“Es como un juego de chicos, algo que no tiene sentido”

 Fuente: Unión de los Pueblos de la Nación Diaguita (archivo, 2012)

Fuente: Unión de los Pueblos de la Nación Diaguita (archivo, 2012)

La semana pasada no fue buena para la Comunidad India Quilmes. El lunes a primera hora se llevaron la sorpresa de que 20 personas ingresaron a la Casa Comunitaria y tomaron posesión ilegal de la misma. Según denunció Francisco Chaile, cacique de la comunidad, los individuos fueron liderados por Rodolfo González y Santiago Santos, con el apoyo de Héctor Cruz. Estos dos últimos fueron partícipes, además, en la toma de la Ciudad Sagrada durante el 2014.

Los usurpadores fueron desalojados por la policía, quien custodia la Casa Comunitaria. Ahora los comuneros deberán realizar un relevamiento para saber con exactitud cuáles fueron los daños ocasionados en las instalaciones. “Rompieron las cerraduras y se las llevaron. Aún no sabemos qué robaron porque no hicimos un control de qué falta. Solo sabemos que estas personas salían con mochilas cargadas de cosas”, contó el cacique. 

La historia de la persecución hacia la comunidad no es nueva. Desde hace años, los quilmes reciben el hostigamiento por quienes se plantean como la oposición a la gestión de Chaile. El año pasado, estas 20 personas más 50 desconocidos ingresaron con violencia a la Ciudad Sagrada y golpearon a miembros de la comunidad. Sin embargo, luego de varios trámites legales, el predio arqueológico le fue devuelto a la comunidad, a quien corresponde por derecho. 

Este nuevo ataque no sería un hecho aislado, sino que tendría como propósito avanzar sobre una cuestión más profunda. El domingo 25 de enero, la comunidad celebraría una asamblea en la que Chaile informaría los avances conseguidos en el marco del relevamiento territorial de la Ley Nacional 26.160. El objetivo de estas personas fue, denunció el cacique, suspender este encuentro. “Ellos quieren que se anule la asamblea y, con ese propósito, me querían negociar a mí. Querían negociar que si sacaba en el boletín oficial la suspensión de la asamblea, ellos dejarían de molestar”, sostuvo. 

Al pesar del ataque, la comunidad intentó desarrollar la asamblea con normalidad pero esto fue imposible. Según relataron, a minutos de comenzar, los mismos individuos que tomaron la Casa Comunitaria ingresaron con bombos y redoblantes a fin de desviar la atención de los comuneros presentes. Los gendarmes que custodiaban el predio intentaron detenerlos, lo que causó un enfrentamiento. Los atacantes respondieron con piedras que hirieron a cuatros personas, entre ellos al cacique Francisco Chaile y dos niños. Lo lamentable de este hecho, más allá de los incidentes, es que la asamblea fue suspendida y no se dio a conocer al pueblo la carpeta técnica de relevamiento territorial, que contiene información cartográfica del territorio que ocupan. Vale recordar que, en octubre pasado, 14 comunidades originarias de Tucumán recibieron esta información. 

Según declaró Chaile, la difusión de esa información no sería bienvenida por las 20 personas que tomaron la Casa Comunitaria. “Es como que les molesta que nosotros hagamos este paso tan grande, y que tengamos una buena noticia para mostrarle a la gente. Se trata de un trabajo que llevó más de 5 años”, sostuvo. En un primer momento, estas personas se opusieron a que se realice el relevamiento, bajo con argumento de que la documentación no tendría valor.

“Es como un juego de chicos, algo que no tiene sentido”, así definió Francisco a los hechos que sufre la comunidad y pidió la intervención de la Justicia para que los ataques se terminen. Como sostuvo, el objetivo que debe compartir el pueblo de Quilmes es avanzar hacia la escrituración y la seguridad de sus tierras.