El agua, un problema de todos

 Fotografía cortesía de Theeradech Sanin

Fotografía cortesía de Theeradech Sanin

La escasez de agua, consecuencia de la sequía que atraviesa gran parte del país, es un problema que preocupa tanto a especialistas como a la población en general. El dique El Cadillal, principal fuente de abastecimiento de San Miguel de Tucumán, muesta un descenso alarmante, por lo que se teme no poder hacerle frente a la demanda de este bien primario. Esto lo demuestra el hecho que el gobierno de la provincia esté haciendo inversiones en nuevos pozos subterráneos para paliar la crisis en materia de agua. Y no solo El Cadillal se encuentra en una situación crítica, sino también el acueducto de Vipos y el aprovisionamiento por fuentes subterráneas.

A pesar de la evidente sequía que azota la región, ninguna política de cuidado del agua ha sido implementada, tanto a nivel de uso particular como en materia de riego en la actividad agropecuaria. Hay provincias, como Jujuy, que multan a los vecinos por el exceso en el uso del agua, pero Tucumán parece ser ajeno a la realidad por la que se atraviesa. Así, por ejemplo, los campos citrícolas de la zona de Tafí Viejo riegan sin ningún tipo de condicionamiento, mientras que la población de la zona suele tener problemas con el abastecimiento de agua.

En lo que respecta a la producción agropecuaria, la realidad es crítica. El doctor Minetti, meteorólogo, explicó el contexto en el que se fue dando esta situación, y comentó que, si bien la sequía es un fenómeno recurrente cada cierta cantidad de años por ser parte de la variabilidad natural del clima, lo que ha ocurrido en el país en general es que desde la década del 50 en adelante hubo un período de muchas lluvias, lo que ha dado lugar a un desarrollo tecnológico en materia agrícola y ha permitido un hábitat muy favorable para la actividad en zonas semiáridas, zonas que, de no haberse dado estas condiciones, no son aptas para la agricultura.

Transcurrieron unos 40 años con muchas precipitaciones, pero la suerte cambió y a partir del año 2008 aproximadamente, la producción cayó de manera importante y, en algunos casos, de manera crítica. Así lo señala Gonzalo Blasco, productor del este de la provincia, quien dice que “la situación es precaria por dos campañas con sequías, lo que ha llevado a endeudarse a los productores. Con la primera campaña de sequía ha habido un fuerte endeudamiento, ya con la segunda campaña muchos productores no han podido cumplir con esos compromisos ni de la nueva campaña, entonces la situación económica es muy, muy precaria. A su vez los precios de los granos, en lo que vamos del 2013, no son buenos y todo lleva a que la situación sea mala”.

Según Minetti el escenario es complicado, y esto se debe a varios factores. Por un lado el sistema productivo que se instaló, fruto de esa época dorada de la agricultura, no está preparada para adaptarse al nuevo medio. Por otra parte, el crecimiento poblacional y de la industria, que utilizan agua subterránea va a fallar por que nunca vivió una experiencia así.

Por lo tanto, la falta de políticas públicas y de experiencia en una sequía como la actual hace que ni la comunidad, ni los productores se adapten a las nuevas condiciones.

Marianella Triunfetti

mtriunfetti@gmail.com