiante de odontología realizó la denuncia y luego se “quebró” y dijo que la relación fue consentida.

Lo que se pide es, por un lado, la declaración de la emergencia en violencia sexual y doméstica y, por otro lado, que se esclarezcan los dos casos, pues bien se sabe que la policía no está capacitada para tratar y asistir a víctimas de violencia sexual, pues la mayoría de las veces terminan configurando a las víctimas como las “culpables”.

Y a partir de esto es más fácil entender por qué seguridad no implica más policías en las calles. Policía no es sinónimo de seguridad sino, tal vez, lo contrario. Sin ir más lejos, el viernes pasado, alrededor de las 15 horas, policías de la provincia intentaron ingresar en el territorio de la Universidad Nacional con la excusa de que había sonado la alarma del cajero automático que se encuentra dentro. Ante la negativa de los estudiantes a permitirles el paso, dado que la policía provincial no puede ingresar a la facultad, la fuerza policial agredió a un periodista que se encontraba sacando fotos de lo que estaba ocurriendo. Luego, uno de los agresores se retiró en una moto particular sin patente.

Si bien la toma se produjo por los hechos de violencia de género antes mencionados, los reclamos se fueron sumando a medida que los estudiantes se juntaron y debatieron temas que tocan, muy de cerca, a todos. El boleto estudiantil gratuito, el comedor universitario, los cambios de las currículas. Reclamos que unen a los estudiantes más allá de banderas político partidarias. Reclamos que, de a poco, evolucionan, toman cuerpo en cada discusión de pasillo, en cada asamblea.

Y una de estas luchas históricas, bandera de campaña utilizada por diferentes agrupaciones durante años, es el comedor estudiantil. Una conquista reciente de la asamblea que tomó la facultad. El comedor es la muestra más clara de que el estudiantado, organizado, puede tomar decisiones importantes en lo que respecta al manejo de la universidad, puede tomar en sus manos ese tercio de gobierno que le corresponde por derecho y terminar con los manejos de fondos corruptos por parte de las autoridades de la UNT. Y generar, por qué no, un órgano de control de las autoridades que miran hacia el otro lado de las reivindicaciones estudiantiles.

Y si de mirar hacia otro lado se trata, Judith Casalli de Babot, es especialista. La decana de Filosofía y Letras decidió, la semana pasada, no abrirse al diálogo con la asamblea estudiantil y convocar a una reunión de departamentos fuera de la facultad. ¿Miedo a enfrentarse con la realidad, tal vez? Sea lo que fuere lo que la llevó a tomar esa decisión, no puede alegar que los estudiantes le prohíben el paso, porque los docentes son bienvenidos y un pilar importante en esta lucha.

Dos realidades paralelas. La realidad de las autoridades que le tienen temor a los cambios que esto pueda producir y la realidad de quienes creen en una universidad distinta. Porque juntarse en espacios que son de todos y debatir es salir del aislamiento que produce una facultad masiva. Vivir ese proceso de construcción, que es difícil de entender desde fuera, y luchar para que esos procesos sigan en pie aún después de la toma.

Marianella Triunfetti

mtriunfetti@colectivolapalta.com.ar