Alfabetizar como un acto de amor

Imagen cortesía de Claudia Sánchez

La señorita Karina llegó a la escuela y propuso una actividad de lectura. Entre las estudiantes se encontraba Reina. Todas sus compañeras fueron leyendo un poco, mientras ella copiaba con linda letra los textos. Leyó Marisa, leyó Claudia, leyó Graciela, pero Reina no se animaba a leer. Ella decía que le daba vergüenza. La señorita Karina respetó su decisión, aunque ya diagnosticaba que algo pasaba. Sin embargo, la maestra esperó. Pasado un tiempo Reina se acerco con vergüenza y le dijo a Karina: “señorita no sé leer”. Karina y Reina generaron un vínculo a través del cual la maestra fue alfabetizando a la alumna. Un vínculo que no le permitía a la estudiante pasar a otra aula, y que posibilitaba la predisposición de Reina para aprender a leer y escribir. Pasaron cinco meses y Reina le dijo con alegría a Karina: “Señorita, ¡leo los carteles de la calle!, y lo que es mejor, ¡ahora puedo leer las notas que le mandan a mi hija de la escuela!”.

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Encuentro se llama el programa nacional de alfabetización que puede realizarse a partir de los 15 años. Este programa trabaja con la alfabetización de jóvenes y adultos que no saben leer ni escribir y que no completaron su educación. El programa tiene un lineamiento establecido a nivel nacional y depende de la Dirección de Jóvenes y Adultos de Tucumán. Además cuenta con una referente, la señorita Karina Martínez Saksonoff y un equipo técnico conformado por Soledad Soraire, Esteban Sami, Rodrigo Salvador y Claudia Sánchez. Encuentro se desarrolla a partir de diferentes Centros de Alfabetización abiertos en diferentes comunidades. Para ello se cuenta con un alfabetizador entre cuatro y diez personas que desean aprender a leer y a escribir. Cualquier interesado que tenga 18 años cumplidos y cuente con el secundario completo puede abrir un Centro de Alfabetización. Desde el programa se otorgan materiales de trabajo, cuadernillos, láminas y una agenda para el alfabetizador que guía su labor. Además están cubierto todos los viáticos.

El espíritu que orienta el programa es el de la educación popular. Por eso es importante el vínculo del alfabetizador con la comunidad y el trabajo territorial. Los Centros pueden desarrollarse en cualquier espacio en los que las personas alfabetizadas se sientan cómodas: casas, centros comunitarios, parroquias, plazas y ambientes compartidos por la comunidad. Este programa permite construir desde la propia experiencia e incorporar saberes que trae el alfabetizando desde su realidad. Es un espacio diferente al de la escuela, que es desarrollado por todo aquel que tenga ganas de hacerlo. “La educación le permite a la gente que no tuvo acceso a la escuela abrir otras puertas. Poder construir espacios en sus barrios, tener vinculación con el vecino y sentirse parte”, dice Karina, referente del programa en Tucumán. 

Se termina con esa especie de indefensión aprendida que va de generación en generación donde creen que las grandes decisiones no dependen de ellos sino siempre de otro.
— Claudia Sánchez

Además, Encuentro incluye en sus contenidos el abordaje sobre los derechos. Esto genera el debate e impulsa el carácter crítico de los participantes sobre el derecho a la educación, al trabajo digno, a la salud y a todos esos derechos que son vulnerados de una u otra forma en la colectividad. “Hay planes y contratos en los que les dicen ‘firmá acá’ y ellos ni saben qué están firmando. A veces van a hacer un trámite al ANSES y no saben cuál es la calle Córdoba porque no conocen el cartel o se pierden entre los trámites”, comenta la referente. Romper esa barrera de sometimiento, vergüenza y marginación es la finalidad principal del programa. “Se termina con esa especie de indefensión aprendida que va de generación en generación donde creen que las grandes decisiones no dependen de ellos sino siempre de otro”, dice Claudia Sánchez, técnica del equipo territorial del programa.

La confianza es fundamental. El proceso por el cual el alfabetizador genera las ganas, la seguridad y el acceso a la alfabetización es clave. Vencer el miedo, la vergüenza y el “no puedo” es el primer gran paso. “Tiene que tomar mucha confianza con el alfabetizador y sus compañeros para que puedan continuar en el trayecto”, explica Karina en relación al objetivo a largo plazo que tiene el programa: la continuidad de los estudios y la finalización de la escuela para todos los adultos no alfabetizados. Así, la referente aclara la importancia de que los espacios sean propios de los participantes, “la primera hora tomamos mate y compartimos nuestras vivencias para que ellos tomen como propio el espacio”.

 Fotografía cortesía de Claudia Sánchez

Fotografía cortesía de Claudia Sánchez

Además, el programa cuenta con capacitaciones a los alfabetizadores y con jornadas que permitan intercambiar experiencias entre los participantes. El trabajo en el acompañamiento territorial fue el eje de la primera jornada. No se busca transmitir teoría sino construir saberes. “Sobre todo queríamos que esto que se llama educación popular comience a quedar claro entre todos”, afirma Claudia. Las primeras Jornadas se llevaron a cabo en el CIIDEPT (Centro de Innovación e Información para el Desarrollo Educativo, Productivo y Tecnológico) el pasado 29 de abril. “Queremos realizar otras porque esto tuvo mucha repercusión en los Valles y en Amaicha con gente interesada en abrir Centros”, agrega Sánchez.

Todo aquel que sea mayor de edad y cuente con un mínimo de cuatro alfabetizandos puede abrirlo. Los encuentros son de cuatro horas, que pueden ser extendidas o divididas en dos encuentros por semana de dos horas. En caso de que el acceso al Centro sea complicado, se puede habilitar a un miembro de la familia para que sea el que lleve a cabo el programa en su casa. Los Centros son habilitados por Ministerio de Eduación de la Nación, Dirección de Políticas Socioeducativas, hasta el día 30 de mayo (la primera apertura del año). 

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“Reina decía que nunca iba a poder escribir: ‘Yo no. Yo no puedo’”, cuenta la señorita Karina. Es un proceso que va de a poco, que tiene que ver no solo con el educar, sino también con el escuchar, "Por eso nosotros decimos que es un acto de amor". “No solo es la lectoescritura. Es el lugar en el mundo, la posibilidad de pensarse en relación a otro. De sentir que se sale de la superviviencia del día a día. De qué comemos, cómo sobrevivimos, cómo crecemos, cómo nos abrigamos. Para comenzar a transitar por otro lado que es el de la lectura, el de la abstracción y el de otros mundos posibles”, expresa Claudia Sánchez, dejando en claro que la construcción de la ciudadanía pasa por esto. Por mejorar espacios y dar posibilidades a personas que tienen mucho para contar.  

Para contactarse con la referente hay que dirigirse de lunes a viernes, de 8 a 12, a la Junta Técnica (Av. República del Líbano 943). También se puede enviar un correo electrónico a la siguiente dirección: encuentrotucuman15@gmail.com.