Lejos de cumplirse el sueño de la casa propia

 Fotografía Javier Sadir | Colectivo La Palta

Fotografía Javier Sadir | Colectivo La Palta

Desempleo, precarización laboral, pobreza. Factores que hacen que grandes sectores de la sociedad ocupen tierras, ya sean fiscales o privadas, con el objetivo de resolver un derecho básico: el derecho a la vivienda.

En Argentina en general, y en Tucumán en particular, no hay políticas tendientes a facilitar el acceso a la vivienda para aquellos que se encuentran dentro del mercado laboral informal. El acceso a los planes de vivienda requiere que los aspirantes cuenten, por ejemplo, con un recibo de sueldo de más de $3000, lo que es imposible para personas que trabajan en negro o que están excluidas del mercado laboral.

A falta de políticas de vivienda, esto se traduce en el aumento de la toma de tierras. Esto involucra, hacia el interior, la organización de la gente para conseguir un lugar donde habitar.

En la mayoría de los casos, estos asentamientos generan desalojos violentos perpetrados con base en decisiones judiciales que omiten derechos humanos, como lo son el derecho a la vivienda y la función social de la propiedad. Estos desalojos  terminan por excluir a los sectores más pobres de la población. Al parecer, los que tienen derecho a la propiedad son los que cumplen con estándares que sólo pueden ser cumplimentados por los sectores pertenecientes a las clases medias y altas.

Paralelo a esta situación se configuran discursos que criminalizan la pobreza. Discursos que involucran análisis vacíos y alejados de una realidad que pocos conocen de cerca.

El jueves pasado, unas 100 familias fueron desalojadas del predio que pertenece a la ex- fábrica Pacífico. La policía llegó alrededor de las 7 de la mañana. A fuerza de golpes, disparos y amedrentamiento físico y verbal, desalojó a la gente que hacía un mes ocupaba el predio.

“Han atropellado a la gente. Tiraron balas de goma, de plomo, gases lacrimógenos”, relataba una mujer que se encontraba en el predio. La violencia policial es moneda corriente en estos casos. La reprimenda acabó con muchas personas heridas, entre ellos mujeres y niños, y otras detenidas. Además, un periodista fue agredido por la policía.

Víctor, un adolescente de 14 años, fue baleado durante el desalojo. “La doctora nos dijo que le sacaron dos municiones”, comentaba Nélida, mamá de Víctor, quién se encuentra internado en el hospital de niños.

La gente que tomó este predio, al igual que las personas de otros asentamientos de Tucumán (1), expresan que no quieren que les regalen las tierras, pero sí exigen que les cobren cuotas acordes a su situación social y económica.  Para ello, y en repudio del accionar policial, realizaron un corte en la ruta que conecta Tafí Viejo, Yerba Buena y San Miguel de Tucumán.

El problema de la tierra inunda la provincia. Sectores de la población que no son tenidas en cuenta para el desarrollo de políticas integrales. Un aparato policial represor que parece impune. Este es el Tucumán de todos los días.

Marianella Triunfetti

mtriunfetti@colectivolapalta.com.ar

(1) http://colectivolapalta.com.ar/2012/08/20/cuando-la-organizacion-supera-los-obstaculos/